A veces el reloj corre más rápido que mis ganas de avanzar.
Y el brindis se siente vacío si no hay nada que celebrar.
Todos miran al cielo buscando luces de colores , mientras yo intento apagar el eco de mis propios errores.
Dije "Feliz año" con la voz un poco rota , mientras la esperanza se me escapaba gota a gota.
Pero hoy entiendo que no hay que esperar que el año cambie , sino a que el alma decida que ya es hora de que el sol la bañe.
Ya pasaron las luces y los brindis obligatorios. Hoy el silencio ha vuelto.
"Escribí esto para quienes sienten que el verdadero año empieza cuando el alma decide despertar no cuando el calendario cambia."