Fragmentos de una vida: Un poema para cada latido

El Ciclo de lo Invisible

Eres el viento fresco que roza mi mano,

al despertar en el frío de un día temprano.

Eres ese impulso que sé que me daña,

la dulce mentira que siempre me engaña.

Fuiste el mejor amigo que siempre busqué,

pero hoy lamento que de ti me enamoré.

¿De quién fue la culpa? ¿Fue mía o fue tuya?

Dejamos que el tiempo la esencia destruya.

Caímos presos de esta monotonía,

de ser "mejores amigos" en la hipocresía.

Si estoy a tu lado, parece que no me ves,

pero si intento irme, me buscas otra vez.

Duele saber que lo sabes, y aun así me retienes,

sin soltar este vínculo que entre tus dedos sostienes.

Pero más duele el alma, en este juego sagaz,

saber que me quieres, pero no eres capaz.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.