La alarma no sonaba…
rugía.
Un pulso grave, constante, que hacía vibrar las paredes del Sector 9 como si el edificio tuviera corazón. Luces rojas giraban lentamente, bañando los pasillos en una sangre artificial.
Tai avanzaba sin apuro.
Cada paso resonaba.
Cada paso… era una declaración.
—Protocolo de contención… —repitió en voz baja, casi burlándose—. A ver qué tienen.
El aire cambió.
No fue inmediato… pero fue claro.
Un olor.
Húmedo.
Denso.
Podrido.
Tai se detuvo.
Sus dedos chisporrotearon apenas, instintivos.
—No es humano… —murmuró.
Entonces lo escuchó.
Arrastre.
Lento.
Irregular.
Como si algo pesado se moviera… pero no supiera cómo hacerlo correctamente.
Desde el fondo del pasillo.
Oscuridad.
Y después…
apareció.
La cosa no caminaba.
Se deslizaba, sostenida por extremidades que no encajaban entre sí. Brazos demasiado largos. Piernas invertidas. La piel… abierta en algunas partes, revelando placas metálicas incrustadas directamente en la carne.
Cables.
Implantes.
Costuras.
Y en el centro del pecho…
un núcleo.
Pulsante.
Eléctrico.
Tai frunció el ceño.
—Experimento…
La criatura levantó la cabeza.
Su rostro… o lo que quedaba de él… tenía restos humanos. Un ojo colgando. La mandíbula torcida.
Pero el otro ojo…
brillaba.
Azul.
Igual que su electricidad.
—No… —susurró Tai.
La criatura abrió la boca.
Y gritó.
No fue un sonido humano.
Fue interferencia.
Ruido blanco mezclado con dolor.
El visor de Tai parpadeó por la distorsión.
—¡¿Qué mierda sos?!
La respuesta fue un salto.
Rápido.
Demasiado rápido para algo que debería ser torpe.
Tai reaccionó justo a tiempo, salto y se elevó, observo un oyó en suelo y la criatura soltó un grito bestial.
Se aferró a un tirante con ambas manos y se inclino apoyo sus piernas contra la viga y se inclino más, sonrió y salió despedido como un rayo.
Descarga directa.
BOOM.
La electricidad impactó de lleno… pero no la derribó.
La criatura absorbió parte del impacto.
Su núcleo brilló más fuerte.
Y entonces…
contraatacó.
Un pulso eléctrico salió disparado desde su pecho.
Tai giró el cuerpo.
Pero esta vez… no fue perfecto.
La descarga le atravesó el costado.
—¡Tsk!
El impacto lo lanzó contra la pared donde quedó incrustado, vapor salía de todo su cuerpo.
El concreto se quebró.
Por un segundo… el mundo quedó en silencio.
Tai cayó de rodillas.
Respiración pesada.
El cuerpo temblando.
—Absorbe… electricidad… —escupió, apretando los dientes—. Genial, ¡pedazo de mierdaaaaaaa!
La criatura avanzó de nuevo.
Más rápido.
Más violenta.
Tai se agacho cuando la criatura salto sobre el, y comenzó a correr inclinándose a toda prisa, salto y se cubrió el rostro atravesó un ventanal, los cristales estallaron y cayó sobre un gran salón con experimentos, había médicos disección ando un cadáver.
Comenzaron a correr a toda prisa
La criatura salto por la ventana y cayó haciendo estremecer el lugar..
Tai apretó sus puños cuando vio que esa cosa se acercaba lentamente como un animal merodeando a su presa.
Como si hubiera aprendido.
Como si… lo reconociera.
—Tai…
El susurro fue débil.
Distorsionado.
Pero claro.
Tai se congeló, sus ojos se abrieron en sorpresa.
—¿…qué?
La criatura se detuvo a pocos metros.
Su cuerpo temblaba.
El ojo humano… lo miraba.
Suplicante.
—Duele…
El tiempo se rompió.
Ese no era un monstruo.
Era alguien.
Alguien que había estado ahí.
Alguien que…
—Los convirtieron… —dijo Tai, en voz baja.
Rabia.
Fría.
Profunda.
Pura.
La criatura gritó otra vez.
Y cargó.
Pero esta vez… Tai no dudó.
Se inclino y apoyo una mano en el suelo, un arco eléctrico se formó en su mano brillante.
La electricidad explotó a su alrededor, más intensa que antes.
Más controlada.
—Lo siento… —murmuró.
Cuando la criatura estuvo a un metro…
Tai desapareció.
Un destello.
Velocidad pura.
Apareció detrás.
Mano directa a la altura del núcleo.
—Pero esto… termina ahora.
Toda su energía se concentró en un solo punto.
Silencio.
Un segundo.
Dos.
Y después
BOOOOM.
La explosión iluminó todo el pasillo.
Las luces reventaron, todo el equipamiento del lugar estalló y salió volando, los cristales estallaron, y una ventisca tremenda se extendió por el lugar.
El cuerpo de la criatura quedó suspendido un instante… y luego cayó.
Inerte.
Apagado.
El núcleo… destruido.
Tai se quedó quieto.
Respirando agitado.
Mirando el cuerpo.
—No eran soldados… —dijo—. Eran pruebas.
Apretó los puños.
La electricidad vibró más violenta que nunca.
—Hijos de puta…
Un sonido lo interrumpió.
Click.
Metálico.
Seco.
Desde el techo.
Tai levantó la vista.
Cañones automáticos descendían lentamente.
Docenas.
Apuntándolo.
La voz volvió.
Más clara.
Más… consciente.
—“Respuesta del sujeto: superior a lo esperado.”
Una pausa.
—“Incrementar nivel de amenaza.”
Tai sonrió y se mordió el labio.
Sangre en la comisura de sus labios.
—¿Eso es todo?
Los cañones cargaron.
Energía acumulándose.
—Porque recién estoy entrando en calor.
Se inclinó levemente hacia adelante.
Postura de ataque.
El aire vibró.
—Vengan todos.
Y dispararon.
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Editado: 19.04.2026