Fragmentos Infinitos

Capítulo 95: Sombras del Pasado - Parte 6

He vivido por mucho tiempo. Aunque mi rostro refleje la vitalidad de un hombre joven, la realidad es que ya camino por los sesenta años. Mi cabello es blanco, una cascada de nieve que muchos confunden con el peso de la vejez, pero lo cierto es que nací con este color; es mi marca de nacimiento. No pertenezco a esta época; mis raíces se hunden en el mundo de hace doscientos años. No es que haya envejecido día a día hasta hoy, sino que poseo una habilidad única y cruel: Deterioro de Tiempo. Este don me permite saltar a través de las eras, viajar por los siglos, pero a un costo devastador: devora mi propia esencia vital.

En aquella era lejana, conocí a un héroe. En ese entonces, yo solo era un muchacho de dieciocho años y él un joven de veintiuno, cargado con el peso de salvar al mundo. Fuimos amigos. Recuerdo vívidamente aquella noche en la que se enfrentó, él solo, a mil demonios y a su propio Rey Demonio. Ganó. Fue una hazaña imposible, pero el precio fue una herida profunda que, más adelante, acabaría reclamando su vida.

Antes de que el final llegara, lo confronté. Le pregunté por qué había luchado solo, por qué no me había pedido ayuda. Él, con una mirada serena, me respondió:

—Eres especial. Tu habilidad única es, simplemente, la que cambiará el rumbo de esta batalla sin sentido entre los héroes y los reyes demonios. Eres la esperanza para nosotros. Los reyes demonios no son tan malos como parece.

—¿Entonces por qué está muriendo? —le repliqué con amargura—. ¿Acaso esa herida no se la hizo el Rey Demonio?

—Sí, él me hizo esta herida y se lo agradezco —me contestó con una sonrisa débil—. Fue la mejor batalla que tuve a lo largo de mi vida.

—¡Qué tonterías dice! —exclamé con impotencia—. Usted era el que tenía que salvar a este mundo. No debía morir así.

En ese momento, mi amigo empezó a escupir sangre; el hilo de su vida se deshilachaba por segundos. Antes de exhalar su último aliento, me dejó un mandato:

—No te preocupes por mí. Será mejor que uses tu habilidad para ir a otra época y encontrarte con el héroe de esa generación. Llegarás a un punto de reinicio para los Fragmentos. Tu misión es encontrar a ese héroe que trae el mensaje para el siguiente héroe que llegará doscientos años después. Ese chico salvará a todos, sin excepciones.

—¿Cómo sabes eso? ¿Quién te lo dijo? —pregunté, desesperado.

—Me lo dijo mi Fragmento —susurró—. Me dijo que él era el último de la Llave Primordial; sus otros cuatro hermanos ya habían sido otorgados. También me dijo que en la nueva generación hay un Fragmento que es un prodigio, uno que será entregado al héroe que llegará dentro de cuatrocientos años. Cuida de ese chico, y también del héroe que está por llegar en doscientos años.

—Espera... ¿por qué quieres que los cuide? No entiendo —le dije.

—Muy pronto lo sabrás.

Ese día, el héroe murió. Pero no cayó al suelo como lo hacen los hombres comunes; se mantuvo en pie, digno, fragmentándose poco a poco hasta que el viento se llevó la última brizna de su cuerpo. Le construí una tumba frente al mar, para que siempre pudiera ver el horizonte y el ciclo del sol; después de todo, siempre amó el océano. Allí le prometí que cumpliría su voluntad.

Desperdicié muchos años intentando comprender mi habilidad. Gaste cuarenta años de mi vitalidad en saltos erráticos, hasta que finalmente llegué al punto donde el nuevo héroe aparecería. Para mi sorpresa, Lorian era distinto. Tenía veinticinco años y, aunque él decía no ser popular con las mujeres, la realidad era otra. En ese momento yo ya tenía sesenta años, aunque mi cuerpo parecía el de un hombre de treinta debido a mi habilidad; una especie de juventud eterna que, irónicamente, no me salvaría de la muerte.

Conocí a Lorian: un tipo común con un poder descomunal. Su presencia emanaba autoridad, pero era solo una fachada; en el fondo, era un hombre tranquilo. Usaba términos extraños, casi idénticos a los de mi amigo de hace dos siglos. Fue entonces cuando lo entendí: todos los héroes vienen de una tierra distinta, con culturas ajenas a la nuestra.

Formamos una amistad tan grande que se volvió mi mejor amigo. Me sentía alegre y triste a la vez, sabiendo que él también tendría que morir por su deber, y que yo tendría que saltar otros doscientos años para conocer al héroe definitivo que cambiaría el destino. Sin embargo, me sorprendió descubrir que en esta época no había un solo Rey Demonio, sino cinco. Me preguntaba si era una anomalía o si el poder original se había dividido.

Lorian, con una sonrisa despreocupada, me dijo:

—No te preocupes si son muchos reyes demonios. El anterior héroe pudo con mil demonios y su Rey Demonio, ¿por qué yo no podría con cinco?

Me quedé atónito. ¿Cómo sabía él lo que ocurrió hace doscientos años? ¿Cómo sabía del héroe del futuro?

—¿Cómo sabías lo de la batalla de los mil demonios y lo del mar? —le pregunté—. ¿Y cómo sabes que el héroe que viene cambiará el destino?

—Me lo dijo un anciano que estaba esperando el autobús, al igual que yo —me respondió Lorian con naturalidad—. Me dijo que había un mundo distinto al mío donde funcionaba la magia. Me contó la hazaña del héroe al que le gustaba mirar el mar. Mi misión es casi la misma, así que le agradezco a ese anciano que me contó todo eso.

Pasaron los años. Lorian aprendió a usar el poder de su Fragmento y, contra todo pronóstico, se hizo amigo de Monsfil, un Rey Demonio. Era algo inaudito, aunque quizás no para mi primer amigo, quien al morir no mostró tristeza, sino la alegría de quien va a un reencuentro.

El grupo se expandió. Se unieron Maito y Nyra. Ella era... particular. Desarrolló un amor tan obsesivo y violento por Lorian que nos vimos obligados a separarlos por un tiempo; era peligrosa, pero no por querer matarlo, sino por ese "otro" peligro, je, je, je.

Y así, llegamos al presente.

En el valle de Malwaper, una tempestad cargada de una energía eléctrica y posesiva se aproximaba hacia donde estábamos Lorian, Maito, Aurora y yo. Lorian observó la nube oscura y los rayos con una sonrisa nerviosa, casi de resignación.



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En el texto hay: juvenil, magia, fantasia sobrenatural

Editado: 24.05.2026

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