From Man to a God (fmg)

Capítulo 43.1: Naturaleza demoníaca

Punto de vista de Drake Helkar

Con un zumbido agudo perforando mis oídos y la visión completamente borrosa, abrí los ojos lentamente, sintiendo la mitad de mi rostro sumergido en el agua helada de un pequeño riachuelo.

Estaba aturdido, con cada músculo de mi cuerpo gritando de dolor e incapaz de procesar dónde estaba o qué había pasado exactamente, hasta que un ardor infernal recorrió toda la parte derecha de mi cuerpo, despertándome de golpe.

“¡Ahg!” Me quejé con voz ronca.

Volteando rápidamente y con torpeza, vi con horror cómo mi ropa y mi piel estaban envueltas en llamas rojizas, al igual que Mork, que no paraba de retorcerse a unos metros de mí, haciendo ruidos de agonía mientras intentaba apagar las llamas con la poca agua que había en el charco, quemando sus escamas en el proceso.

“¡Mierda, mierda!” Grité, arrastrándome por el riachuelo que estaba siendo teñido de rojo por culpa de mi sangre, antes de reunir maná e intentar sofocar el fuego en ambos.

Sin embargo, al pasar un hechizo de agua me di cuenta con desesperación de que estas llamas eran anormalmente resistentes, rehusándose a desaparecer y pegándose a la piel como si hubiéramos sido envueltos por una especie de aceite hirviendo.

Apretando los dientes por el dolor que me nublaba la vista, aumenté la presión y cantidad del agua, logrando apagar las malditas llamas de ambos recién después de unos agónicos segundos de esfuerzo continuo.

Tosiendo y escupiendo agua sucia, me quedé tirado en la orilla, mirando mi piel quemada mientras maldecía golpeando el agua al sentir el escozor en mi carne.

¿Qué mierda acaba de pasar? Pensé, intentando recapitular todo con la respiración agitada. Estábamos en el aire, volando tranquilos... hasta que de repente vi venir una luz rojiza a toda velocidad, y luego… ya estaba cayendo…

Deliberé, hasta que la sensación de que algo me faltaba me invadió, obligándome a mirar a mi alrededor.

¡Zoe!

El pánico me invadió al instante. Ignorando el dolor punzante de mis quemaduras, activé Perception rápidamente para ver qué rayos pasaba, sintiendo cómo mi corazón se hundía al darme cuenta de que ella estaba allá arriba, peleando activamente contra las mismas personas que me habían derribado.

¡Mierda! ¡Debo ir a apoyarla! Pensé, apoyando mis manos temblorosas sobre las piedras mojadas para levantarme y unirme a la batalla lo antes posible.

Pero apenas me puse de pie e intenté dar un paso, mi cuerpo cedió ante las heridas, haciéndome caer de rodillas bruscamente sobre el agua al sentir un dolor desgarrador, notando cómo partes de mi pierna y brazo derecho estaban achicharrados y desangrándose.

“¡Maldición!” Grité lleno de impotencia, apretando mi puño con fuerza mientras la desesperación me comía vivo al no poder ir a ayudarla de inmediato, ya que mis heridas tardarían al menos varias horas en sanar lo suficiente como para ser útil en la batalla.

Maldiciendo, me detuve en mi ira ante las repentinas explosiones que resonaron cerca de mí, haciendo temblar el suelo y las rocas que había a mi alrededor. Levantando la mirada hacia el cielo con la esperanza de ver a Zoe, no logré ver nada, más que las altas y estrechas paredes del cañón en el que había caído, haciendo que pensara aceleradamente en cómo salir de ahí lo antes posible junto a Mork, antes de que una voz femenina rebotara en el cañón.

“Uff... menos mal que sobreviviste.” Dijo, cargada de un tono aliviado que resonó a mis espaldas. “Porque ciertamente si te hubieras muerto por ese ataque, probablemente Tarus me hubiera golpeado fuertemente…”

Forzando mi cuerpo adolorido, volteé lentamente hacia el origen de la voz, dándome cuenta de que entre las sombras que proyectaban las rocas a lo lejos, salían tres personas, entre ellas una chica joven con mirada afilada, acompañada de dos hombres increíblemente grandes. Viendo más a detalle, noté que estos tres llevaban sus armas desenfundadas y se acercaban con una actitud amenazante hacia donde yo estaba.

Mirando fijamente a la chica que lideraba el grupo, intenté analizar la situación en mi mente a pesar del dolor punzante que me nublaba la vista. Viendo más a detalle, noté que los tres eran de raza humana. Los dos hombres eran auténticas moles de músculos, mientras que la chica, además de ser bastante bella, llevaba muy poca ropa y armadura, algo que demostraba una confianza absoluta en sus habilidades o una estupidez tremenda al andar así en combate.

“¿Quiénes demonios son ustedes?” Grité con voz rasposa, obligándome a mantener la compostura mientras mi mente trabajaba a mil por hora, buscando desesperadamente una forma de librarnos de esta situación a Zoe y a mí.

Al escucharme, la chica se detuvo a unos metros, mirando a los otros dos hombres antes de levantar los hombros con desinterés.

“Jajaja, ¿no es obvio, guapo? Somos mercenarios.” Respondió con una sonrisa burlona.

Escuchando su respuesta, a pesar de seguir confundido y aturdido por todo lo que estaba pasando, me obligué a centrarme, uniendo los puntos rápidamente y dándome cuenta de que seguramente debían ser hombres enviados por Boris para darnos caza.

“Buen punto…” Dije en voz alta, tosiendo un poco de agua sucia antes de continuar. “Entonces, si acabas de decir que no me querían muerto con ese ataque… Eso significa que no buscan matarnos, sino solo capturarnos, ¿verdad?”



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En el texto hay: aventura, muerte, isekai

Editado: 11.03.2026

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