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Rhys’ POV.
Al día siguiente, me desperté temprano con un vacío en el estómago y una presión en el pecho.
No había podido dormir bien pensando en la noche anterior, cuando me había quedado fuera de la habitación de Amira mientras la escuchaba sollozar desconsoladamente.
Estaba preocupado, ya que había todo un caos mediático rodeando a Amira, y cuando eso sucedía, las personas no eran muy amables.
Salí de la cama sintiendo mis pies pesados, como si hubiera llevado una gran carga sobre mi espalda.
Me dirigí a la habitación de Amira, quise tocar, pero estaba en silencio, y si había podido conseguir dormir, no quería despertarla.
Me devolví por el pasillo rumbo hacia la cocina, cuando algo llamó mi atención.
Sobre la isla, había una hoja doblada, la abrí y comencé a leerla.
“Rhys:
Si estás leyendo esta carta, significa que ya me fui.
Antes que nada, quiero pedirte perdón. Sé que esto no era lo correcto y que, probablemente, estarás molesto conmigo. Tienes todo el derecho de estarlo.
No me fui porque desconfiara de ti.
Me fui porque confío demasiado.
Sé que habrías encontrado una forma de convencerme de quedarme, y justamente por eso tuve que irme sin despedirme.
Desde que llegaste a mi vida, muchas cosas cambiaron.
Por primera vez en mucho tiempo sentí que no tenía que cargar con todo yo sola. Gracias por cada taza de té, por cada silencio compartido, por caminar siempre un paso detrás de mí y, aun así, hacerme sentir que nunca estuve sola.
Gracias por protegerme, incluso cuando yo misma no sabía cómo protegerme.
Sé que dirás que solo era tu trabajo.
Pero ambos sabemos que dejó de serlo hace mucho tiempo.
No puedo seguir siendo la razón por la que Aetherion vive rodeado de rumores y titulares. Los chicos merecen disfrutar de su sueño sin que alguien más robe toda la atención.
Por eso, y para proteger a los que amo, decidí irme.
Quizá pueda empezar de nuevo. No sé cuánto tiempo estaré lejos. Solo quiero que me prometas algo… No dejes de vivir esperando mi regreso.
Sigue adelante. Cuida a Nero. Y, por favor, cuídate tú también.
Hay algo más que nunca tuve el valor de decirte.
No porque no quisiera… Sino porque tenía miedo que esas palabras hicieran más difícil este adiós.
Así que prefiero guardarlas para el día en que el destino decida cruzar nuestros caminos otra vez.
Si ese día llega… Espero que todavía quieras escucharme.
Gracias por haber sido el lugar donde mi corazón encontró calma cuando todo a mi alrededor era un caos.
Con amor,
Amira.”
No me había dado cuenta, pero había dejado de respirar. Inspiré profundamente mientras permanecía de pie, con la carta aún en mi mano.
Cerré la mano libre en un puño, apretándola con demasiada fuerza, y no aparté los ojos de la hoja hasta que algo captó la luz del sol y destelló sobre la isla.
Lo tomé entre mis dedos, y no podía dar crédito a lo que estaba viendo.
Sentí una opresión en mi pecho y mis ojos comenzaron a picarme.
Mi respiración se tornó pesada y nuevamente un vacío se asentó en mi estómago.
Amira había desaparecido y la única manera de encontrarla estaba en mi mano.
Había dejado su collar, el que yo le había obsequiado y que tenía un rastreador.
¿Acaso sabía ella que se lo había puesto? No, ella no lo sabía.
Me sentía emocionalmente devastado, porque Amira significaba mucho para mí.
Sacudí la cabeza, tratando de pensar con claridad y no dejarme llevar por las emociones.
Mi objetivo era encontrar a Amira, no importaba de qué forma, pero lo haría.
Entonces empecé a analizar su carta. Estaba escrita a mano y algunas palabras se habían emborronado debido a las salpicaduras… Ella había llorado mientras la escribía.
Otra vez sentí la presión en el pecho, y me sentí extremadamente acongojado.
‹‹Vamos, Rhys. Enfócate. Debes encontrarla››, me dije a mí mismo.
Saqué mi celular y lo primero que hice fue intentar llamar a Amira, pero no contestó ninguna de las llamadas, así que contacté a Leah.
—¿Hola?
—Leah, soy Rhys —dije dejando la carta sobre la isla—. Amira desapareció —le informé a mi pesar—. ¿Sabes dónde puede estar?
—¿Qué? ¿Cómo que desapareció?
Parecía confundida.
—Como lo escuchaste. Dejó una carta despidiéndose —suspiré agobiado.
—No puedo creerlo —la escuché susurrar, incrédula—. ¿La has intentado llamar?
—Sí, pero su celular está apagado —dije frotándome la cara con la mano—. ¿Hay algún lugar al que Amira suela ir cuando necesita estar sola? —pregunté esperanzado.
—No lo sé… —dijo pensativa—. ¡Es cierto! —exclamó de pronto—. La cabaña del lago, suele visitarla en los veranos. Quizá pueda estar ahí.
—¿Tienes la ubicación?
—Desde luego, te la enviaré.
—Gracias… Leah, y algo más. ¿Crees que puedas averiguar algo con su familia? —inquirí—. Sería de mucha ayuda.
—Por supuesto.
—Muchas gracias, te mantendré al tanto si obtengo noticias.
—Muy bien.
Corté la llamada y me dispuse a ir a Lunaria Entertainment. Existía una mínima posibilidad de que hubiera ido a despedirse de los chicos antes de marcharse.
Sin embargo, cuando llegué, ellos esperaban que Amira fuera conmigo.
Y cuando me preguntaron dónde estaba, no supe qué responder.
No perdí más tiempo allí y me embarqué en un viaje de tres horas hacia esa cabaña, pero cuando llegué… estaba vacía.
No había nadie, ni huellas de auto o de personas en el camino de tierra.
Supe entonces que Amira nunca había ido allí.
Y para colmo de males, cuando iba de regreso al penthouse, recibí una llamada de Leah, diciéndome que ella no estaba con su familia y que no sabían dónde estaba.
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Editado: 29.08.2026