Frío Otoño © (poesía)

Dulces sueños

Sentirse obstante durante la lluvía
al ver su silueta inocente
deslumbrando destellos en el espacio.

La observaba
y su sonrisa cautivo el día,
pero... no sabía cómo recurrir,
no sabía si el lirio le dejaría entrar

seguía observándole,
se perdía en sus dulces ojos
porque le hacia viajar a mundos
sus cabellos esparcían dulzura

su corazón trazaba su alma
yo dibujaba sus labios,
los moldeaba junto a mis mejillas 
susurrando que la quería

No dejaba de ver esos cristales negros
que reflejaban todo lo que necesitaba

Anhelaba levantarme sin decir nada
y atraparle en los más sinceros deseos,
abrazarla y reír sin saber nada

El chico temía
él tenía mucho miedo,
se sentía impotente
al tenerla a tres metros de distancia
y.. ¿cuándo este a mil kilometros de él?
¿cómo se sentirá?
¿morirá?

Sus manos dibujadas con amor
acarician el suave palpitar de la mañana,
ella reía y escuchaba
al son de la chispa de ese bello lugar

El chico se preguntaba
¿cómo esa niña era tan irresistible?
¿cómo esa niña le gustaba tanto
para estar dispuesto a empapar las nubes
o naufragar en el fuego?

Se sentía fascinado
con cada una de sus maravillas;
aun no la conocía bien
no sabía de sus defectos,
pero sabía que los amaría

El soplo dejó su cálida presencia
la sentía tan dentro de él
que se apoderó de sus anhelos

La niña de porcelana
viajaba sobre las nubes radiantes
trazando horizontes confortantes

Dulces sueños era su seudónimo
¡y era cierto!
ella era dulce, era un sueño

La tarde se volvía nostalgía
el universo, el día se esfumaba,
todos intercambiaban corazones
él, sólo la anhelaba a ella
y el sentir de sus encantables abrazos.




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