Frecuencia cero: Resurgir Saga Génesis 5

Capitulo 1: La que no se rompe

La lluvia caía.
Pero en esa zona…
no hacía ruido.
Las gotas golpeaban el suelo y desaparecían sin eco, como si el mundo no quisiera registrar su propia existencia.
Tai caminaba en silencio.
Siempre en silencio.
Las calles estaban vacías. Edificios apagados. Autos detenidos para siempre en posiciones absurdas.
Una Zona Muerta.
Otra más.
No miraba a nadie.
No buscaba nada.
Solo avanzaba.
Porque quedarse demasiado tiempo en un lugar… lo empeoraba.
Sus pasos no dejaban sonido.
Pero sí efecto.
Donde pisaba… el color se apagaba apenas. Como si el mundo dudara de seguir funcionando.
Su respiración era lo único que aún le pertenecía.
Y a veces…
ni eso.
Se detuvo.
Algo había cambiado.
No el entorno.
Eso ya estaba roto.
Era otra cosa.
Una presencia.
Leve.
Viva.
Tai frunció el ceño.
Giró apenas la cabeza.
—No deberías estar acá.
Silencio.
Luego…
una voz.
—Entonces… ¿por qué vos sí?
Tai se dio vuelta.
Y la vio.
Una chica.
Empapada por la lluvia.
Ropa común.
Nada especial.
Pero de pie.
Ahí.
En medio de una Zona Muerta.
Respirando.
Sin fallar.
Sin desaparecer.
Eso… no era posible.
Los ojos de Tai se clavaron en ella.
Analizando.
Midiendo.
Esperando el error.
No llegó.
—Andate —dijo, seco.
Ella no se movió.
—No puedo.
—Entonces vas a morir.
La chica dio un paso hacia él.
Error.
Tai tensó el cuerpo.
—No.
Nada pasó.
No se desintegró.
No se apagó.
No se distorsionó.
Solo… siguió ahí.
Eso sí lo alteró.
Por primera vez en mucho tiempo.
—…¿qué sos?
Ella lo miró fijo.
No con miedo.
Con algo peor.
Determinación.
—No lo sé.
Una pausa.
—Pero sé quién sos vos.
Silencio.
Pesado.
—Te estuve buscando.
Tai retrocedió un paso.
Instinto.
—Error.
La energía bajo su piel vibró.
El aire se tensó.
—Nadie me busca.
—Yo sí.
—Entonces no sabés lo que estás haciendo.
—Sí lo sé.
Otro paso.
Más cerca.
El mundo alrededor de ella… no reaccionaba.
Como si no estuviera siendo afectada.
Como si…
no perteneciera al mismo sistema.
—Te llaman Frecuencia Cero —dijo—. El que apaga todo.
Tai no respondió.
—Dicen que sos un monstruo.
Silencio.
—Y aún así viniste.
Eso lo frenó.
—¿Qué?
Ella lo sostuvo con la mirada.
—A este lugar.
Miró alrededor.
Las ruinas.
El vacío.
—Podrías haberte ido a cualquier lado.
Una pausa.
—Pero seguís caminando entre lo que queda.
Tai apretó la mandíbula.
—No tenés idea de lo que estás diciendo.
—Puede ser.
Otro paso.
Ya estaba demasiado cerca.
Demasiado.
Y aún así…
nada pasaba.
—Pero sé algo —continuó—.
Levantó la vista.
Directo a sus ojos.
—No mataste al mundo.
El aire se tensó.
—Lo salvaste.
Silencio.
Profundo.
Doloroso.
Tai sintió algo moverse dentro de él.
Algo que creía muerto.
—…no digas eso.
Su voz salió más baja.
Más peligrosa.
—Es mentira.
—¿Entonces por qué estás solo?
Golpe directo.
Sin violencia.
Pero más fuerte que cualquier ataque.
Tai no respondió.
No podía.
—Si realmente fueras lo que dicen… —agregó ella—. no estarías evitando a la gente.
Un segundo.
Dos.
—Estarías buscándola.
La electricidad negra vibró.
Inestable.
—Callate.
—No.
Ella dio el último paso.
Quedando frente a él.
Cara a cara.
Sin miedo.
Sin protección.
—No voy a irme.
—Te vas a morir.
—Entonces morimos los dos.
Silencio.
Tai la miró.
De verdad.
Por primera vez.
Y algo no cerraba.
No en su cuerpo.
No en su presencia.
En su frecuencia.
Era…
distinta.
—¿Cómo te llamás?
La pregunta salió sin que él la pensara.
—Iris.
Una pausa.
—¿Y vos?
Tai no respondió de inmediato.
Pero al final…
—Tai.
El nombre quedó flotando entre ellos.
Real.
Humano.
Algo que no decía hacía tiempo.
Iris sonrió apenas.
No feliz.
Pero sí… tranquila.
—Sabía que ibas a responder.
—No te confundas.
—No lo hago.
Silencio.
La lluvia siguió cayendo sin sonido.
Y por primera vez…
Tai no se movió.
No se alejó.
No desapareció.
Se quedó.
—No te voy a proteger —dijo finalmente.
—No te lo pedí.
—Entonces andate.
—No.
—¿Por qué?
Iris lo miró.
Firme.
—Porque si te dejo solo…
Esta vez dudó.
Pero lo dijo igual.
—Vas a terminar destruyéndolo todo.
Silencio.
Y Tai…
no tuvo respuesta.
A lo lejos…
fuera de la Zona Muerta…
una mira térmica se activó.
Zoom.
Dos figuras.
—Confirmado —dijo una voz por radio—. Objetivo localizado.
Pausa.
—No está solo.
Otra voz respondió.
Más fría.
Más calculadora.
—Perfecto.
Silencio.
—Procedan.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.