“Drake, ¿crees que vamos por el camino correcto?” Preguntó mi hermana, mientras avanzábamos con dificultad sobre la densa nieve que nos sepultaba hasta las rodillas. “Porque verás, siento que nos desviamos un poco al intentar rodear esas montañas.”
“No te preocupes Zoe, vamos por el camino correcto, porque de lo contrario...” Dije, señalando hacia el frente en cuanto llegamos a la cima de una pequeña pendiente que nos ocultaba algo grandioso. El viento empezó a golpearnos con más fuerza, aumentando la intensidad del momento mientras le mostraba lo que había delante. “No veríamos eso.”
“E-Eso es….” Continuó Zoe en voz baja, quedándose helada al ver algo tan surrealista que sólo conocíamos por los libros de historia.
“El Árbol del principio.” Dijimos finalmente al unísono, asombrados por la majestuosidad de aquel árbol que se alzaba entre las alturas, siendo más grande que cualquier montaña, más alto que las mismas nubes y más firme que cualquier roca que hubiera visto en mi vida.
Habían pasado unos cinco días desde que nos separamos de la caravana. Decidiendo tomar el camino más óptimo, nos alejamos de cualquier carretera o población, para así llegar lo antes posible a Barton.
En estos días de completa aislación y soledad junto a mi hermana, tuve tiempo suficiente para digerir y planear acciones contra la visión que tuve, además de pensar en las cosas que haríamos en los próximos meses, o años. O eso intentaba, porque en verdad, no pude pensar claramente por la fuerte e instintiva atracción que sentía por ella, una sensación tan potente que varias veces, mientras dormía, seguía tocándola de forma inconsciente, obligándome a dormir fuera de la tienda o incluso a no dormir nada, ya que, últimamente, a veces ella se comportaba de forma extraña, pareciendo que ella también estaba pasando por algo similar que yo.
Agotado tanto física como mentalmente por los incontables cuestionamientos hacia mis propios impulsos y el extraño comportamiento de ella, sentí un rayo de esperanza cuando logré divisar por casualidad un tramo del Árbol del principio a lo lejos.
Convenciendo a Zoe de tomar este desvío, pudimos llegar hasta aquí, donde esperaba que la vista de algo tan antiguo y raro como este árbol me ayudara a calmar un poco la obsesión que sentía, además de usar los recuerdos y promesas de Angélica para intentar recuperar el control de mi mente.
Con la mirada de Zoe puesta en el hermoso paisaje, la observé por un momento antes de cerrar los ojos, intentando frenar esos instintos carnales que me nublaban la conciencia.
Verdaderamente, me forcé en ese momento por recordar a Angélica, centrando todos mis pensamientos en los momentos que pasé con ella, en nuestras charlas, nuestras promesas y en nuestro primer beso... hasta que de repente sentí una mano en mi hombro, obligándome a abrir los ojos para encontrarme con el rostro de mi hermana a pocos centímetros de mí.
“Drake, ¿te encuentras bien?” Preguntó ella, sonando confundida por mi comportamiento mientras mostraba una expresión ruborizada que terminó de quitarme la poca calma que logré reunir.
“S-s-sí… estoy bien.” Respondí, mirando hacia otro lado mientras intentaba ocultar mi frustración, llegando a morder mi lengua para calmar cualquier impulso estúpido que pudiera tener contra ella.
¡MIERDA! ¡¡OTRA VEZ!! ¿¡QUÉ RAYOS ME PASA!?
…
Con ese sentimiento, nos quedamos viendo algo que llevaba años soñando por ver, hasta que tras varios minutos hablando de distintas cosas, decidimos bajar de esa colina al ver que el cielo se empezaba a poner naranja por culpa del sol, que se ocultaba sobre las montañas a nuestra espalda.
Acampando debajo de un árbol y al costado de un río, preparamos nuestra cama mientras decidíamos los turnos de vigilia, para estar alertas por si monstruos decidían atacar mientras dormíamos, algo que ya había pasado un par de veces.
“Está bien, yo haré la segunda vigilia.” Contesté cansado, antes de ir a buscar al pequeño río un par de pescados, ya que por suerte, este no estaba congelado a pesar de la nieve que había.
Maldita sea… este calor no desaparece…. Dije en mi mente, mientras usaba Perception para buscar y atrapar peces aprovechando que era de noche. Hahh… maldición, creo que otra vez tendré que quedarme despierto toda la noche.
Después de la cena, fingí acostarme para dormir, cuando en verdad, hacía todo lo posible para mantenerse despierto, para así evitar hacer algo indecente mientras Zoe estuviera despierta.
Pasados los minutos, me quedé quieto, haciéndome el dormido mientras libraba una batalla interna contra el dulce y agradable aroma de Zoe, que inundaba toda mi mente como si de una bebida se tratara. Era una tortura constante que no me dejaba cerrar los ojos de verdad, hasta que finalmente sentí su mano en mi hombro para avisarme que ya habían pasado mis dos horas de descanso.
Fingí despertarme con pesadez, soltando un gruñido falso para que no sospechara nada.
“Está bien, yo me encargo ahora.” Dije en voz baja, incorporándome mientras ella me daba el relevo y se preparaba para dormir.
En los próximos minutos, me quedé dentro de la tienda esperando a que Zoe se durmiera por completo, hasta que el cansancio de los últimos días empezó a pesarme tanto, que mis ojos amenazaban con cerrarse por sí solos. Por suerte, antes de caer en sueño, me di un par de fuertes palmadas en la cara que me ayudaron a reaccionar.
No puedo seguir así, o voy a terminar haciendo una estupidez incluso si me quedo acá. Pensé, sintiendo el calor quemándome por dentro. Necesito despejarme de una maldita vez.
Decidido a hacer algo esa noche, busqué opciones hasta que decidí que lo mejor sería darme un baño en el río para ver si el frío lograba enfriar mis pensamientos.
Si, es un poco extremista, pero creo que será lo mejor, así de paso no me quedaré dormido…. Pensé en un intento de convencerme.