Fragments of me

01 | Adaptación.

Charlotte.

Flash Back.

Tal cuál como lo dijo Jackson.

Y cómo lo había sospechado por tanto tiempo.

Jane se fué, se fué para siempre.

Me dejó, nos dejó.

Ella era la favorita, ella era la que lograba calmar un poco a papá, era la niña de mamá a su manera pero sabía que no era feliz, nadie era feliz aquí pero ella me había prometido que no nos dejaría, a mí y a Jack.

Pero nos mintió.

Una vez que era mayor de edad se fué.

Ahora estabamos a nuestra suerte. Solo me quedaba Jackson, la única persona que me hace sentir que todavía estoy segura, que todavía tengo oportunidad.

Pero todo se había vuelto peor.

Los golpes, los gritos, el alcohol y el dolor.

Durante la primera semana tenía la esperanza de que Jane iba a volver y que todo era suposición mía, deseaba que volviera, que cruzara esa puerta y estuviera a nuestro lado. Pero eso no pasó. A Jane le importabamos una mierda y había que aceptarlo.

Una vez más salgo de puntillas hasta el cuarto de Jack, dónde ya me encuentro con mis dos hermanos acurrucados a sus costados.

—No les hagan caso. —Ordena Jack, que estaba apoyado contra la pared de su habitación, con los gritos de mi padre al fondo—. Hagan como no oyeran.

—Da mucho miedo, Jack. —Luca se sorbió los mocos, acurrucándose en mi regazo una vez que estoy en la cama junto a ellos—. ¿Y si le está haciendo daño otra vez?

—No le está haciendo daño. —Mintió—. Está más que bien, duérmete.

—No puedo. —Rezongó.

—Pues tienes que hacerlo. —Susurró mi hermana—. Ya sabes lo que nos haría si se diera cuenta que estamos despiertos.

—Callate, Cassandra. —Dijo Luca entre gemidos—. Tengo miedo...

El corazón se me oprimió en el pecho.

El deseo de poder proteger a mi hermanito menor de todo mal me inundaba el cuerpo entero.

Sabía que no debía de tener favoritos, pero con Luca sentía la necesidad de que se quedara a mi lado todo el tiempo. Como si con mi presencia fuera como una armadura para él, mientras yo estuviera a su lado nada podría tocarlo ni hacerle daño nunca.

Tal vez Cassandra era mi gemela, pero siempre me había sentido más conectada con mi hermano menor, Luca. Tanto como ella se sentía más conectada con nuestro hermano mayor, Jack.

—Ya lo sabemos, Luca —Traté de calmarlo con un tono suave de voz, y acariciando su espalda en círculos— por eso tenemos que estar callados.

—Tienen que irse a dormir todos de una puta vez —ordenó Joey— tú estás genial. Mamá está genial. Todos estamos genial. Todo está la mierda de genial.

—Pero ¿y si le está haciendo daño otra vez? —Siguió insistiendo Luca.

Mi hermano menor no era tonto, sabía que efectivamente le estaba haciendo daño. Todos lo sabíamos.

Aunque no parecían entender de qué manera le estaba haciendo daño. Pero yo lo había visto, más de una vez. Lo que mi padre le introducía a mamá a la fuerza, me hacía retorcerme del horror. Cada vez que gritaba, cada vez que escuchaba los golpes de su cama chocando contra la pared. Se habían quedado grabados en mi cabeza como un disco rayado.

Sabía que mi hermana Jane había sufrido agresiones en su casa de acogida, fué por mí culpa que nos separaron a nosotros cuatro. En ese momento Luca todavía no estaba. Fué una tarde donde papá estaba violento, había maltratado a mamá y también a Jackson por tratar de defenderla. Yo estaba muerta de miedo y creía que la única solución era llamar a la policía.

Cuando sonaron las sirenas yo pensé que por fin nos podríamos librar de ese tipo, que lo iban a meter preso pero una vez más el universo nos falló. A cada uno nos llevaron a distintas casas de acogidas, no supe nada de mis hermanos por meses pero también eran los meses más tranquilos de mi vida.

A mí madre la metieron en psicología, a mí padre lo metieron por un mes a la cárcel y después lo liberaron porque supuestamente iba a tomar terapias.

Más mentiras.

Pero cuando mamá estaba "mejor" e intentaba recuperarnos, justamente se entera de todo lo que ocurrió con Jane, razón por la que mamá pudo volver a tener nuestra custodia. En su momento no entendía a qué tipo de agresiones se refería. Años después lo entendí, ella había sufrido lo mismo que estaba sufriendo nuestra madre en este momento.

Por ella, nos habían sacado de la única casa en la que me había sentido verdaderamente feliz.

"No te quejes, no sabes lo que es el verdadero dolor."

"Tú familia de acogida te trató como princesa, pero a mí como juguete."

"Recuerda que por muy mal que se ponga papá, nada será peor que aquello..."

Sus palabras habían quedado grabadas en mi memoria. El miedo de que nos separaran y nos pusieran bajo tutela se había implantado en mí. O que algo así les pasara a Jack, Cass y ahora Luca por mí culpa nunca me lo perdonaría.

"Sopórtalo, porque podría ser peor - me decía mi cerebro - sopórtalo y sé fuerte, como Jack".

—Creo que le está haciendo daño otra vez - siguió insistiendo Luca, mientras solo se escuchaban los gemidos de dolor de mi madre mezclados con los gruñidos salvajes de mi padre.

—Por última vez, no le está haciendo daño. —Sentenció Jack, con frustración.

- ¿Estás seguro?- Sí. - ¿Lo prometes?

- Sí.

Parecía estar viendo un déjà vu. Y no me gustaba nada. Nada de esta vida me gustaba.

- Jack, gracias por dejar que nos quedemos contigo - dije más calmada que él, mirándolo desde la litera.

- No hay problema.

- ¿Quieres que te hagamos un huequito aquí entre nosotros? - preguntó Cass.

- No, gracias.

- ¿Estás seguro de que no quieres...?

- A dormir - nos ordenó - Ahora mismo.

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10 de mayo 2001

Mamá estaba pensando en inscribir a Cass en el Silverwood, y la verdad es que esperaba que lo hiciera.




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