Frecuencia cero: Resurgir Saga Génesis 5

Capitulo 3: Donde la luz todavía existe

La Zona Muerta quedaba atrás.
Pero no del todo.
Nunca lo hacía.
Tai caminaba al frente. Iris unos pasos detrás. No por miedo… por intuición. Había aprendido rápido que acercarse demasiado podía ser un error.
El suelo empezó a recuperar color.
Las luces de la ciudad, a lo lejos, parpadeaban como si dudaran de volver.
—¿Siempre es así? —preguntó Iris.
—Sí.
—¿Todo lo que tocás… termina así?
Tai no respondió.
Eso ya era respuesta suficiente.
Salieron a una avenida semi viva.
Autos abandonados, algunos funcionando a medias. Gente caminando rápido, evitando mirar demasiado. Nadie quería saber.
Nadie quería entender.
—Bienvenida a lo que quedó —dijo Tai.
Iris observó todo.
No con miedo.
Con atención.
—No parece un mundo salvado.
—No lo es.
Silencio.
—Solo es uno que no murió.
Caminaron sin rumbo aparente hasta llegar a un edificio viejo. No destacaba. No tenía seguridad. No tenía sentido.
Tai entró.
Iris dudó un segundo…
y lo siguió.
Adentro, el aire era distinto.
Más estable.
Las luces… funcionaban.
—¿Qué es este lugar?
—Un punto ciego.
—¿Cómo?
—No me detectan acá.
Iris levantó una ceja.
—¿Quiénes?
Tai no contestó de inmediato.
Se sacó el sobretodo y lo dejó caer sobre una silla rota.
Las grietas oscuras en su piel se movieron apenas.
—Ellos.
—EON —dijo Iris.
Tai la miró.
—Sabés demasiado.
—Sé lo suficiente.
Se cruzó de brazos.
—Después del evento, aparecieron. No son gobierno, no son militares… pero tienen acceso a todo.
—Y recursos.
—Y gente como el de recién.
Tai asintió apenas.
—Los Herederos.
Silencio.
—¿Cuántos hay?
—No lo sé.
—Genial.
Iris suspiró.
—¿Y qué quieren?
—A mí.
Directo.
Sin rodeos.
—¿Para matarte?
—No.
Una pausa.
—Para entenderme.
El ambiente se tensó.
—Eso es peor —dijo Iris.
—Sí.
Silencio.
Por primera vez desde que lo encontró… Tai se sentó.
Pesado.
Cansado.
No físico.
Algo más profundo.
Iris lo notó.
—No dormís, ¿no?
—No puedo.
—¿Por qué?
Tai la miró.
—Porque cuando bajo la guardia…
La electricidad oscura vibró apenas.
—Se expande.
Iris no respondió.
Se sentó enfrente.
—Entonces no es que no querés descansar…
Una pausa.
—Es que no podés permitirte hacerlo.
Silencio.
Tai no dijo nada.
Pero no la corrigió.
—¿Y vos? —preguntó él.
Iris lo miró.
—¿Yo qué?
—¿Por qué no te afecta?
Directo.
—No lo sé.
—No me sirve.
—A mí tampoco.
Silencio.
—Desde chica… —empezó—. siempre sentí cosas raras.
—¿Cómo?
—Como… vibraciones.
—Frecuencias.
Iris asintió.
—Cuando pasó lo del evento…
miró sus manos.
—no sentí miedo.
—¿Qué sentiste?
Una pausa.
—Como si algo me llamara.
Silencio.
Tai no apartó la mirada.
—¿Y viniste?
—Sí.
—¿Sola?
—Sí.
—Error.
—Tal vez.
Le devolvió la mirada.
—Pero te encontré.
Un ruido.
Sutil.
Arriba.
Tai levantó la cabeza.
Iris lo sintió también.
—No estamos solos.
—Nunca lo estamos —respondió él.
Pero esta vez…
era distinto.
No era EON.
No era humano.
El aire se volvió… denso.
Pesado.
Como en las Zonas Muertas.
Pero más inestable.
—¿Eso sos vos? —susurró Iris.
—No.
Silencio.
Algo cayó del techo.
No con fuerza.
