Fuego y Hielo

Capítulo 3: Parte 2

Plan en Marcha

North Harbour había terminado de despertarse hacía rato. Vibraba bajo el calor suave de la mañana, lleno de movimiento, conversaciones y puertas abiertas. Las bicicletas cruzaban las calles estrechas esquivando peatones, las gaviotas giraban sobre el puerto lanzando gritos agudos y el olor a mar se mezclaba con el de café recién hecho, pan caliente y protector solar.

Desde el interior del bar de Will escapaba música hacia la plaza.

Una guitarra eléctrica vibraba entre risas y voces, acompañada por la batería suave de una canción que prácticamente todo el pueblo conocía de memoria. North Harbour. El grupo local más famoso de la zona. El orgullo no oficial del pueblo. Y, como siempre, el bar tenía la música demasiado alta.

Frente a la entrada, Connor estaba agachado en el suelo con un papel apoyado sobre las rodillas.

La lengua le asomaba ligeramente por la comisura de la boca mientras dibujaba líneas torcidas con absoluta concentración, completamente abstraído del resto del mundo.

A su lado, Chloe intentaba mirar por encima de su hombro.

—Eso no parece un mapa.

—Porque todavía no está terminado —respondió Connor sin levantar la vista.

Dylan, de pie junto a ellos y con los brazos cruzados sobre el pecho, observaba el papel con expresión profundamente crítica.

—Parece una patata.

Connor levantó la cabeza indignado.

—¡Es una isla secreta!

—Tiene forma de patata secreta.

Chloe soltó una carcajada de inmediato. Connor tachó el mapa dramáticamente y le dio la vuelta al papel.

—Vale. Nuevo plan.

Unos metros más allá, Claire, la hermana mayor de Dylan, estaba sentada sobre el bordillo junto a la pared del bar, bebiendo tranquilamente de una lata fría mientras observaba todo el espectáculo con esa expresión suya de superioridad adolescente permanente. No intervenía demasiado. Pero no se perdía absolutamente nada.

Connor se puso de pie de golpe. Llevaba el papel arrugado en una mano y la mirada brillante de emoción.

—Tenemos una misión.

Dylan soltó un suspiro resignado.

—Sabía que ibas a decir eso.

Connor ignoró completamente el comentario.

—Hay que encontrar a mi padre.

Lo dijo con la misma emoción con la que otro niño anunciaría una búsqueda del tesoro o una expedición pirata. Sin tristeza. Sin vacío. Sin drama. Solo expectación y aventura.

Chloe levantó inmediatamente una mano.

—Yo quiero estar en la misión.

—Ya estás dentro —respondió Connor automáticamente.

—¿Y yo? —preguntó Dylan.

Connor lo miró de arriba abajo como si estuviera evaluando seriamente sus capacidades.

—Tú eres el que piensa demasiado.

Dylan frunció el ceño.

—Eso no es un cumplido.

—Sí lo era.

Claire soltó una carcajada por lo bajo. Connor volvió a desplegar el papel sobre el suelo con absoluta seriedad.

—Necesitamos pistas.

El mapa era un desastre absoluto. Líneas torcidas. Flechas que no llevaban a ninguna parte. Una X gigantesca en medio del papel y varias manchas de rotulador azul que parecían accidentes marítimos.

—Podemos hacer como en los mapas del tesoro —dijo Connor.

Chloe se agachó inmediatamente junto a él.

—Preguntar a la gente.

—Mirar barcos —añadió Connor.

Dylan parpadeó.

—Eso no tiene sentido.

Connor lo señaló inmediatamente.

—Precisamente por eso hay que mirarlos.

—No funciona así.

—Todavía no lo sabes.

Desde dentro del bar, la canción cambió justo de volumen y el estribillo salió disparado hacia la plaza.

🎶 “Plan en marcha, nadie nos va a parar…
si nos perdemos, mejor… más que contar…” 🎶

Connor levantó ambos brazos de golpe.

—¡ESO! ¡Es nuestra canción!

Chloe empezó a dar vueltas alrededor de él.

—¡Plan en marcha! ¡Plan en marcha!

Dylan negó lentamente con la cabeza. Pero estaba sonriendo igual.

Claire dio otro sorbo a la lata antes de hablar finalmente.

—Hay un problema.

Los tres se giraron hacia ella. Claire señaló a Connor.

—Connor es muy pequeño para meterse en barcos ajenos.

Connor se quedó completamente quieto.

—No soy pequeño.

Claire arqueó una ceja.

—Lo eres un poco.

Connor levantó inmediatamente la barbilla.

—El veinticinco de mayo cumplí ocho años.

—Muy impresionante.

—Pues ya soy mayor.

Claire sonrió apenas.

—Pareces pequeño para tu edad, eso sí.

Connor frunció el ceño instantáneamente. Pero Claire suavizó la frase enseguida.

—A Dylan también le pasaba lo mismo. Se llama Crecimiento Tardío.

Dylan se tensó apenas un segundo.

—Ya estoy creciendo con normalidad.

Claire levantó una mano sin alterarse. Mirando a su hermano.

—Sí, sí. Ya lo vemos todos.

Chloe soltó una risita. Dylan puso los ojos en blanco.

Connor ya estaba pensando otra vez en otra cosa. Volvió a extender el mapa sobre el suelo con intensidad absoluta.

—Entonces seguimos.

Señaló una esquina completamente inventada del papel.

—Primero: hablar con alguien que conozca a mi madre desde hace mucho tiempo.

—Mi madre la conoce desde siempre. Es su hermana mayor —dijo Chloe.

—Mi padre también —añadió Dylan—. Vivían enfrente.

Connor asintió lentamente, como si aquello confirmara una teoría extremadamente compleja.

—Bien.

Movió el dedo hacia otra flecha torcida.

—Segundo: preguntarle directamente a mi madre por mi padre.

Esta vez los otros dos guardaron silencio. Dylan fue el primero en hablar.

—Eso parece lo más fácil.

Connor lo miró escandalizado.

—Entonces lo dejamos para el final.

Claire soltó una carcajada abierta esta vez.

—Tienes lógica de aventurero.

Connor sonrió orgulloso. Y el hoyuelo apareció inmediatamente en su mejilla izquierda. Ese mismo gesto insolente y luminoso que su madre llevaba años odiando sin saber exactamente por qué le afectaba tanto.




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