Fuego y Hielo

Capítulo 2: Parte 4

Escena 1 - Casa

Hannah salió del baño secándose el pelo con una toalla, todavía con la piel ligeramente húmeda. Llevaba unos pantalones cortos y una camiseta de tirantes, cómoda, sencilla, muy lejos de la versión rígida y controlada de la comisaría.
Se recogió el pelo en un moño flojo mientras caminaba por el pasillo, dejando escapar un suspiro cansado. El piso estaba en silencio, pero no por mucho tiempo.
Estaba esperando.
Apenas había dado dos pasos hacia la cocina cuando llamaron a la puerta.
Hannah se detuvo un segundo, como si necesitara prepararse, y luego fue a abrir.
En cuanto giró el pomo...
-¡Mami!
Connor se lanzó hacia ella sin ningún tipo de aviso, rodeándola con los brazos.
Hannah sonrió sin poder evitarlo y lo abrazó con fuerza, enterrando la cara un segundo en su pelo.
-Hola, cariño -murmuró.
-¡Tengo un montón de cosas que contarte! -dijo él, separándose solo lo justo para mirarla.
Hannah alzó una ceja, divertida.
-Seguro que sí. Pero primero... -se apartó ligeramente y le señaló el pasillo- baño. Y rápido. Pronto estará la cena.
Connor hizo una mueca, pero obedeció.
-Vale... pero no te olvides, ¿eh?
-No me olvido.
Salió corriendo.
Hannah lo siguió con la mirada unos segundos antes de cerrar la puerta.
Allison ya estaba dentro.
-Está imposible -comentó con una sonrisa.
-Lo sé -respondió Hannah, caminando hacia la cocina-. Pero prefiero eso a que esté callado.
Entraron juntas.
El ambiente cambió ligeramente. Más tranquilo. Más adulto.
Allison se apoyó en la encimera.
-Por cierto, Eddie va a venir unos días.
Hannah levantó la vista.
-Tengo muchas ganas de ver! -dijo pensando en su hermano pequeño. Aún le veía pequeño, aunque tenía 25 años.
-Sí. Ya sabes... el cuatro de julio.
Hannah asintió despacio.
La tradición.
Siempre la misma.
Playa. Fuegos artificiales. Comida. Risas.
Con los Mallory.
Un nudo invisible se formó en su estómago.
-Van a estar todos -añadió Allison con naturalidad-. Como siempre.
Hannah bajó la mirada un segundo.
Todos.
Eso incluía a Alex.
-Este año John y Mary no estarán -continuó Allison-. Están de vacaciones. Pero entre María y yo nos encargamos de la comida.
Hannah asintió, pero no dijo nada.
Su mente ya estaba en otro sitio.
En una playa, al último 4 de julio que vivió allí.
En un pasado que no terminaba de quedarse atrás.
En Alex.
Otra vez.
El sonido del móvil la sacó de golpe de sus pensamientos.
Vibrando sobre la encimera.
Hannah lo miró.
Ian.
Otra vez.
Cerró los ojos un segundo, como si le pesara hasta el gesto de respirar.
-¿Todo bien? -preguntó Allison.
Hannah soltó un suspiro.
-No -respondió, cogiendo el móvil sin desbloquearlo-. No entiende que se acabó.
Allison no dijo nada.
-Terminó hace dos años -añadió Hannah, con un tono más cansado que enfadado-. Y empieza a cansarme esta situación.
La pantalla dejó de vibrar.
Silencio.
Hannah dejó el móvil sobre la encimera sin devolver la llamada.
-Ya hablaré con él... otro día.
Pero no sonó convencida.

✦ Escena 2 - Cocina ✦

Más tarde, la cocina se llenó de pequeños ruidos cotidianos. Platos, cubiertos, pasos ligeros.
Connor colocaba la mesa con una energía desbordante, moviéndose de un lado a otro como si no pudiera contener todo lo que llevaba dentro.
-Hoy ha sido el mejor día -anunció.
Hannah, de espaldas, removía algo en la sartén.
-¿Ah, sí? -respondió sin girarse.
-He hecho amigos.
Hannah sonrió ligeramente.
-Eso es bueno.
-Bueno... dos. -Connor dudó un segundo-. Bueno... tres.
Hannah alzó una ceja, divertida, aunque él no pudiera verlo.
-¿Tres?
-Sí. Uno es un perro.
Hannah soltó una pequeña risa.
-Eso cuenta.
Connor siguió colocando los cubiertos.
-Uno es uno niño. Se llama Dylan. Y es amigo de Chloe. Me ha caído genial.
Hannah asintió, concentrada en la cena.
-Y el otro...
Se hizo un pequeño silencio.
Connor dejó el tenedor sobre la mesa con más cuidado del necesario, como si estuviera preparando el momento.
-El otro es el más guay.
Hannah sonrió para sí.
-¿Más que Dylan?
-Mucho más.
Ella negó suavemente con la cabeza.
-A ver, sorpréndeme.
Connor se giró hacia ella, completamente metido en la historia.
-Un ladrón me robó la bolsita -empezó-. Y entonces apareció este hombre...
Hannah se quedó quieta, aunque él no podía verlo.
-Y le dio una patada rarísima -continuó Connor, entusiasmado-. Como de esas de película. Y recuperó la bolsita. Y me la devolvió.
El silencio en la cocina cambió.
Algo en el aire se tensó.
-Parecía un superhéroe -añadió Connor, con los ojos brillantes-. Es la persona más guay que he conocido.
Hannah no se movió.
Seguía de espaldas.
La cuchara suspendida en el aire.
-¿Ah, sí? -dijo, intentando mantener el tono neutro.
-Sí. Además, es policía. Como tú.
El corazón de Hannah dio un golpe seco.
-¿Cómo se llama? -preguntó, sin girarse.
Connor sonrió.
-Alex.
El mundo se detuvo.
Otra vez.
Hannah se quedó completamente inmóvil.
Sin respirar.
Sin moverse.
Solo escuchando ese nombre resonar en su cabeza como si no acabara de encajar en ese lugar.
En su casa.
En su vida.
Otra vez.




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