Con… peso.
Como si no supiera cómo moverse en este mundo.
Tai se puso de pie.
La oscuridad comenzó a activarse.
—Atrás.
Iris no discutió.
Retrocedió.
Desde las sombras…
algo emergió.
No era humano.
Pero lo había sido.
Su cuerpo estaba incompleto.
Como si partes faltaran.
Como si la realidad no terminara de sostenerlo.
Sus movimientos eran erráticos.
Desfasados..
—¿Qué… es eso…? —susurró Iris.
Tai no respondió.
Porque ya lo sabía.
—Se están filtrando…
La cosa levantó la cabeza.
No tenía ojos.
Pero los miraba.
—Eso no es un Heredero —dijo Iris.
—No.
La criatura dio un paso.
El suelo bajo ella… falló.
Se volvió gris.
—Eso… salió del otro lado.
Silencio.
—¿Qué otro lado? —preguntó Iris.
Tai la miró.
Y por primera vez…
dudó.
—El que abrí.
La criatura gritó.
No sonido.
Interferencia.
Y se lanzó.
Pero Tai fue más rápido.
Apareció frente a ella.
La agarró del torso.
—No pertenecés acá.
La oscuridad se expandió.
Pero la criatura no desapareció al instante.
Se resistía.
—No debería… sostenerse… —murmuró Tai.
—¡Tai! —gritó Iris.
Él la miró.
—Está aprendiendo.
Error.
La criatura reaccionó.
Su cuerpo se distorsionó y golpeó directo al pecho de Tai.
Impacto.
Lo hizo retroceder.
Poco.
Pero suficiente.
—Eso sí es nuevo —dijo Tai.
La criatura tembló.
Se reorganizó.
—Se está adaptando —dijo Iris.
Silencio.
Pesado.
Peligroso.
—Entonces hay un problema —respondió Tai.
La miró.
Directo.
—Grande.
La criatura volvió a atacar.
Pero esta vez…
no fue hacia Tai.
Fue hacia Iris.
Error.
Grave.
Tai no se movió rápido.
Se movió instantáneo.
Entre ambos.
El golpe impactó en él.
De lleno.
La zona muerta explotó alrededor.
La criatura fue borrada.
Sin resistencia.
Sin proceso.
Nada.
Silencio.
Otra vez.
Iris lo miró.
—Me protegiste.
Tai no respondió.
Respiración pesada.
—Dijiste que no lo harías.
Silencio.
—Me equivoqué.
Iris sonrió apenas.
—Te pasa seguido.
—No.
Una pausa.
—Solo cuando estás cerca.
Silencio.
Distinto esta vez.
Más humano.
A lo lejos…
una señal se activó.
—Confirmado —dijo una voz—.
Pantallas mostrando datos.
La criatura.
Tai.
Iris.
—Interacción anómala detectada.
Pausa.
—Ella… lo estabiliza.
Silencio.
—Entonces ya no es solo el objetivo.
Otra pausa.
Más peligrosa.
—Es la clave.
En el edificio…
Tai miró la ciudad por la ventana rota.
Luces.
Movimiento.
Vida.
Frágil.
—Esto recién empieza —dijo.
Iris se puso a su lado.
—Entonces no vamos a correr.
Silencio.
Tai la miró.
—No.
Una pausa.
—Vamos a pelear.
Encendió un tacho enorme el cual tenía leños y papeles de diario, un arco eléctrico prendio unas brazas y los papeles se encendieron al contacto
Iris se acercó al fogón tomándose el cuerpo, sentía frío, pero estaba pasando, también tenía hambre, las tripas le rugian.
Tai la observo y suspiro—Iremos por comida.
—No te preocupes, puedo estar mucho tiempo sin comer...
—¿Ah si?
—Si, todo bien, no te preocupes.
—Si sigues así una ventisca te mandara a volar.
Iris soltó una carcajada
—¡Oye!
—Que problema sería...
Y por primera vez…Tai vio en ella un rayo de luz




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.