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Rhys’ POV.
Estaba fuera de la habitación de Ren mientras los escuchaba hablar.
No se escuchaba muy claro, pero para alguien que había sido militar y debía estar atento al más mínimo sonido de un potencial enemigo, no era tan difícil.
La noche anterior, había sido agotadora. Desde lo que pasó en el festival, hasta el momento en que dejamos el hospital.
Mientras íbamos por el pasillo, el manager les advirtió.
—Lo que le sucedió a Ren ahora es tendencia, así que esperen a que la compañía se encargue de esto, y tengan cuidado cuando regresen a sus departamentos.
Todos asintieron, y Amira sacó su celular. Parecía estar revisando algo. Como estábamos cerca, solo bastó mirar por encima de su hombro lo que revisaba, cuando de repente, Leo la codeó para que mirara las noticias de última hora que transmitían en una de las pantallas del hospital.
No se escuchaba el audio, pero sí que podía leer el título: “Ren, integrante de Aetherion, colapsa en pleno escenario durante festival y deja en shock a miles de fans”.
Entonces miré la pantalla de su celular.
“Preocupación total: Ren de Aetherion se desmaya en vivo en uno de los festivales más grandes del año”, “Ren sufre desmayo durante presentación en festival”, “Fans gritan desesperados: Ren se desploma en pleno show”. Eran algunos de los titulares, y ni qué decir de cuando Amira comenzó a leer los comentarios en los que hablaban sobre cómo la empresa los hacía trabajar demasiado, cómo no descansaban lo suficiente y cómo exigían un mejor trato y donde hablaban de ella… Un momento.
Amira pensó lo mismo que yo cuando la vi volver rápidamente donde la mencionaban: “¿No es la misma chica que le había dado un manotazo a una fan cuando intentaba jalar a Niko de la camiseta?”, “¿Otra vez ella?”, “¡Dejen el drama, es miembro del staff!”, “Me siento celosa”, “¿Alguien sabe quién es? ¡Necesito saber su Instagram!”.
Un escalofrío le recorrió el cuerpo, y me buscó con su mirada. Luego procedió a esconder su celular rápidamente.
Definitivamente, esto se estaba saliendo de sus manos.
—De acuerdo, guardaré tu secreto. —la escuché decirle.
Como lo había deducido. El chico tenía ansiedad y todos los síntomas que había previsto fueron certeros.
—Por cierto, ¿qué es eso? —inquirió.
—Cierto. Te traje un pan de vainilla y chocolate.
—¿Lo hiciste tú? —lo escuché decir.
—Sí, aunque no creo que tengas mucho apetito... —la voz de Amira se desvaneció.
Aunque pude notar un poco de asombro en su voz.
—Quien te viera, pensaría que llevas una semana sin comer.
Escuché a Ren reírse con la boca llena, probablemente intentaba engullir algo del pan que le había horneado. Desde luego, yo sabía de primera mano lo bien que sabía cocinar.
—Lo siento, Amira. Estaba delicioso.
—Me di cuenta.
Recuerdo que antes de venir, Amira me había abierto la puerta de su penthouse y lo primero que noté fue que llevaba puesto un delantal blanco. Ella cocinaba en su cocina, y batía en un bowl de vidrio la harina, la vainilla, el azúcar y los demás ingredientes. Cuando ya la mezcla estaba en el horno, todo el departamento olía delicioso.
Me recordó mucho a mi madre, que le gustaba cocinar tanto, y a quien llevaba mucho tiempo sin ver, después de que sucedió… eso.
—Rhys, puedes pasar —escuché a Amira llamarme.
Entré en la habitación, y hablé un poco con el chico que, aunque estaba decaído, estaba visiblemente más animado después de que comió el pan de Amira.
No pude evitar mirarla, y ella, quien me observaba con cierta suspicacia, apartó nerviosamente la mirada.
Al finalizar la visita, ambos le deseamos una pronta recuperación y nos dirigimos de vuelta a la compañía de entretenimiento, ya que los otros cuatro chicos tenían actividades individuales.
—¿Cómo vas con la investigación? —preguntó de repente.
Había quedado en que le compartiría la información obtenida, sin embargo, no había obtenido ningún progreso con la investigación. Aún me encontraba buscando el sujeto entre los puntos de venta, y aunque pude obtener algunas imágenes de las cámaras que se encontraban cerca del evento, el chico se había perdido entre la multitud.
No obstante, aún no perdía la esperanza de encontrarlo, ya que la estación del metro estaba cerca del lugar, así como una terminal de autobuses, y estaba esperando a que me enviaran las grabaciones.
—Me gustaría decir que he averiguado algo, pero no ha habido avances.
Me miró con ojos atentos y curiosos.
—¿Tan difícil es? —su pregunta me desconcertó—. No te lo tomes a mal, sé que eres excelente en lo que haces. Tu currículum te respalda, pero me refiero a por qué es tan difícil —suspiró agobiada—. ¿Siempre es así? —me miró con ojos afligidos.
Tragué saliva antes de hablar.
—Más o menos. Todo depende de cómo se desarrollen los casos. Algunos son más sencillos que otros, pero en tu caso es de los complicados.
—Entonces… ¿Por qué es complicado exactamente?
—Porque hay demasiados sospechosos, y tu círculo cercano que parecía bastante reducido de repente se agrandó —dije severamente, recordando que tanto Leah como su familia habían mantenido el secreto, y ahora investigaba una a una el personal de las editoriales—. No me malinterpretes, no te lo reprocho, solo me preocupo de que te puedan lastimar.
De repente había caído en cuenta de que mis palabras podían causar malentendidos, así que me apresuré en corregirme.
—Mi prioridad siempre va a ser la seguridad de mis clientes.
—Claro —la escuché murmurar y su vista se desvió hacia el frente.
Un extraño malestar se asentó en mi estómago.
Llegamos a Lunaria Entertainment y pronto estuvimos en la sala de descanso donde se encontraban los cuatro chicos. Algunos comiendo snacks y otros bebiendo batidos.
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empresaria poderosa, guardaespaldas y protegida, exmilitarenigmaticoyvaliente
Editado: 27.06.2026