Fría y calculadoramente enamorados

Capítulo 19

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Amira’s POV.

Finalmente había llegado el día del concierto.

Íbamos de viaje a la capital. Los chicos habían logrado un sold out en el estadio, así que la compañía habló con los organizadores y decidieron publicar una segunda fecha.

Estaban muy emocionados, aunque no podía decir lo mismo de mí.

Me encontraba inquieta, mirando de vez en cuando por los espejos del auto. Dejé de hacerlo en cuanto Rhys me miró.

No quería que se diera cuenta de que estaba nerviosa, así que para distraerme un poco, observé los grandes campos verdes que se extendían por el camino hacia la ciudad.

Sin embargo, su voz llamó mi atención.

—Encontré a la responsable de las amenazas —soltó de pronto.

Lo miré de golpe y me incorporé en el asiento.

—“A la” —repetí desconcertada—. ¿Entonces es una chica?

—Así es. Se llama Sabina Grütter. Indagué sobre su vida a fondo —dijo girando el volante hacia la derecha, tomando un desvío—. Trabajó en Lunaria Entertainment hasta hace unos meses, cuando fue despedida por filtrar información delicada sobre Aetherion.

Mi mente viajó al día en que se filtró la información sobre las residencias de los chicos.

La chica de cabello lila.

—La recuerdo —dije recordando—. Trabajaba en contenido.

Rhys me miró.

—La conociste, desde luego. Parece que ella es fan de Aetherion y, para ese momento, usaba una cuenta anónima donde filtraba información personal de los chicos.

—Así que de eso se trataba. Recuerdo que había pensado que se me hacía extraño el hecho de que estuviera filtrando esa información tan importante en una “campaña paralela de fans” —remarqué—. Además estaba molesta conmigo porque “yo” había sido la culpable de distraerla. Entonces, no era la primera vez que filtraba información importante.

—Exacto. De hecho, fui hasta su trabajo, donde efectivamente es un punto de venta de la distribuidora. Lo confirmé en cuanto vi el papel de reciclaje, pero ella no estaba. Así que, es probable que se presente hoy al concierto. Hay que estar alertas —dijo mirándome con una chispa de preocupación en sus ojos.

—Está bien.

Al cabo de una hora llegamos al hotel.

El edificio se extendía a lo alto con alrededor de cinco pisos. El interior era elegante y había algunos fans esperando afuera.

Eran pocos, probablemente porque la mayoría estaba en clases o trabajando.

Los chicos se detuvieron a firmarles autógrafos y a tomarse fotos, y luego hicimos el check-in.

Luego nos movilizamos hacia las habitaciones correspondientes, los botones llevaron el equipaje.

El manager y el resto del personal se aseguraron de que todos estuvieran bien acomodados, tanto los chicos como el resto del staff.

Las habitaciones eran increíbles, eran amplias y tenían ventanales enormes, incluso tenía un balcón con una vista hermosa.

Desempaqué mis cosas rápidamente y salí de mi habitación.

Rhys me esperaba en la puerta, y nos juntamos con el resto del staff y guardaespaldas para ir al ensayo.

El estadio estaba relativamente cerca, y era demasiado grande.

De hecho, nunca había estado en un estadio.

Giré sobre mis pies admirando la grandeza de aquella estructura, hasta que mis ojos bajaron y se detuvieron en Rhys.

Él estaba medio sonriendo mientras me miraba, así que le sonreí de vuelta.

—Amira, ven a ver esto —me llamó Zeke, y me dirigí hacia él.

Mientras los chicos se preparaban para el concierto, Rhys se mantuvo alerta, a pesar que solo había personal de la organización y miembros del staff de la compañía.

Me gustaba ver cómo tensaba la mandíbula, cómo esta se le remarcaba más, y la forma en que sus ojos audaces miraban alrededor.

Después de un rato, cuando ya los chicos estaban con sus atuendos y solo quedaban detalles menores, vi a Niko caminar un poco renco.

Me pregunté qué le había pasado así que me acerqué a él cuando lo vi tomar asiento.

—¿Estás bien? —su rostro agotado se iluminó de repente, y sonrió.

Ya había visto esa sonrisa antes, era una sonrisa natural que fingían, pero luego de estar compartiendo tanto tiempo con ellos, me parecía más robotizada.

—Estoy bien —dijo fingiendo entusiasmo.

—Mientes —declaré—. Te lastimaste.

Niko dejó de sonreír instantáneamente.

—¿Cómo lo supiste? —preguntó agobiado.

—Te vi cojear —mencioné tomando asiento a su lado.

Rhys estaba a un par de metros de nosotros. Guardaba distancia por privacidad, y eso lo hacía muy considerado.

Mi corazón se conmovió. Luego volví a Niko.

—No deberías esforzarte tanto —comenté preocupada.

—¿Sabes por qué entreno tan duro? —preguntó de repente.

—No —negué con la cabeza.

—Porque siento que vivo a la sombra de mis compañeros, y para poder destacar entre ellos necesito ser mejor —dijo frustrado—. Por eso siempre soy el primero en llegar a ensayar y el último en salir, pero no importa cuánto lo intente, no es suficiente. A veces creo que me escogieron por error.

Sus ojos se cristalizaron y cerró las manos en puños sobre sus piernas.

—Niko, ya eres mejor —le comenté—, quizá tú no lo veas pero yo sí lo hago. He sido testigo de lo mucho que te has esforzado y de lo que aportas al grupo. Aetherion no sería Aetherion sin ti —dije recordando todas las noches que Niko trasnochó, las veces que se quedó ronco de tanto cantar y tuvo que tomar un descanso—. Escucha a tus fans. ¿Por qué crees que gritan tu nombre con tanta euforia? —pregunté, y Niko fue consciente que desde donde estábamos, podía escuchar a las fans gritar el nombre del grupo y de todos los miembros, incluido el suyo—. Aetherion no estaría completo sin ti.

Niko, así como los chicos, eran fundamentales cada uno para el grupo, todos ellos con diferentes habilidades, conformaban lo que hoy era uno de los grupos de pop más populares de todos los tiempos.




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