Fría y calculadoramente enamorados

Capítulo 14

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Estaba esperando a Rhys en la entrada del edificio. El día estaba soleado, y parecía que no iba a llover.

Un auto oscuro se estacionó frente a mí y bajó de inmediato la ventana, era Rhys.

Ciertamente me sentí… feliz. Mi corazón se aceleró y me puse nerviosa.

Caminé hacia el auto y subí.

—Hola —lo saludé, intentando que no se me notara, pero Rhys era muy perspicaz.

—Buenos días.

Y esas fueron todas las palabras que cruzamos en todo el camino hacia Lunaria Entertainment.

Al entrar en la compañía, lo miré de soslayo. Su comportamiento me confundía. Unos días me miraba como un cachorro y otros como si no significara nada para él.

En realidad, yo no significaba nada en su vida, solo era un “cliente” más al que debía proteger porque era su trabajo, pero aun así, ¿por qué tenía que ser tan frío?

Entramos en el ascensor que estaba repleto de personas, por lo que me sentí estrujada y me desplacé hacia un lado para evitar que me empujaran. Rhys, al darse cuenta de lo que sucedía, se acercó a mí y se puso delante, dándome la espalda.

Observé, a través del reflejo de las puertas, cómo su mandíbula se tensaba y sus ojos penetrantes escudriñaban a todos en el pequeño lugar, hasta que sus ojos se detuvieron en el reflejo, justo donde lo miraba.

Aparté la mirada y el ascensor abrió sus puertas. Nos dirigimos hacia la sala de prácticas, donde los chicos estaban riendo y dándole pequeñas palmaditas en la espalda a Ren.

—¿Ren? —me sentí tan aliviada de verlo de vuelta.

Ren, que no acostumbraba a sonreír, lo hizo de una manera casi imperceptible.

—Amira —dijo risueño, y se echó hacia mis brazos.

El pequeño gesto se sintió como el de un niño que corre a abrazar a su madre cuando la ve después de regresar de la escuela.

—Me alegra verte de vuelta —dije dándole pequeñas palmaditas en la espalda.

Cuando nos separamos, pude ver a Leo con una ceja levantada. Zeke me miraba con los ojos estrujados, mientras que Niko sonreía y Jay, se mantenía al margen con un rostro apacible.

—Un momento, ¿qué está pasando aquí? —inquirió Leo, acercándose a nosotros.

Claramente, algunos no lo interpretaron como yo lo hice.

—No es de tu incumbencia —Jay lo tomó por el cuello de la camisa y lo hizo girar, luego posó su brazo en sus hombros y se lo llevó a un rincón de la sala.

—¿Pero tú viste? ¡Él la abrazó, y a mí no me deja ni tocarla! —se iba quejando.

Los chicos y yo reímos, y cuando los demás se dispersaron, aproveché para hacerle un par de preguntas.

—¿Cómo has estado?

—Me siento mejor —respondió él—. Aún queda mucho en lo que tengo que trabajar, pero definitivamente me siento mejor que antes. También me dieron medicamentos. El doctor dice que si me va bien en terapia, después de un tiempo puede considerar mermar el medicamento hasta suspenderlo en su totalidad.

—Eso es genial, Ren. Espero que mejores pronto.

—Muchas gracias, Amira. Por todo —dijo sincero.

Mi pequeño corazoncito se sintió conmovido, y tuve ganas de llorar.

Me había encariñado con los chicos, no lo podía negar.

Los chicos volvieron a las prácticas, y más tarde, estuvieron discutiendo detalles menores sobre el nuevo álbum antes de que saliera al mercado.

Estaban muy emocionados. La portada era indiscutiblemente subliminal. Eran fragmentos, sus rostros formaban cinco piezas, la mitad de sus rostros no se apreciaban debido a la oscuridad, y su otra mitad sí debido a las luces en tonos lilas y azules. El nombre Aetherion estaba en el costado del álbum en los mismos tonos, y el nombre de ‹‹Echoes of Infinity›› estaba en la parte inferior de la portada.

El álbum también contenía fotos de los miembros y la lista de las canciones con sus letras.

Jay había mencionado que no habían sacado música nueva en un año, y que estaban trabajando en ello desde antes de que yo me incorporara en la compañía.

Cuando terminó el ensayo, Jay se acercó a mí cautelosamente.

—¿Puedo hablar contigo un momento? —preguntó en susurro.

—Claro.

Lo seguí hasta el ascensor con Rhys pisándome los talones.

—¿Incluso debe seguirnos dentro de la compañía? —dijo señalado a Rhys con un gesto de la cabeza.

Lo miré, realmente no, pero a mí sí.

—Desde luego. Nunca sabrás cuándo una fan obsesiva se pueda colar en la compañía —justifiqué seriamente.

—En ese caso, ¿no deberíamos estar todos en el mismo lugar? —dijo con ojos agudos.

Jay no era una persona fácil de engañar, lo sabía, y sabía claramente por qué quería hablar conmigo a solas, pero seguiría con la farsa hasta el final. No podía permitir que, por ningún motivo, Jay se enterara de la verdadera razón por la que Rhys se encontraba allí.

—El manager me escribió un mensaje diciendo que en cinco minutos pasaría por la sala de ensayos para llevarlos a una reunión y hablar con los chicos sobre el listening party.

Jay se quedó en silencio por un par de segundos, hasta que dijo:

—Ya veo.

Las puertas del ascensor se abrieron dejando ver la terraza de la compañía. Parte del suelo estaba cubierto por pasto sintético. Había mesas y sillas, y muchas plantas. Parecía el lugar perfecto para descansar o despejarse.

Jay se acercó a la baranda de vidrio, donde la brisa golpeó nuestros rostros. Rhys se mantuvo a un par de metros atrás, y lo observé escanear el lugar.

—Quería hablar contigo sobre Ren.

Mis ojos se dirigieron hacia el castaño.

—He sentido que Ren nos oculta cosas —dijo remarcando la última palabra—, y creo que tú sabes algo.

Suspiré, recordando lo que Ren me dijo.

—Lo siento, Jay. Pero no soy la persona adecuada para decirte algo que no me incumbe.

—Pero eres la asistente, y velas por nuestra integridad —reclamó, frustrado.

—Lo sé, y lo hago. Pero hay ciertas cosas de las que no me compete hablarte. ¿Por qué no le preguntas a Ren?




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