“¡Magia de nivel Avanzado, Deflagration!” Grité con una sonrisa de confianza en el rostro, disfrutando por un segundo de la confusión que cruzó el rostro de Zoe al escucharme recitar el hechizo en voz alta.
Esperando que el estallido de fuego se alzara contra ella para bloquearlo, Zoe se quedó quieta por un instante, tras observar con asombro cómo las llamas potenciadas por el canto de mi hechizo eran comprimidas y absorbidas instantáneamente por mi Runa Atlas, desapareciendo del campo de batalla antes de siquiera expandirse.
“Jaja, bien pensado, Drake. Recitar el hechizo para maximizar su potencia, para luego guardarlo y usarlo como una carga instantánea… debo admitir que es una gran estrategia, al menos para oponentes que no sean yo.” Dijo con una sonrisa, antes de activar su Runa Phantom Mirage.
En un parpadeo, su runa empezó a brillar para que, seguido, una presencia de maná gélida y letal apareciera a mi costado izquierdo, obligándome a moverme para evitar ser blanco de su sombra de maná, que parecía materializarse en un plano distinto al físico.
Notando mi movimiento, Zoe empezó a acercarse velozmente junto a su copia, coordinando sus movimientos de tal forma que terminaron rodeándome, atrapándome entre el frente y la retaguardia en una pinza perfecta.
Mirando a mi alrededor y notando que se preparaba para algo, sin muchas opciones, moví a Belarus con ambas manos, sepultándola contra el suelo con todas mis fuerzas para canalizar un pulso de maná terrestre, creando decenas de espinas de piedra que brotaron de la tierra de forma violenta.
Gracias a mi ataque, el avance de la Zoe real se dificultó, mas no detuvo a su sombra, que atravesaba los obstáculos sólidos como si no fueran más que aire.
Levantando mi espada rápidamente al sentir el peligro inminente a mi espalda, intercepté el ataque físico de su sombra. El impacto fue seco y brutal, haciendo que Belarus vibrara violentamente en mis manos, hundiéndome sobre la tierra por lo pesado del golpe.
Prefiriendo no quedarme estancado en un duelo de fuerza, levanté una superficie de piedra bajo mis pies para impulsarme hacia el aire y así buscar una ventaja de altura.
Desde abajo, Zoe me vio ganar elevación y se preparó para atacarme con cuchillas de aire, aprovechando que era un blanco fácil, pero antes de que pudiera ejecutar su contraataque, activé nuevamente mi runa Atlas, liberando una roca comprimida que tenía almacenada desde hace unos meses.
Sin medirlo o controlarlo a la perfección, apunté con mi mano izquierda estirada en su dirección, disparando el proyectil que impactó casi al instante sobre el lugar donde ella se encontraba, generando una gran y absurda nube de polvo y escombros que cubrió gran parte del páramo.
¿Pero qué rayos? No pensé que ese ataque fuera tan poderoso. Confesé tras caer en un lugar seguro, preocupado por la condición de Zoe tras la fuerte explosión.
Recuperando el aliento, vi cómo el polvo se despejaba rápidamente y mostraba a una Zoe cubierta de polvo, apretando el mango de su espada corta mientras me miraba con una ligera sonrisa que no llegaba a ser hostil, sino más bien desafiante.
“Ese fue un ataque peligroso, Drake. Menos mal que no me diste.” Confesó ella, reincorporándose con una agilidad que envidiaba.
“A-Así es… ¿por qué crees que fallé a propósito? No me gustaría hacerte daño en nuestro primer entrenamiento después de tanto tiempo.” Dije mintiendo descaradamente, intentando hacerle creer que controlaba a la perfección la trayectoria y el impacto, cuando en realidad aún no entendía por completo mi ataque.
Sonriendo aún más, como si supiera que estaba fanfarroneando, Zoe densificó el maná que la envolvía tras soltar un suspiro largo con los ojos cerrados, cambiando la atmósfera a una más pesada.
“Bien, ahora sí... veamos cómo te va con la segunda parte de esta batalla.” Sentenció, empezando a caminar lentamente en mi dirección mientras su sombra se desvanecía en el aire, volviéndose imposible de detectar incluso con Perception.
¿Pero qué rayos...? Pensé, sintiendo un sudor frío al darme cuenta de que ahora su rastro de maná era totalmente inexistente. Esto no me gusta nada… mejor hago mi jugada lo antes posible antes de que me acorrale.
Decidido a no darle la iniciativa, empecé a escanear el terreno para planear mis próximos movimientos, buscando cualquier irregularidad en el terreno para sacarle ventaja, pero antes de que pudiera moverme o siquiera pensar, una gran lanza de luz apareció de la nada a unos 10 metros de mí, surcando el espacio con una velocidad aterradora que me recordó a una de las peores experiencias que tuve en este mundo.
Maldición, esto me trae muy malos recuerdos. Pensé riendo dentro de mí, recordando la pelea que tuve contra Kadian cuando era un niño mientras me esforzaba para esquivar la lanza, apenas lográndolo por un par de milímetros. Poniéndome alerta para sus próximos ataques, mi concentración se esfumó al sentir un calor abrasador en la piel de mi hombro derecho.
Jajaja, no puede ser…
Tocando el rasguño, envié un poco de maná a esa zona de mi cuerpo, evitando que el leve sangrado siguiera tiñendo mi ropa.