Fuego y Hielo

Capítulo 1: Parte 3

La casa

El coche se detuvo frente a la casa. Hannah no bajó inmediatamente. Sus manos seguían en el volante. Quietas.
Como si necesitara un segundo más. O diez. O no salir nunca.
El silencio duró apenas un instante.
-¿Ya hemos llegado, mamá?
Connor ya estaba medio desabrochándose el cinturón.
Hannah parpadeó.
-Sí.
Salió del coche. El aire era cálido. Familiar. Y aun así...
Parecía distinto.
Cerró la puerta despacio. Sin poder evitarlo... Miró a la casa de enfrente. El jardín, el porche. Seguía igual. Nada había cambiado.
Frunció ligeramente el ceño.
-Es raro... -murmuró.
La puerta de su casa se abrió de golpe.
-¡Hannah!
Allison. No le dio tiempo a reaccionar. El abrazo fue inmediato. Fuerte. De esos que no piden permiso.
-Estás aquí -dijo Allison, separándose lo justo para mirarla-. Estás de verdad aquí.
Hannah sonrió.
-Eso parece.
Volvió a mirar de reojo al otro lado de la calle.
-Es raro no ver al señor Mallory cortando el césped.
Allison siguió su mirada.
-Se han ido de vacaciones. Un mes o así.
-Ah...
No supo por qué esa respuesta le dejó una sensación extraña. Como si algo no encajara.
-¡TÍA HANNAH!
Un torbellino pelirrojo salió disparado de la casa, su sobrina Chloe. Se lanzó contra ella sin frenar. Hannah soltó una pequeña risa al recibir el impacto.
-¡Eh! ¡Cuidado!
-¡Estás aquí!
-Asi es.
Chloe la abrazó fuerte. Se giró hacia Connor y le abrazó más fuerte aun
-Connor!!! No te veía desde Navidad!
-Vamonos a jugar.
Y los dos salieron corriendo hacia el jardín como hacían siempre. Eran inseparables cuando estaban juntos.
Allison los observó con una sonrisa.
-Eso ha sido fácil.
-Son niños -respondió Hannah.
Había algo en su voz más suave.
Entraron en la casa. Fue como retroceder en el tiempo. Todo seguía igual: El olor, la luz, los muebles...
Hannah no avanzó al principio. Se quedó en la entrada.
Mirando como si cada rincón guardara algo.
-Sigue estando todo igual -murmuró.
-He intentado no cambiar mucho -respondió Allison.
Hannah dio un paso y luego otro.
-Mamá habría odiado eso.
Allison soltó una risa suave.
-Totalmente.
Un silencio cómodo cayó entre ellas. De esos que no hacen daño.
-Papá habría dicho que no tocáramos nada -añadió Hannah.
-Papá habría arreglado algo que no estaba roto.
Hannah sonrió.
-También.
Se sentaron.
-¿Ian? -preguntó Allison sin rodeos-. ¿Qué ha pasado?
Hannah bajó la mirada un segundo.
-Era perfecto.
-Eso no suena mal.
-Ese era el problema.
Allison frunció el ceño y Hannah suspiró.
-Todo era demasiado... correcto, demasiado medido y previsto. Demasiado control.
-¿Y?
-Y yo no encajaba ahí.
Silencio.
-Además... -añadió, más bajo-. Estar cerca de él empezaba a sentirse... asfixiante.
Allison la miró con más atención.
-¿Y este trabajo?
Hannah apoyó las manos sobre las rodillas.
-Es una oportunidad.
-¿Y también una excusa?
Hannah no respondió. Lo cual era una respuesta.
-No sé si me quedaré -admitió-. He alquilado un apartamento cerca del puerto. Para Connor y para mí.
Allison asintió despacio.
-Vale.
No la juzgó. Aceptó su decisión.

El jardín

-Te digo que sí.
-Que no.
-Que sí.
-Que no.
Chloe cruzó los brazos.
Connor hizo lo mismo.
-¿Y si tu padre no vive aquí? -dijo ella.
Connor se encogió de hombros.
-Creo que sí.
-¿Por qué?
Connor dudó.
-No lo sé.
Miró hacia la casa.
-Pero está cerca.
Chloe lo observó.
-Eso no tiene sentido.
-Ya.
Silencio.
-¿Lo has encontrado?
Connor negó.
-No. Pero lo encontraremos
Chloe lo miró un segundo más y alzó una ceja.
-¿Cómo?
Connor sonrió.
-Investigando.
Chloe sonrió también.
-Me encanta la idea.
-¡TÍA ELE!
Connor salió disparado. Eleanor apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que se le echara encima.
-¡Pero bueno! -rió ella, abrazándolo-. ¡Cada vez estás más alto!
Se separó un poco, mirándolo.
-Y más guapo... cuidado, que vas a romper corazones.
Connor se rió. Eleanor lo observó un segundo más y frunció ligeramente el ceño.
-Tienes algo...
Connor ladeó la cabeza.
-¿Qué?
-Nada -negó ella-. Me recuerdas a alguien.
Pero no dijo a quién porque no lo sabía.
Entró en la casa sin llamar.
-¡Hannah!
Y ahí sí...
El abrazo fue distinto fuerte y emotivo.
-Ele...
-Mírate -dijo Eleanor, separándose-. Sigues igual.
-Tú no.
-Yo estoy mejor.
Hannah sonrió y Eleanor miró hacia fuera.
-Por cierto... tu hijo está peligrosamente guapo.
Hannah alzó una ceja.
-Tiene ocho años.
-Por eso, imagínate cuando crezca -respondió sin filtro-. No sé quién será su padre, pero tiene que ser un tipo impresionante.
Hannah negó con la cabeza.
-Sigues sin filtros.
-Para qué -se encogió de hombros-. La vida es corta. -No le he contado nada a Michael -añadió Eleanor, bajando la voz-. Ni del trabajo, ni de que volvías.
Hannah frunció el ceño.
-¿Por qué?
Eleanor sonrió peligrosamente.
-Porque quiero ver la cara que pone cuando te vea.
Hannah soltó una pequeña risa.
-Ele...
-Que se espere Alex -añadió-. Se va a caer para atrás.
Hannah bajó la mirada y entonces lo vio: un anillo de compromiso.
-¿Eso es...?
Eleanor levantó la mano, orgullosa.
-Sí.
-¿Te casas?
-Me caso.
Hannah sonrió de felicidad.
-Me alegro muchísimo.
Eleanor se acercó un poco más.
-Y tú vas a ser mi madrina.
Hannah la miró sorprendida y emocionada.
-¿En serio?
-En serio.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.