Frecuencias

En frente de nadie.

Solo se podían escuchar el canto de los viejos chamanes. Al parecer, realizaban un canto para que el gran hombre-luna saliera de nuevo, alumbrando la tenebrosa noche.

Sin razón alguna, estaba parado en frente del espejo, sin ver ningún reflejo en él. Creía que tenía los ojos cerrados, pero sentía mi parpadeo constante, intentando enfocar algo. El canto de los chamanes retumbaba en mi cabeza. No sabía que estaba sucediendo.

De repente, tuve un flash de consciencia y pude moverme, girando mi cabeza, pude dejar de mirar el espejo. Después de muchos intentos de enfocar, pude determinar en donde me encontraba. Estaba en el baño. Empecé entonces a caminar hacia mi habitación. Me convencí de que era otra pesadilla como siempre, pero cuando entré en el cuarto, noté que aún seguía dormido.




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