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Contacté a Damien por el correo electrónico corporativo para concertar una reunión para el día siguiente, y redacté otro, rechazando la propuesta como guionista desde el contacto de Kaia.
Recibí una pronta respuesta de Damien, quien aceptó asistir a la reunión, y como Leah ya se había ido y yo había terminado con mi trabajo, decidí seguir elaborando el currículum.
Sin embargo, tuve dificultades para escribir la experiencia y las referencias.
No había trabajado en otra cosa que no fuera como asistente, que fue mi primer trabajo antes de que mi empresa emergente tuviera éxito, y no podía redactar que era una CEO, así que traté de resaltar mi título en administración y en ampliar la experiencia que decía tener en ese campo.
En cuanto a las referencias, no podía escribir sobre los libros que había escrito, y no tenía otros proyectos que no fueran bajo el nombre de Kaia.
No estaba realmente segura de mentir, así que preferí dejarlo en blanco y pulirme cuando me hicieran la entrevista.
Claro, si pasaba la primera ronda, desde luego.
Ahora solo quedaba esperar a que publicaran el anuncio.
Como ya era tarde, tomé mis cosas y salí de mi oficina.
El chófer me esperaba en la entrada principal de la corporación, y me llevaría a casa.
El viaje transcurrió tranquilo, con las luces de la ciudad sustituyendo ahora la luz del sol.
El cielo ya había oscurecido dando paso a la noche.
No tardamos mucho en llegar al edificio.
El portero me saludó y le deseé una linda velada, mientras entraba al vestíbulo.
Lo primero que me recibió fue el piso y las paredes de mármol. El lugar estaba decorado con accesorios dorados y alfombras rojas. También tenía cortinas de seda fina y adornos de porcelana. Además de la envolvente esencia a frutas y el sonido de la música instrumental.
Me gustaba el ambiente fresco del aire acondicionado, y el aroma tan relajante que viajaba por el lugar.
En el ascensor, marqué el último botón, el cual me llevaría a mi penthouse.
Una vez en casa, me deshice de mis zapatos de tacón, dejándolos a un lado de la puerta, donde se encontraba una pequeña zapatera.
Colgué las llaves allí mismo, ya que era un mueble que albergaba varios compartimentos y hasta colgantes.
Caminé descalza hasta mi habitación, donde saqué mi celular y una cosmetiquera. Después me dirigí a la habitación que tenía por armario, donde dejé mi bolso junto con los demás, tomé un pijama de seda roja y luego me encaminé al baño.
Tomé una larga ducha, donde me relajé. Cuidé mi cuerpo con cremas, exfoliantes y jabones de aromas florales.
Esa rutina que repetía todas las noches al llegar a casa era lo que más me ayudaba a sentirme en control tras un día de esconder mi identidad, mi verdadero yo.
Sé que Amira y Kaia son parte de mí, pero a veces desearía ser solo Kaia en lugar de Amira, y aún así, seguir siendo yo sin ser yo misma.
El agua era tan liberadora, me despojaba del peso y los pensamientos tan cargados de la jornada.
Era la mejor parte del día, llegar a casa, tomar una larga ducha, cenar y, si no estaba tan cansada, leer un libro o simplemente ver algo en la televisión.
Una vez que terminé de ducharme y vestirme, me dirigí a la cocina para prepararme algo de cenar.
No prepararía un platillo complejo, sino algo más sencillo, así que me puse manos a la obra con unos fideos.
—Hey, Google. ¿Puedes poner música de Lisa?
—Claro. ¿Qué canción te gustaría escuchar?
Lo pensé por un momento.
—Thunder.
—Muy bien. Thunder ahora reproduciéndose.
La música comenzó a sonar con fuerza, y empecé a cantar mientras me movía de un lado a otro en la cocina.
Pronto la estancia se inundó con sabores y olores, y cuando la cena estuvo lista, le pedí a Google que me pusiera una película romántica en la pantalla.
Como una acción extra, puso la iluminación tenue y yo cerré las cortinas.
El penthouse era tan grande, pero al mismo tiempo lo había convertido en un lugar tan acogedor.
La primera vez que lo vi, se veía tan vacío, tan inanimado, pero poco a poco cobró vida con colores relajantes, adornos lindos y muebles elegantes pero con un toque de mi personalidad, que ya luego no me pareció tan grande.
Y, aunque me hubiera gustado tener una mascota, estaba tan ocupada que ni siquiera podría cuidarla, así que preferí estar sola.
—‹‹Si sus sentimientos han cambiado, ha embrujado mi cuerpo y mi alma, y la amo, la amo, la amo, y ya nada podrá separarme de usted›› —repetía al mismo tiempo que el protagonista en la película lo decía.
Había perdido la cuenta de cuántas veces la había visto, y seguía siendo una de las frases más memorables, por no decir que el libro era mi favorito.
Suspiré, pensando que desearía tener un amor que pudiera ver más allá de solo mi fachada como empresaria, más allá de lo superficial, y al mismo tiempo ser tan honesto.
Cuando por fin terminó, apagué la pantalla y me fui a lavar los dientes.
Tenía que descansar, ya que tendría mucho trabajo que hacer al día siguiente.
✎﹏
Como era de esperar, Damien y yo tuvimos nuestra reunión, donde estábamos discutiendo los puntos importantes.
—¿Estás segura de querer irte de vacaciones? Es decir, no creo que esté mal, de hecho creo que te vendría como anillo al dedo, pero me preocupa un poco.
—Estoy completamente segura, y sé que harás un buen trabajo en mi ausencia.
Damien empezó a tocar su anillo, el cual siempre llevaba en su mano derecha, justo en su dedo índice.
—No creo que esté capacitado para cubrir tu trabajo.
—Claro que lo estás, eres muy inteligente y capaz. Me voy tranquila porque sé que la corporación estará en buenas manos.
Damien dudó, pero finalmente aceptó.
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empresaria poderosa, guardaespaldas y protegida, exmilitarenigmaticoyvaliente
Editado: 06.06.2026