El asentamiento ya no existía.
No completamente.
Luces apagadas. Generadores muertos. Gente evacuando en silencio, sin entender qué había pasado… solo que quedarse era mala idea.
Tai estaba de pie en el centro.
Iris frente a él.
El aire entre ambos… vibraba.
—La puerta… —repitió ella, más bajo—. ¿Qué significa eso?
Tai no respondió de inmediato.
No porque no supiera.
Porque no quería decirlo.
—Significa que esto… —miró alrededor— …no es lo peor.
Silencio.
—Significa que lo que salió…
Una pausa.
—No es lo único que puede salir.
Iris sintió un escalofrío.
—¿Y yo…?
—Sos el acceso.
Directo.
Frío.
Real.
—Entonces soy peligrosa —dijo ella.
—Sí.
—¿Para vos?
Tai la miró.
—Para todo.
Silencio.
Pesado.
Pero Iris no retrocedió.
—Entonces no me dejes sola.
Eso lo golpeó.
Más que cualquier ataque.
—No entendés…
—Entiendo suficiente.
Un paso hacia él.
—Si soy una puerta…
Otra pausa.
—Alguien tiene que cerrarla.
Silencio.
—Y vos sos el único que puede hacerlo.
Un sonido cortó el momento.
No explosión.
No pasos.
Algo más sutil.
Como… una cuerda tensándose.
Tai giró.
Instinto puro.
—Agachate.
Iris obedeció.
Demasiado tarde para el mundo.
Una línea invisible cruzó el espacio.
Y el edificio detrás de ellos…
se partió en dos.
Sin ruido.
Sin resistencia.
Como si hubiera sido cortado por la realidad misma.
Iris se quedó congelada.
—¿Qué… fue eso…?
Tai no respondió.
Porque ya lo sentía.
Y eso…
era diferente.
—Unidad ejecutora desplegada —dijo una voz desde la nada.
Fría.
Precisa.
Sin emoción.
—Objetivo: Iris.
—Prioridad: eliminación.
Silencio.
—Frecuencia Cero: interferencia tolerada.
Los ojos de Tai cambiaron.
—No…
Un paso.
Oscuridad activándose.
—No la van a tocar.
Desde lo alto…
descendió.
Sin impacto.
Sin peso.
Como si la gravedad no aplicara.
Una figura delgada.
Vestida de negro.
Sin armadura pesada.
Sin exceso.
Perfectamente controlada.
Sus ojos…
plateados.
Fríos.
Vacíos.
—Heredero… —murmuró Tai.
—Unidad: Vector —respondió ella.
Su voz era suave.
Pero cortante.
—Especialidad: precisión.
Iris tragó saliva.
—Ese… da más miedo que el otro…
Tai no la corrigió.
Porque tenía razón.
Vector inclinó la cabeza.
Observando.
Analizando.
—Anomalía confirmada —dijo—. Estabilidad imposible.
Miró a Iris.
—Debés ser eliminada.
Tai se movió.
Apareció frente a ella.
—Probá.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Y entonces—
Vector levantó un dedo.
Nada más.
Un gesto mínimo.
Y el mundo…
se cortó.
Literalmente.
Una línea atravesó el espacio.
Tai reaccionó.
Pero no lo suficiente.
La línea rozó su brazo.
Y por primera vez desde que despertó…
sangre.
Real.
Roja.
Cayó al suelo.
Iris abrió los ojos.
—¡TAI!
Él retrocedió un paso.
Mirando la herida.
—…me cortó…
Vector no se movió.
—Todo puede ser dividido —dijo—. Incluso vos.
Silencio.
—Especialmente vos.
Y entonces atacó.
No hubo movimiento visible.
Solo cortes.
El espacio se fragmentaba a su alrededor.
Tai esquivó.
Se movió.
Pero cada ataque era perfecto.
Sin desperdicio.
Sin error.
—No puedo… predecirla… —murmuró.
