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Me dejé caer, rendida, en el sofá y me quedé mirando a la nada.
Rhys tomó la carta y la leyó. Tenía el ceño fruncido y los nudillos blancos.
Luego se acercó a mí y me abrazó. Su abrazo fue tan reconfortante que sollocé durante un largo rato, hasta sentir cierta presión en la cabeza. Estaba demasiado cansada, tanto que no recuerdo en qué momento mis ojos se cerraron.
Cuando desperté, estaba en la cama y Rhys se encontraba a mi lado, sentado en una silla. Tenía la cabeza echada hacia atrás, los ojos cerrados y la respiración lenta y profunda.
Estaba dormido.
Me restregué los ojos con el dorso de la mano y me tomé la libertad de admirarlo.
Era tan atractivo que no tenía idea de cómo se había enamorado de mí.
Yo era tan torpe y, a veces, tímida que, en contraste con la personalidad fría y distante de Rhys, no entendía cómo habíamos congeniado.
Tal vez Leah tenía razón. Pasábamos mucho tiempo juntos.
Entonces recordé todas las llamadas perdidas en mi celular.
Lo tomé de la mesita de noche y empecé a revisarlo.
Tenía muchas llamadas perdidas de Leah, de mamá, de papá, de mi asistente, de Elliot…
Con solo leer el último nombre, se me revolvió el estómago.
Estaba en serios problemas y me preocupaba que esta situación pudiera afectar gravemente a los chicos.
Luego vi que tenía muchas notificaciones de Internet.
La prensa y las personas en redes sociales me estaban devorando viva.
Mi identidad como Kaia Roux se había hecho viral, y los blogs y medios de comunicación habían empezado a difundir la noticia sin confirmar sus fuentes.
Indagué entre los artículos y encontré varias menciones a publicaciones que habían sido hechas hacía un par de meses, pero que hasta ahora se habían vuelto virales. Muchas hablaban sobre mi identidad anónima e incluso incluían varias fotos mías en la editorial, cuando salía de Lunaria Entertainment o cuando simplemente me encontraba sola.
Sentí terror al ver las fotografías.
Eso era acoso.
Me habían estado acosando y yo ni siquiera me había dado cuenta.
¿Qué clase de monstruo haría algo así?
Vi de reojo a Rhys removerse en la silla. En cuanto clavó sus ojos en mí, se enderezó y se acercó.
Había preocupación e inquietud en su mirada. Apagué inmediatamente el celular y simplemente dejé que me acariciara la mejilla.
—¿Estás bien? —preguntó, mirándome directamente a los ojos.
No quería mentirle, pero tampoco quería afligirlo.
—No lo sé —susurré—. Me duele la cabeza —dije, llevándome una mano a la frente.
—Toma —dijo, dándome la botella de agua que estaba en la mesita de noche junto con una pastilla—. Has estado llorando mucho, y la tensión y la deshidratación pueden provocarte dolor de cabeza —añadió mientras acariciaba mi cabeza.
Me tomé la pastilla y volví a colocar la botella en su lugar.
—¿Qué hora es? —pregunté confundida.
Estaba oscuro y no me había molestado en revisar la hora en mi celular.
—Es muy tarde y no has cenado.
—No tengo hambre —dije, mirando las luces de los otros edificios por la ventana.
—Sé que todo esto es difícil, pero deberías comer. No es bueno que te saltes las comidas —dijo, acomodándome un mechón de cabello detrás de la oreja—. Por favor —susurró con voz ronca junto a mi oído.
Honestamente, tenía cero apetito, pero no podía decirle que no cuando me lo pedía de esa manera.
—Está bien.
Él depositó un tierno y corto beso en mis labios. Se levantó y me acompañó a la cocina, donde empezó a preparar gachas.
Era tan atento y amable.
No quería perder eso.
No quería perderlo a él.
Mientras cenaba, pensé que lo mejor sería ir a la compañía y enfrentarme a lo que fuera a suceder. Si decidían despedirme o no.
Y así fue.
Al día siguiente, cuando llegué a Lunaria Entertainment, me encontré con muchos periodistas invadiendo la entrada.
Rhys trató de pasar desapercibido hasta el estacionamiento y, cuando entramos en el ascensor, las personas que estaban allí me miraban y susurraban.
Traté de ignorarlos, pero algunos comentarios fueron bastante claros.
—¿No es ella Kaia Roux?
—Sí, es ella.
—No puedo creerlo. Engañar así a la compañía…
Estaba deseando que las puertas se abrieran para poder salir, ya que seguían murmurando sobre mí.
Cuando por fin se abrieron, traté de mantener la calma y actuar como si no hubiera escuchado nada. Sin embargo, las personas que se encontraban en el pasillo también me miraban con curiosidad y murmuraban.
Me comencé a sentir incómoda y nerviosa, pero mantuve la frente en alto.
—Amira —Leo se acercó a mí junto con los chicos.
—¿Es cierto lo que dicen de ti en las noticias? —preguntó Zeke.
Jay le dio un codazo y Ren me miró con preocupación.
Formuló en silencio: ‹‹¿Estás bien?››
Y yo asentí.
No estaba bien, pero no quería preocuparlos más de lo que ya estaban.
—Amira…
La voz de Elliot capturó mi atención.
Venía por el pasillo con una expresión neutra.
—Necesito hablar contigo —dijo con apabullante seriedad—. A solas —añadió, mirando a los chicos.
Ellos se retiraron y solo Rhys permaneció a mi lado.
—Habrá una junta de emergencia, ya sabes… —me miró de soslayo—, por todo lo que está pasando —Elliot puso las manos sobre mis hombros—. Solo quería que estuvieras al tanto de esto, ya que decidieron que no estuvieras presente.
Sin mí en esa reunión, no podría defenderme.
—Tomarán una decisión hoy mismo. Si necesitas algo, estaré en la sala de juntas con el resto de los ejecutivos.
Me sentí apenada e impotente.
Elliot se despidió y lo vi perderse por el pasillo.
Pero entonces, si no estaba presente en esa junta, al menos quería escucharla.
Caminé a paso apresurado mientras intentaba alcanzar a Elliot, pero él iba muy rápido. Apenas lograba verlo cuando doblaba por las esquinas. Rhys me siguió de cerca, con una expresión que dejaba claro que sabía lo que intentaba hacer.
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empresaria poderosa, guardaespaldas y protegida, exmilitarenigmaticoyvaliente
Editado: 29.08.2026