🧩 Cuando las piezas encajan
Alex ya tenía la mano en la puerta cuando la voz de Hannah le frenó.
-Espera.
Él se giró lo justo para mirarla. Hannah seguía junto al escritorio, con el cuaderno de Bradford delante y varios documentos esparcidos a su alrededor.
-¿Fuiste tú quien encontró el cuerpo?
La pregunta quedó suspendida entre los dos. Alex tardó un segundo en responder.
-Sí.
No añadió nada más y Hannah sostuvo su mirada.
-Entonces el informe tiene poca utilidad.
Alex arqueó una ceja.
-Eso es nuevo. Normalmente os encantan los informes -comentó Alex.
-No me sirve porque no estabas tú dentro de esas páginas. No viene mencionado. Escuché como lo comentaron algunos de los compañeros -respondió Hannah, sin apartar la mirada.
Hubo un silencio corto. Después, Alex cerró la puerta y volvió a entrar.
-La pistola estaba junto a su mano derecha -dijo sin rodeos-. Pero Bradford era zurdo.
Hannah alzó la vista de golpe.
-Eso no aparece aquí.
-Ya lo sé -respondió Alex.
Alex se acercó al escritorio. Hannah apartó varios papeles para hacerle sitio sin pensarlo demasiado. Él señaló el plano del despacho.
-La silla estaba girada hacia la ventana. Como si se hubiera levantado o como si alguien la hubiera movido -dijo Alex.
-En el informe pone que estaba frente a la mesa -señaló Hannah.
-Pues el informe miente -replicó él.
Hannah abrió el cuaderno y pasó páginas hasta una anotación marcada.
-Bradford escribió que ya no confiaba en nadie.
-Con razón.
Ella levantó una hoja.
-Sabes algo más?
Alex soltó una risa seca.
-El informe del forense ha desaparecido. Cada vez mejora más esta historia.
Durante los siguientes minutos empezaron a lanzar datos de un lado a otro con una naturalidad inesperada. Hannah mencionaba fechas, llamadas, detalles que no encajaban. Alex corregía posiciones, gestos, tiempos muertos de aquella mañana. Lo que uno decía, el otro lo completaba. Sin darse cuenta, ya no discutían: construían.
-Si la pistola estaba mal colocada, alguien preparó la escena -dijo Hannah.
-Y si falta el informe forense, alguien alteró el procedimiento después -añadió Alex.
-Entonces no fue solo un suicidio -dijo Hannah.
-Fue un montaje -respondió Alex.
Se miraron. Por primera vez, estaban en el mismo punto. Hannah se levantó y recorrió el despacho con una mirada. La mesa, la ventana, la posición de la silla, la distancia hasta la puerta... ya no veía su oficina; veía una escena del crimen.
Alex también parecía mirarlo de otra manera.
-Tenemos que reconstruirlo todo -dijo ella.
-Y conseguir el informe forense real -añadió Alex.
-Aquí no está -señaló Hannah.
-Entonces habrá que ir a buscarlo a la ciudad -respondió él.
Hannah asintió. No confiaba del todo en él y estaba bastante segura de que él tampoco confiaba del todo en ella. Pero ambos confiaban menos en todo lo demás.
Alex miró el reloj de pared.
-¿Son casi las nueve?
Hannah frunció el ceño y miró el suyo.
-Hace una hora eran las seis y media.
Él sonrió apenas.
-Supongo que trabajamos mejor de lo esperado.
-No te acostumbres -advirtió Hannah.
-Ni tú tampoco -replicó Alex.
Recogieron los papeles sin prisa. Ninguno parecía tener ganas de romper ese momento.
Antes de salir, Hannah cerró el cuaderno de Bradford y lo sostuvo entre las manos. Ahora lo entendía. La verdad no estaba en los informes. Estaba en todo lo que alguien había borrado.