Fragmentos de una vida: Un poema para cada latido

Oír tu voz

Querido extraño, me pareció oír tu voz.

Entre los murmullos y las risas de este lugar,

entre el ruido de la gente que no sabe quién soy...

me pareció oír tu voz.

Es raro, ¿sabes?

Han pasado seis años y, aun así, la reconocí al instante.

Giré la cabeza, busqué entre las caras,

recorrí con la mirada cada rincón... pero no estabas.

Y sin embargo, me pareció oír tu voz.

Es irónico.

Estamos a miles de kilómetros.

Ya no somos los mismos que fuimos.

Pero sigo escuchándote mientras camino en este lugar lleno de extraños.

Veo a chicos correr con sus mochilas,

escucho el caos de la ciudad,

y en medio de todo ese ruido, mi mente te busca.

Sigo pensando que, en cualquier momento, volveré a escuchar tu voz.

Querido extraño, no tan extraño: te extraño.

Y aunque sé que es imposible que fueras tú,

me alegra saber que mi memoria todavía sabe cómo suena tu voz.

Ha pasado un año desde entonces, desde aquel día donde pensé oír tu voz.

Estaba en la cafetería, esperando mi café,

y al levantar la vista hacia el espejo... te vi.

Parece que tu voz siempre estuvo junto a mí,

caminando a mi lado, como tú.

Querido extraño, me encantó volver a oír tu voz... y a verte.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.