Fría y calculadoramente enamorados

Capítulo 8

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Observé a los miembros, cada uno se había estado esforzando tanto los últimos días, que me daba pena mirar lo agotados que terminaban.

El fanmeeting sería mañana y la siguiente semana tenían una presentación en un festival de música. Cruzaba los dedos para que todo saliera perfecto.

Y mientras se acababa el día, llegaba la noche y luego el rocío de la mañana, me desperté en mi penthouse, y tomé el control de las persianas automáticas para abrirlas.

Me revolví entre las sábanas de mi cama y me levanté vagamente. Estaba cansada, pero aún así, me obligué a caminar hacia el baño y prepararme.

Hoy era el fanmeeting. Nunca había ido a uno, pero asumía que era similar a una firma de libros.

Salí del departamento y casi grité del susto cuando vi a Rhys esperándome fuera. Él apenas se dignó a dedicarme una mirada desinteresada.

—Buenos días —murmuré, tratando de disimular el respingo que acababa de dar.

—Buenos días —saludó con la seriedad que lo caracterizaba.

Si hubiera sido yo, al menos me hubiera reído. O quién sabe, tal vez lo pensó.

Entrecerré los ojos, tratando de analizarlo, pero tenía tan pocas expresiones, que era demasiado difícil.

Cuando llegamos a la compañía, saludé a los chicos y al manager, y nos preparamos para viajar en dos autos hacia el lugar del evento.

Si pensaba que el lugar de la firma estaba repleto de fans, esto no se comparaba.

La calle estaba abarrotada, y la cuadra estaba cerrada. Solo había acceso para el staff y demás personal.

Los fans gritaban, llevaban pancartas, pero lo que más vi, era que todos llevaban regalos.

Cuando nos detuvimos en la entrada lateral, pude notar que en la principal había una enorme fila que daba, probablemente la vuelta a la cuadra, o al menos eso pensaba, ya que no lograba ver el final.

Dentro, el lugar estaba lleno, y había una sección destinada para que los periodistas pudieran tomar fotografías para las redes sociales y sus periódicos. También había mucha seguridad, los chicos estaban rodeados de guardaespaldas y Rhys no se despegaba ni un segundo de mi lado. Lo agradecía, porque ver aquello era ciertamente apabullante.

Los chicos subieron al escenario y los flashes de los periodistas no se hicieron esperar. Aquello parecía una tormenta de relámpagos.

El manager me dio un par de micrófonos y los repartimos entre los chicos, quienes se presentaron y saludaron a la audiencia.

Luego de un rato, cada uno tomó asiento en la larga mesa que estaba cubierta por manteles azules. Y así, fue pasando uno a uno de los fans.

Los regalos eran puestos sobre la mesa mientras firmaban su álbum más reciente. Los fans hablaban un par de minutos con cada uno y hasta podían interactuar físicamente con ellos con sus manos, poniéndoles diademas de animalitos en la cabeza y hasta coronas. Honestamente me sorprendió, ya que era algo a lo que no estaba acostumbrada a hacer con mis fans.

Una pequeña sonrisa nostálgica se dibujó en mi rostro, poco interactuaba con ellos, y cuando lo hacía, era a través de una pantalla. De hecho, la última vez que hablé con ellos, fue alrededor de tres años.

Suspiré, sabiendo que había tenido que cerrar sesión de mis redes sociales porque estaba demasiado ocupada con el conglomerado y no quería desconcentrarme.

Me dolían los pies después de pasar horas caminando de un lado a otro, ayudando a los chicos cuando lo necesitaban, dándoles botellas de agua, y de más.

Cuando finalizó el evento, los chicos se despidieron y bajaron del escenario. Los guardaespaldas se movilizaron de inmediato y salimos del lugar.

Daba gracias a Dios de que después de tres horas volvíamos a la compañía.

Algunos fanáticos que no pudieron asistir al fanmeeting, les daban sus regalos a Brant. En ese instante, las barandas que separaban a los fans de los chicos fueron derribadas, muchos fans cayeron al piso, así como otros las saltaron para acercarse hacia donde estábamos.

En medio del caos de fans, una figura se acercó con algo en la mano. Rhys actuó rápido, detuvo al sujeto con gorra negra, pero resultó ser solo un fan con una carta, así que la tomé y la guardé en mi chaqueta.

Por un par de segundos entré en pánico, pero Rhys se pegó aún más a mí, los guardaespaldas formaron una barrera humana, y cuando me di cuenta, estaba en medio con los chicos. No sabía cómo rayos había llegado allí, pero en ningún instante Rhys se separó de mí.

—¿Estás bien? —preguntó Leo, con un tono de voz bastante alto, ya que los fans gritaban y los guardaespaldas les pedían que se alejaran.

—Sí, ¿y tú?

—Estoy bien.

Asentí en respuesta, tratando de buscar con mis ojos los autos que nos estaban esperando, pero era demasiado pequeña para poder ver por encima de tanta gente.

Nuestro círculo de seguridad se reducía cada vez más, y nos comenzábamos a apretujar, cuando de repente, el manager que no sabía de dónde rayos había salido, gritó que los autos estaban enfrente.

Nos movilizamos hacia allí, los guardaespaldas formaron una media luna, mientras los chicos subían.

Una chica jaló de la camisa a Nico, y le aparté la mano de un manotazo, cuando de repente, alguien jaló de mi mano hacia el interior de la camioneta.

La puerta se cerró de golpe, y las manos que me habían jalado, me acomodaron en un asiento.

Resultaron ser Jay y Rhys quienes me acomodaron, aunque no supe cuál de los dos me había jalado primero.

Giré mi cuello casi como un Búho para asegurarme de que todos estuvieran en la camioneta —los conté, para ser más precisa—, y me di cuenta que el manager, yo y Rhys debíamos habernos ido en la otra camioneta.

—¿Nos estabas contando? —preguntó Jay incrédulo.

—Eso parece —comentó Leo con una sonrisa burlona.

Zeke y Nico se rieron de mí, así que me crucé de brazos y volví a acomodarme en el asiento.




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