—Porque no ataco el movimiento —respondió ella.
Otro corte.
Rozó su pecho.
Más sangre.
—Ataco el resultado.
Iris sintió el pánico.
Pero no corrió.
No podía.
—¡Tai!
—No te acerques.
—Te está ganando.
—Lo sé.
Vector avanzó un paso.
—Conclusión: objetivo principal interfiere.
Levantó la mano.
—Procedo a eliminación total.
Y esta vez…
no apuntó a Tai.
Apuntó a Iris.
Error.
El peor.
Tai no pensó.
No analizó.
No midió.
Desapareció.
Y apareció frente a ella.
Otra vez.
Pero distinto.
La oscuridad explotó.
Violenta.
Inestable.
Furia pura.
—No.
La línea de Vector descendió.
Directa.
Letal.
Y Tai…
no esquivó.
La recibió.
El corte atravesó su torso.
De lado a lado.
Iris gritó.
—¡TAI!
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Y entonces…
algo cambió.
La herida no sangró más.
Se detuvo.
La oscuridad…
la estaba cerrando.
Pero no como antes.
Esto era distinto.
Más agresivo.
Más vivo.
—…no…
Tai levantó la cabeza.
Sus ojos…
no eran los mismos.
—No te voy a dejar…
El aire tembló.
La Zona Muerta… explotó.
Pero no hacia afuera.
Hacia adentro.
Concentrándose.
Colapsando.
En él.
Vector observó.
—Inestabilidad crítica.
Pero no retrocedió.
—Interesante.
Tai dio un paso.
El suelo se apagó.
Pero volvió.
Como si algo lo estuviera conteniendo.
—Vos no entendés… —dijo.
Su voz… doble.
Rota.
—Ella no es el problema.
Vector ladeó la cabeza.
—Incorrecto.
—No.
Otro paso.
—El problema…
La oscuridad vibró.
—Soy yo.
Y desapareció.
Vector reaccionó.
Pero por primera vez…
no fue suficiente.
Tai apareció detrás de ella.
Demasiado rápido.
Demasiado preciso.
La agarró del cuello.
—Error.
La zona muerta la envolvió.
Pero ella no se desintegró.
Cortó.
Una línea atravesó el espacio.
Pero Tai no soltó.
—Aprendo rápido —dijo.
Y apretó.
Vector tembló.
Por primera vez…
fallo.
—Imposible…
—No.
Sus ojos brillaron.
Oscuros.
—Inevitable.
La energía colapsó.
Y la lanzó.
Lejos.
Desapareció en la distancia.
No muerta.
Pero fuera.
Silencio.
Total.
Tai cayó de rodillas.
La oscuridad… fuera de control.
—…no…
Iris corrió hacia él.
—¡Tai!
Se detuvo a centímetros.
Dudó.
—No te acerques… —dijo él.
Demasiado tarde.
Iris extendió la mano.
Y lo tocó.
Error.
O no.
El mundo…
se detuvo.
La oscuridad dejó de expandirse.
El aire se estabilizó.
La presión bajó.
Tai dejó de temblar.
Sus ojos…
volvieron.
—…
—Funcionó… —susurró Iris.
Tai respiró.
Por primera vez…
normal.
—Sí…
La miró.
—Pero no sé cuánto más.
Silencio.
—Entonces no te voy a soltar —dijo ella.
Tai no respondió.
Pero tampoco se apartó.
A lo lejos…
Vector se levantó.
Dañada.
Pero consciente.
—Confirmado…
Su voz falló un segundo.
—Ella lo estabiliza.
Silencio.
—Y lo limita.
Una pausa.
—Prioridad actualizada.
Y en la torre…
el Director sonrió.
—Perfecto.
Pausa.
—Ahora sí…
Sus ojos brillaron.
—Empezamos.
#1547 en Fantasía
#164 en Ciencia ficción
fantasia amor drama suspenso, poderes y personajes extraordinarios, acción drama romance
Editado: 24.04.2026