Free Heart

Capitulo I

𝑁𝑒𝑟𝑒𝑎

Siempre he pensado que la felicidad es un momento, no una forma de vivir, pero nunca lo he dicho, ya que no soy mucho de hablar ni de sonreír. Muchos piensan que no tengo amigos… y acertaron. No los he tenido en los 17 años de mi vida.

Suena el despertador. Me apresuro a apagarlo y tomo mi celular. Como es costumbre, solo hay notificaciones de Spotify.

Salgo de la cama y me dirijo al baño para cepillarme los dientes y ducharme.
Tiempo después salgo de la ducha y me coloco unos pantalones anchos y una blusa negra. Tomo mis llaves, mis audífonos y mi celular.

Luego agarro mi mochila y me dirijo a la escuela.

Es el primer día y el último año de secundaria para mí. Antes iba a una escuela que nadie debe conocer aquí, en el país albiceleste.

No me puedo quejar. Yo decidí venir. Era lo mejor para mí después de lo que sucedió con mi abuelo.

Entro a la secundaria. Para mi mala suerte, pasa un buen rato y sigo sin encontrar mi aula.

Mi mirada se centra en un chico que grita a lo lejos. Tenía el cabello oscuro y desordenado, mechones cayendo sobre sus ojos como si nunca se molestara en peinarlo. Su estilo era simple: ropa holgada y cómoda que le daba un aire despreocupado.

—¿Quién es de 5to “D”? —gritó otra vez.
Me acerqué hasta donde estaba.

—Yo soy de 5to D —dije cuando quedé frente a él.

El chico me miró directamente a los ojos, y después de unos segundos, finalmente habló.

—Hola, soy Luca Finch Cézan.

—¿Y vos cómo te llamás?.

—Nerea Mason Brown —respondí nerviosa, tronándome los dedos.

Sonrió de lado.

—Menos mal que apareciste. Ya me estaba aburriendo solo en el aula.

—¿Entramos? —pregunté, y juntos cruzamos la puerta hacia el salón.

Me senté en uno de los últimos asientos, tratando de no llamar la atención.

Luca caminó hacia adelante y se paró un momento mientras empezaban a llegar más personas.

No eran todavía sus amigos cercanos, pero sí conocidos, chicos y chicas que parecían llevarse bien y que se saludaban con naturalidad al entrar.

Yo me quedé quieta, observando cómo se acomodaban todos, intentando no perderme en la confusión.

Entonces la puerta se abrió otra vez.
Una chica entró con el celular todavía en la mano, como si hubiera estado usando el último segundo antes de llegar.

Su cabello oscuro y largo caía liso hasta los hombros, con un flequillo suave que apenas tocaba su frente. Su piel era clara y lisa, y había algo en su manera de caminar que hacía que la gente notara su presencia sin que ella dijera nada.

Llevaba un short de jean con una blusa blanca y zapatillas. Todo en ella parecía cómodo, pero de algún modo llamativo. Su forma de moverse era segura, relajada, como si nada de esto le resultara extraño.

Cuando sus ojos se encontraron con los míos, caminó directo hacia el asiento a mi lado.

—¿Está ocupado? —preguntó, dejando el celular sobre la mesa.

Negué con la cabeza.

—Soy Nicole —dijo, sonriendo con naturalidad.

—Nerea —contesté, todavía un poco rígida.

—Primer día, ¿no? —añadió, con una voz casual pero amable.

—Sí… —respondí, intentando no parecer demasiado nerviosa.

Nicole sonrió otra vez, como si entendiera exactamente cómo me sentía.

—Tranquila, yo también me sentí así el primer día. Pero sobrevivís.

Durante el resto de la clase no hablamos mucho, pero el hecho de que estuviera ahí me hacía sentir un poco más cómoda. No tenía que fingir que sabía todo, no tenía que ocultar que estaba nerviosa. Solo podía mirarla de reojo y notar que todo parecía más fácil cuando Nicole estaba cerca.

Cuando sonó el timbre del recreo, todavía estaba tímida, pero sentía que, por primera vez en mucho tiempo, quizás no estaría completamente sola.



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En el texto hay: desamor, amistad, amor

Editado: 09.03.2026

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