Escena 1- Puerto ✦
Connor balanceaba las piernas sentado en el borde de un banco del puerto, mirando el agua con esa fascinación tranquila que le provocaban los barcos. El vaivén suave, el sonido de las cuerdas, el crujido de la madera... todo le parecía increíble.
Estaba esperando a su madre.
Pero no parecía importarle demasiado.
-Hola, amiguito -dijo de pronto.
Tobías apareció como si hubiera salido de la nada.
El perro movió la cola, se acercó a él y lo olfateó con familiaridad.
Connor sonrió.
-¿Te acuerdas de mí?
Tobías dio un pequeño giro... y luego se alejó unos pasos.
Se detuvo.
Miró atrás.
Connor frunció el ceño.
-¿Qué haces?
El perro avanzó un poco más.
Se volvió otra vez.
Connor lo entendió.
-¿Quieres que te siga?
Tobías movió la cola.
Connor dudó solo un segundo.
Después se levantó.
-Vale... pero no te vayas muy lejos.
Le encantaban los barcos.
Y si Tobías lo llevaba a ver más del puerto... mejor todavía.
Alex no levantó la vista.
Estaba completamente concentrado, inclinado sobre una de las cuerdas del velero, ajustando un nudo con precisión automática. Sus manos trabajaban solas, acostumbradas.
El mundo desaparecía cuando estaba allí.
Solo el mar.
Solo el barco.
Solo silencio.
-¡Alex!
La voz lo sacó de golpe de sus pensamientos.
Alzó la cabeza.
Y, por un segundo, sonrió sin pensar.
-Hombre... -dijo, relajado-. ¿Otra vez tú?
Connor se acercó con una energía imposible de contener.
-¡He venido con tu perro!
Tobías se tumbó cerca, como si todo estuviera exactamente donde debía estar.
-Ya veo -respondió Alex, apoyándose ligeramente-. Tiene buen ojo.
Connor miró el barco con los ojos abiertos de par en par.
-¿Qué haces?
-Vivo -respondió Alex, sin darle importancia-. Aquí.
Connor parpadeó.
-¿Vives... aquí?
Alex asintió.
-Sí.
El silencio de Connor fue breve.
-Eso es increíble.
Alex soltó una pequeña risa.
-Depende del día.
Connor ya estaba mirando todo.
Las cuerdas. La cubierta. Los detalles.
-¿Y esto para qué sirve? -preguntó, señalando.
Alex se acercó.
-Eso... -empezó, agachándose un poco- sirve para ajustar la vela cuando cambia el viento.
Connor frunció el ceño, intentando entender.
-¿Y si no lo haces?
-Que el barco no va donde quieres.
Connor lo miró.
-Como cuando no haces caso a tu madre.
Alex soltó una carcajada breve.
-Exacto.
Siguieron hablando.
De cuerdas, de velas, del mar.
Connor preguntaba.
Alex respondía.
Simplificando, explicando, adaptándose sin darse cuenta.
-¿Y no te da miedo? -preguntó Connor.
-¿El qué?
-Vivir aquí. Solo.
Alex lo pensó un segundo.
-No -respondió al final-. El mar... es más fácil de entender que la gente.
Connor asintió, como si eso tuviera todo el sentido del mundo.
Después cambiaron de tema.
-He conocido a tu sobrino. Dylan me dijo que enseñas taekwondo.
Alex apoyó las manos en la barandilla.
-Más o menos.
-¿Me enseñarías?
Alex lo miró.
Había algo en esa pregunta.
Algo directo.
Sincero.
-Doy clases en un gimnasio -respondió-. Podrías venir.
Connor sonrió.
Tobías suspiró desde el suelo, completamente relajado.
El tiempo pasó sin que ninguno se diera cuenta.
Las risas.
Las preguntas.
La calma.
Hasta que...
-Connor.
La voz lo rompió todo.
Connor giró la cabeza al instante.
-¡Mamá!
Sonrió.
Feliz.
Alex tardó un segundo más en reaccionar.
Aún estaba dentro de ese momento.
Cuando alzó la vista...
La vio.
Hannah.
El mundo volvió de golpe.
El silencio se alargó un segundo más de lo normal.
Alex tensó ligeramente la mandíbula.
Hannah apretó las llaves entre los dedos, conteniendo la respiración.
Se miraron.
Demasiado.
Connor los observó.
-¿Os conocéis?
Silencio.
Ninguno respondió inmediatamente.
-Sí... -dijo Hannah al fin-. Desde hace tiempo.
-Crecimos juntos -añadió Alex-. Vivía en la casa de enfrente.
Entonces lo vio. De verdad. A Connor. Y lo entendió. El parecido. Los gestos. Ese niño era el hijo de Hannah.
Algo le golpeó en el pecho. Fuerte. Sin nombre.
Desvió la mirada.
Más callado.
Connor, ajeno, volvió a hablar.
-Mamá, Alex da clases de taekwondo. ¿Puedo ir?
Hannah no apartó la vista de Alex.
-Lo pensaré.
Connor dudó.
Había algo raro.
Pero no sabía qué.
-Bueno... -dijo al final.
Se giraron para irse.
Connor dio unos pasos.
Se detuvo.
Se volvió.
-¿Nos veremos pronto?
Alex lo miró.
Y esta vez no dudó.
-Claro.
Connor sonrió.
Y se fue.
Mientras madre e hijo se alejaban, Alex no pudo dejar de pensar que si hubiera sido valiente, ahora formaría parte de ese universo.
✦ Escena 1 - Camino a casa ✦
Connor seguía hablando. Rápido. Entusiasmado. Saltando de una cosa a otra.
Pero Hannah apenas escuchaba. Algo dentro de ella seguía en el puerto. En esa mirada, en ese silencio, en lo que no habían dicho.
De repente... Connor se quedó callado.
Hannah lo notó al instante.
Demasiado raro.
-¿Connor?
Él dudó.
-Mamá...
Ella bajó la mirada.
-Dime.
-¿Cómo era mi padre?
Hannah se detuvo. Un segundo. Solo uno. Pero lo necesitó.
-¿Por qué preguntas eso?
Connor se encogió ligeramente de hombros.
-No sé... -murmuró-. A veces lo pienso.
Silencio.
-¿Crees que... algún día podría conocerlo?
Hannah lo miró. De verdad.
-¿Es importante para ti?
Connor dudó.
-Sí... supongo que sí -respondió-. A veces pienso cómo sería... y si yo le gustaría.
Hannah sintió algo romperse dentro de ella.
Despacio. Se agachó hasta quedar a su altura. Le sostuvo la mirada.
-Le encantarías.
Connor parpadeó.
-¿Sí?
Hannah asintió.
-Te adoraría.
Connor sonrió, pequeño, tranquilo. Y eso fue suficiente para él. Pero no para ella. Porque mientras se incorporaba... Hannah entendió algo con una claridad dolorosa: Haría lo que fuera por su hijo.Lo que fuera.
Aunque eso significara... que su corazón volviera a romperse en mil pedazos.