From Man to a God (fmg)

Capítulo 40.2: Infiltrados en Clifland II

Impulsado por la negación y la necesidad enfermiza de encontrar una falla en esta supuesta utopía, lo primero que hice esa misma noche fue salir por mi cuenta. Cubierto con una capa gruesa y una capucha que ocultaba mis rasgos distintivos, me mezclé entre las sombras y las luces de Chiple, decidido a confirmar con los propios habitantes lo que mi corazón se negaba a aceptar.

Caminé durante horas, hablando con varias personas en los callejones y plazas, intentando sacar información sobre el supuesto cambio, pero la mayoría solo repetía alabanzas o mostraba una indiferencia satisfecha que me frustraba. Tras no conseguir mucha información útil o críticas de la monarquía actual, finalmente mis pasos me llevaron a un lugar familiar; un pequeño puesto de comida al aire libre que había visitado hacía décadas, pocos meses después de recibir el Fragmento del Dios Dragón junto a mi padre, el antiguo Rey de todo esto.

“Una sopa, por favor.” Pedí con voz ronca, sentándome en uno de los taburetes de madera frente a la barra casi vacía por las altas horas de la noche.

La dueña, una señora de la raza demoníaca con arrugas marcadas por el tiempo, me sirvió un tazón humeante con una sonrisa amable. Aprovechando el momento, y viendo que no había muchos clientes cerca, decidí preguntar casualmente.

“Disculpe, tengo una duda si me lo permite. Hace unas décadas visité este lugar junto a mi hijo.” Mentí, protegiendo mi identidad, mientras removía el caldo con la cuchara. “Y bueno, debo decir que ahora es un lugar completamente diferente. ¿Qué fue lo que pasó para que cambiara tanto?”

La señora, iluminada por el brillo cálido de los Luminorbs que colgaban del techo del puesto, sonrió con orgullo, como si esperara que alguien le hiciera esa pregunta.

“Sí, sí, ciertamente ha cambiado mucho…. ya que antes todo lo que ahora ves, era un basurero cubierto de ratas.” Respondió con melancolía, antes de continuar. “Pero gracias al Dios Dragón que cuida este Reino, el Supremo Gobernante cambió todo.”

“¿S-Supremo Gobernante?” Pregunté, deteniendo la cuchara a medio camino por la devoción con que decía ese título, revolviéndome el estómago. “¿T-Te refieres al Rey de este Reino?”

“¡Sí!” Contestó ella, asintiendo mientras limpiaba la barra con un trapo. “Aunque en verdad, ahora el título de quien reina estas tierras es Supremo Gobernante. Ya que el mismo Supremo Gobernante lo cambió después de entrar al poder para distinguirse de los anteriores Reyes, que aquí entre nosotros, no hacían nada por estas tierras.”

“E-Eso es... curioso.” Murmuré finalmente, dándome cuenta de que la demonio estaba esperando una reacción ante sus palabras. Corrigiendo mi tono rápidamente, decidí cambiar de tema para seguir con mi investigación. “Entiendo, entiendo... suena imponente. Pero, ¿y la ciudad? ¿Qué pasó exactamente? Ahora es muy distinta, más moderna, y… más segura.”

“Sí, a eso iba.” Dijo ella, apoyando los codos en la barra para contar la historia. “Verás, la ciudad antes era muy caótica, estaba llena de peleas, asesinatos, y venta de drogas por donde quiera que vieras. Vivíamos con miedo. Pero después de que el Supremo Gobernante tomara el poder, empezó a hacer grandes cambios en el Reino. Y uno de los primeros fue aquí.”

Hizo una pausa, bajando un poco la voz para que los demás comensales no escucharan, acercarse ligeramente a mis oídos.

“Tras un mes de subir al trono, él vino personalmente y ejecutó al noble encargado de estas tierras….

Ahh… Aún recuerdo cómo estaban las personas de Chiple cuando se enteraron, fue como si un Dios hubiera bajado de los cielos para juzgarlos.”

“¿E-Eso es cierto?” Pregunté, confundido por las palabras de la demonio.

“Sí, es cierto. Nuestro Supremo Gobernante lo mató por su incompetencia y… creo que también por la clara corrupción que tenía con los traficantes que gobernaban las calles. La cosa es que, después de eso, puso a otra persona al mando; la Señora Rosse de la Casa Kela.”

“¿La Casa Kela?” Repetí, reconociendo el apellido de una familia noble menor, no muy conocida en el castillo.

“Exacto. Una noble humana ya muy mayor cuando entró a su cargo, pero que a pesar de eso, en los años que estuvo entre nosotros, dirigió con una mano de hierro antes de fallecer viendo el fruto de sus esfuerzos.

Verás, ella, en poco tiempo empezó a limpiar las calles con ayuda del ejército del Reino. Al principio fue difícil, hubo mucha resistencia por parte de las mafias, pero con las semanas se logró, dejando la ciudad libre de la mayoría de criminales que la habitaban. Luego, con programas que implementó el Supremo Gobernante al Reino, Madam Rosse puso infraestructuras nuevas, similares a las de la capital e incluso mejores.”

“¿Qué...?” Pregunté, incapaz de ocultar mi sorpresa ante esas afirmaciones.

No puede ser… ¿En serio él hizo eso…? Pero… No–no puede ser.

Miré a mi alrededor disimuladamente, notando por primera vez los detalles en las calles; los sistemas de alcantarillado que no existían antes, el ensanchamiento de las calles y cómo los postes de luz tenían diseños que jamás había visto, además de que todo el cableado pasaba por el suelo, y ya no por las calles.



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En el texto hay: aventura, muerte, isekai

Editado: 29.01.2026

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