Fría y calculadoramente enamorados

Capítulo 18

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Rhys condujo de vuelta a la autopista.

Me sentía intranquila y asustada.

¿Por qué alguien me quería muerta?

No le había hecho daño a nadie, así que ese hecho carecía de sentido para mí.

—¿Estás bien? —preguntó Rhys.

Asentí agobiada. Era muy difícil fingir después de lo que había sucedido, pero debía hacerlo si no, los demás lo notarían.

Rhys estacionó el auto y bajamos. Entramos al local y Niko se acercó a nosotros.

—Amira, tardaste mucho en llegar —dijo sosteniendo unos pósters del grupo, que ya habían sido firmados por los miembros.

—Lo siento, nos quedamos atascados en el tráfico.

—¿De verdad? —preguntó Leo.

—Sí, parece que hubo un accidente.

No me gustaba mentir, pero lo que decía era una verdad a medias.

Traté de despejar mi mente observando el local.

Era muy bonito. Había espejos decorados, los cuales habían sido firmados por la banda.

También había un set para tomarse fotos instantáneas y mercancía de los chicos como álbumes, fotografías, llaveros, gorras, bolsos y ropa.

Cuando por fin se inauguró, los chicos interactuaron con los fans, e incluso se tomaron fotografías.

Miré a Rhys de soslayo, a quien atrapaba mirándome de vez en cuando.

Probablemente comprobando que estuviera bien.

Y aunque todo era muy lindo, no podía evitar pensar en lo que había sucedido.

Mi mente analizaba una y otra vez la escena. Querían embestirnos, pero no lo lograron.

Y la pregunta más importante: ¿Quién los había enviado?

Empecé a hacer un recuento de las personas a mi alrededor, si había alguien con quien había tenido roces, pero nadie venía a mi mente. Me llevaba muy bien con las personas con las que tenía contacto.

Suspiré pensativa.

Cuando llegó el tiempo para retirarse, tuvimos una pequeña reunión en la compañía.

—Hemos programado el primer concierto en la capital —mencionó el manager—. Y dependiendo de cómo sigan las cosas, podrán empezar el tour el siguiente año.

—¿Irnos de gira? —preguntó Leo entusiasmado.

—Así es. Además, hemos visto una alta demanda en el extranjero, así que es probable que se presenten en unas dieciséis o más ciudades. Aún no estamos seguros.

—Eso es genial —comentó Jay.

—Esta será nuestra tercera gira —dijo Niko con ojos brillantes.

—¿Cuándo será el concierto? —preguntó Ren.

—Dentro de tres días —respondió el manager.

Los chicos salieron de la sala de reuniones muy emocionados. Estarían de viaje por al menos un año, pero no estaba segura de acompañarlos.

Quiero decir, tal vez para ese momento ya no estaría trabajando como asistente.

Eso me hizo sentir triste, ya que no los vería más.

Me partía el alma pensar que nos íbamos a separar. Ya me había encariñado con ellos, y era difícil siquiera imaginarlo.

Me había acostumbrado a ellos.

✎﹏

Al día siguiente, no debía trabajar. Por fin estaba libre.

Ya tenía las fichas de mis personajes completas. Había hecho una guía para escribir e incluso una lluvia de ideas. Lo tenía todo anotado en un documento. A veces, se me venían ideas de escenas a la cabeza, así que las anotaba allí inmediatamente.

Y afortunadamente para mí y para Leah, ya estaba trabajando en el primer capítulo.

Cuando lo terminé, se lo envié a Leah junto con el nombre del libro, la sinopsis y la descripción.

Mi amiga respondió con un: ‹‹Sabía que lo lograrías››. Y después con un: ‹‹La trama se ve genial››.

Sonreí satisfecha con mi progreso.

Como ya había terminado con eso, decidí hacer algo con la arcilla que aún me quedaba.

Preparé todo en la mesa y cuando estaba a punto de empezar, sonó el timbre.

Me acerqué cautelosamente y revisé la cámara. Era Rhys.

Mi corazón palpitó de alegría.

Le abrí la puerta y lo saludé.

—Hola —dije sonriendo.

—Hola, Amira.

Lo dejé entrar y vi que llevaba una bolsa.

Rhys’ POV.

—¿Qué es eso? —preguntó ella.

—Abrieron una nueva cafetería cerca de aquí, y vi que dejaron buenas reseñas en la página web, así que pensé que quizá querías probar algunos de sus panes. —dije poniendo la bolsa en la isla.

Vi que tenía arcilla y algunas herramientas sobre la mesa.

—¿Estás ocupada?

—Nunca estoy ocupada para un café y un buen pan —dijo sonriendo—. Mira, he mejorado bastante —dijo mostrándome los adornos que había hecho y estaban ordenados en una repisa.

Efectivamente había mejorado mucho sus habilidades.

Me aliviaba ver que estaba mejor que la última vez, cuando casi nos embisten.

De hecho, estuve investigando un poco sobre eso. Volví a la escena ese mismo día por la noche, y analicé la situación.

En el lugar encontré un dispositivo tipo IED, un artefacto explosivo improvisado.

Sabía que había algo extraño con la explosión de la motocicleta. Normalmente los autos no explotan, solo se incendian, pero con este artefacto, las cosas cambiaban.

Lo que me pareció perturbador es que era un explosivo muy utilizado en guerras en el medio oriente, especialmente para enfrentarse a militares con mayor ventaja en tecnología, ya que son fáciles de fabricar.

Esto iba más allá de una simple intimidación, había una amenaza organizada.

—Amira, debo decirte algo importante —comencé a decir. No quería asustarla, pero era sustancial que estuviera al tanto de la situación.

La mirada en sus ojos cambió, sabía que no eran buenas noticias.

—Quiero que veas esto —dije sacando de mi pantalón el dispositivo IED y le expliqué lo que era.

—Ahora entiendo por qué querían embestirnos. Querían que nuestro auto explotara y hacerlo pasar por un simple accidente —dijo pensativa.

Amira era muy inteligente y excelente para deducir situaciones.

Podría atribuirle esa habilidad a la escritura.




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