Frame [#3 Aberrantes]

Capítulo 29 - La Nada

Blue Velvet vuelve a sentir el frío recorriendo su cuerpo. Era como saltar en caída libre donde podías sentir la mezcla de terror inicial, sobrecarga de sensaciones. Era como flotar sin peso, no sentía que caía, sino que el aire la sostenía debido a la alta velocidad que alcanza su cuerpo.

A medida que iba bajando, sentía que iba cayendo con más fuerza, la gravedad era más fuerte. Era imposible. Le cuesta respirar por la fuerza del ventarrón.

Era como la primera vez que fue poseída, a diferencia que ahora ya sabía qué hacer.

Parecían minuto cayendo en picada, hasta que un momento el viento se detuvo. Sabía que ya no estaba cayendo, estaba flotando. Ahora era una pluma descendiendo con suavidad. No le duele cuando siente una superficie en su trasero, no siente nada.

Blue Velvet se encontraba sentada en un lugar que asumía, era un suelo negro, pues a su alrededor no distinguía más que penumbra. A pesar de tener los ojos completamente abiertos, la sensación era idéntica a tenerlos cerrados.

Nuevamente, esto no era como la primera vez. Ella estaba consciente de lo que estaba haciendo, de lo que era.

Posó las manos en el suelo para sentir el suelo, si era una superficie plana. Se colocó de pie. Chascó los dedos y de ellos salieron chispas azules que la ayudaron a iluminar el lugar.

No veía a Loshal por ningún lado, aunque le agradecía por haberle dado la oportunidad de mantener sus habilidades. No tenía a nadie que la guiara, así que decidió caminar con la luz de sus chispas guiándola.

Camina por un sendero oscuro que parece infinito. No hay fuego. No hay azufre. Solo una extensión infinita de algo que no debería existir. La Nada no es negra. No es blanca. No tiene color alguno, pero al mismo tiempo se siente saturada de algo inhumano. Es como mirar un espacio en blanco y al mismo tiempo sentir que está demasiado lleno. Como si miles de ojos invisibles estuvieran presionando contra su piel.

El suelo no es sólido. Se siente como piel fría y húmeda, pero con cada paso se ondula como si estuviera pisando la superficie de un lago cubierto por una membrana delgada. Algo se mueve debajo. Algo respira.

No hay edificios, pero hay estructuras.

Torres retorcidas que parecen hechas de huesos deformes y carne petrificada emergen del horizonte, torciéndose y cambiando de forma lentamente, como si estuvieran vivas. Algunas tienen aberturas que parecen ventanas, pero cuando Blue Velvet pasa cerca de ellas, siente miradas.

Los susurros comienzan.

No vienen de ninguna parte y, al mismo tiempo, están en todas partes. Palabras en un idioma que no existe, pero BV entiende lo que intentan decir sin comprender los sonidos.

Devuelve lo que no es tuyo.

No eres bienvenida aquí.

El padre está hambriento.

El cielo no existe. Cuando Blue Velvet levanta la vista, no hay estrellas, no hay luna, no hay un techo. Solo un vacío opresivo. Como si el mundo terminara justo encima de su cabeza. O peor, como si algo la estuviera observando desde ahí, esperando que mirara demasiado tiempo para devorarla.

Un río negro atraviesa el horizonte, pero no fluye. El agua se mueve en reversa, subiendo en espirales antes de volver a caer en la misma dirección, como si el tiempo no supiera qué hacer con él.

A lo lejos, Blue Velvet ve figuras caminando. No son demonios. No son almas torturadas. Son sombras sin rostro, sin forma definida, sin identidad. Como manchas de tinta, flotando en el aire, deslizándose sin rumbo, sin propósito.

Se mueven sin hacer ruido, pero cuando BV pasa junto a ellas, susurran en su cabeza, llamándola por su nombre. Pero lo peor es el silencio entre los susurros.

Aquí, todo se siente inacabado.

Como si la realidad estuviera a medio construir y algo la hubiera abandonado antes de terminarla. Como si el mundo mismo no quisiera existir. Y en el centro de todo, en la profundidad de este lugar olvidado, Blue Velvet siente la presencia de Shixed.

Una luz. Un parpadeo de algo real en medio de la inexistencia. Blue Velvet aprieta los puños y avanza. El tiempo no tiene sentido aquí. Los pasos parecen durar horas, o tal vez solo segundos.

La Nada no obedece reglas humanas. El espacio se estira y se comprime. Pero ella no se perderá esta vez. Porque sabe qué vino a buscar. Y esta vez, no se irá sin los poderes de Shixed.




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