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—Debe haber una equivocación —murmuré, perpleja—. Yo apliqué como guionista, no como asistente.
—Déjeme revisar, señorita.
¿Cómo podía ser asistente? Esto definitivamente no estaba en mi plan.
—No hay ninguna equivocación, señorita. En la resolución de su entrevista anotaron que era idónea para ser asistente por su título y amplia experiencia.
No puede ser.
Había olvidado ese pequeño detalle.
—Ya veo —dije, frotándome la cara con la mano.
—¿Aún desea trabajar para la compañía?
Estaba a punto de desestimar cuando, de pronto, pensé que no sería tan mala idea reubicarme cuando estuviera laborando.
—Desde luego.
—Muy bien. Empezará a partir de mañana para que se familiarice con el puesto, y le estaré enviando información confidencial e importante mediante su correo electrónico. Tenga un buen día.
—Igualmente.
Y colgó.
Resoplé en mi asiento.
Bueno, no era como si ser asistente fuera tan difícil. Ser CEO era mucho peor; no creo que haya otro trabajo tan agotador como ese.
Inmediatamente contacté a Damien, diciéndole que estaría a cargo de la corporación a partir de mañana, y le avisé a Leah que mi plan se ponía en marcha, a excepción de un pequeño detalle.
Me respondió el mensaje con caritas riéndose y luego me deseó buena suerte.
Al menos, ahora estaba a un paso más de la inspiración para mi nuevo libro.
Ese mismo día, más tarde, recibí el correo electrónico.
Alguna información era básica, como el código de vestimenta, con el cual no eran muy estrictos. Otra incluía las reglas de la compañía y algunos datos importantes que mencionaban las políticas de mi contrato, que se discutiría más a fondo en mi primer día.
Ya en casa, me decidí por usar ropa holgada para el trabajo, ya que no eran muy exigentes, lo cual agradecía. De hecho, me sentiría muy cómoda usando un abrigo y unos pantalones cargo. De todas maneras, tenía diferentes estilos y colores, por lo que no tenía que preocuparme por repetir.
Al día siguiente, tomé un taxi rumbo a Lunaria Entertainment.
No quería que el chófer me llevara, y aunque Leah insistió en que debería llevar al menos un guardaespaldas, no quería que notaran que tenía a alguien siempre conmigo.
Sospecharían demasiado y me pondría en evidencia.
Una vez en la compañía, fui directo con la recepcionista para que me guiara a donde debía ir.
Mientras caminábamos, me di cuenta de que varios salones eran bastante oscuros, a diferencia de otros que gozaban de buena iluminación. Algunas plantas decoraban las esquinas y en algunas partes las paredes eran blancas, y otras, de colores.
Había varios cuadros, todos en gran tamaño. Muchos de ellos eran de los actores, presentadores y cantantes pop de la compañía. También había muchas pantallas que transmitían videos musicales y comerciales.
—Ya llegamos.
Le agradecí a la recepcionista y ella se despidió de mí.
Toqué con mis nudillos la puerta, esperando que me dejaran entrar.
—Adelante.
Abrí la puerta y me encontré con uno de los sujetos del día de la entrevista. Era el mismo que llevaba gafas negras de marco delgado.
Estaba bien peinado y vestido, y su presencia denotaba elegancia.
Su oficina tenía muy buena claridad, y su escritorio era largo y de madera de pino. En cuanto al resto, era bastante minimalista. Tenía muy pocas cosas sobre el escritorio, y solo un recuadro decoraba la pared. Era de un bosque húmedo, en blanco y negro.
—Buenos días, soy Amira.
—Mucho gusto, Amira. Me llamo Elliot Vaughn. El otro día nos conocimos.
—Sí, lo recuerdo.
—Siéntese, por favor —señaló con la mano la silla frente a él—. Quiero que discutamos algunos detalles.
—Claro.
—Mi secretaria ya debió haberle enviado alguna información, así que solo tocaré los temas importantes. Quiero que sepa que su trabajo es muy importante y que todo debe manejarse bajo discreción. Este contrato es totalmente confidencial. Puede revisarlo, si gusta.
Tomé el contrato que me extendió sobre la mesa y lo empecé a ojear. Era bastante largo y tenía muchas cláusulas. De cierta manera, me recordaba a los contratos que firmaban los inversionistas.
—Una vez que lo firme, podrá empezar a trabajar —dijo, observándome con atención—. Honestamente, nos urge que empiece a laborar.
Asentí, curiosa de saber por qué.
—¿Puedo preguntar por qué? Si no es molestia, claro.
—Para nada. Nuestra asistente anterior tuvo un ascenso y estamos muy felices por ella. Sin embargo, no pudo realizar el preaviso.
Eso tenía sentido, y conmigo, como Kaia rechazando la oferta, los ponía en un aprieto.
Mientras leía el contrato rápidamente, Elliot me explicaba que él era el director de operaciones artísticas, lo cual era similar al coordinador general de talentos. Básicamente, se encargaba de supervisar la agenda, el personal de apoyo y la imagen de los artistas. Eso incluía al grupo de pop para el que estaría trabajando. También iba a habilitarme una agenda tanto física como virtual del grupo.
—¿Puede repetirme, por favor, el nombre? —le pedí cuando mencionó el nombre artístico.
—Por supuesto. Aetherion. Sé que es un poco complicado, pero ya se acostumbrará.
Aetherion era un grupo de cinco miembros: Jay, Leo, Zeke, Ren y Niko. Todos tenían posiciones importantes en el grupo, aunque yo no entendía mucho de eso. Para mí, todos eran cantantes.
—Si me disculpa… —dije, sacando una libreta y lápiz para anotar todo lo que me decía, ya que había muchos términos que no comprendía.
—Adelante, no hay prisa.
Anoté sus nombres, posiciones y edades, así como otras cosas importantes que no quería olvidar.
Cuando terminó de hablar del grupo, procedimos a cerrar el contrato.
—Le presentaré a los chicos.
Salimos de la oficina y nos dirigimos a otro piso, donde había un salón inmenso con grandes espejos que iban desde el piso hasta el cielo raso.
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empresaria poderosa, guardaespaldas y protegida, exmilitarenigmaticoyvaliente
Editado: 06.06.2026