Fuego y Hielo

Capítulo: Parte 7

📘 FLASHBACK

🥋 PRIMER COMBATE

Año 2005
Alex y Hannah tienen 10 años

El dojo olía a madera pulida, sudor y nervios. Siempre olía así en los torneos.
Las voces rebotaban contra las paredes: padres llamando a sus hijos, niños corriendo de un lado a otro, cinturones arrastrando por el suelo, entrenadores corrigiendo posturas a última hora como si eso fuera a cambiar algo en diez segundos.
Alex Mallory estiraba los hombros mientras fingía no escuchar nada. Por fin, crecía a la par del resto de los demás niños de su edad. Algunos niños lo miraban con esa mezcla de respeto y fastidio que a él le encantaba provocar. Le gustaba que lo miraran antes de pelear, le gustaba que supieran que iban a perder.
-No te distraigas -le dijo el entrenador.
Alex asintió sin apartar la vista del tatami central.
Hannah Jones acababa de salir a combatir. Llevaba el judogi impecable, el cinturón perfectamente atado y el pelo recogido sin un mechón fuera de sitio. Como si hubiera nacido preparada. Su rival era un niño más corpulento. Duró menos de un minuto.
Hannah esquivó el primer agarre, giró la cadera y lo lanzó limpio al suelo. Un movimiento rápido, preciso y sin dudar.
Alex frunció el ceño. No sonrió. No la vio como a una niña. La vio como a un problema.

🥋 FASE 2 - CAMINO A LA FINAL

El torneo avanzó entre gritos y palmadas.
Alex ganó su primer combate empujando como un toro. Ganó el segundo con pura fuerza y ganó el tercero porque al otro niño le temblaban las piernas antes de empezar.
Mientras tanto, Hannah avanzaba al otro lado del cuadro. No aplastaba ni arrasaba: calculaba y esperaba. Se movía justo lo necesario y vencía justo en el momento exacto.
Alex empezó a buscarla con la mirada después de cada combate.
Cuando anunciaron las semifinales, varios padres ya cuchicheaban.
-Van a enfrentarse entre ellos.
-Pues la niña pelea bien.
-Sí, pero él es más grande.
Alex oyó eso y sonrió. Luego miró a Hannah. Ella no sonreía; solo se ajustaba el cinturón.

🥋 FASE 3 - LA FINAL

Cuando dijeron sus nombres, el dojo cambió. Seguía habiendo ruido, pero sonaba más lejano, como si todo se hubiera desvanecido a su alrededor.
Alex caminó al centro del tatami.
Hannah ya estaba allí. Se inclinaron. Se miraron. No había burlas ni esa cara de "voy a ganarte fácil" que veía en otros niños. Había algo mejor: respeto y una tensión rara que Alex no entendió.
Entró como siempre: dispuesto a ganar. Pero cuando la tuvo enfrente... dudó una fracción de segundo. Porque Hannah no parecía nerviosa. Parecía muy segura. Y eso lo desconcentró más que cualquier amenaza.

🥋 FASE 4 - EL COMBATE

Se agarraron. Primer duelo de agarres. Alex empujó con fuerza y Hannah cedió medio paso antes de desviar el impulso. Segundo intento: Alex atacó la pierna, pero ella giró antes. En el tercer intercambio cayeron los dos de rodillas y se levantaron al instante.
El ritmo subió, la respiración rápida, los pies deslizándose. Alex atacaba con potencia; Hannah respondía con anticipación. Él empujaba y ella descifraba. En un momento, Alex la lanzó de costado, aunque no puntuó limpio. Hannah se puso en pie de un salto y, después, fue ella quien casi lo derribó con una entrada perfecta. Alex se libró por centímetros.
Los niños del dojo gritaban. Los padres aplaudían cada movimiento. El entrenador no decía nada; solo observaba. Entonces llegó el instante. Alex encontró una abertura clara. La tenía. Un giro fuerte y ganaba.
Ya estaba entrando cuando notó la mano de Hannah atrapada en mala posición.
Si seguía con toda la fuerza, podía hacerle daño.
Y Alex, que jamás dudaba, dudó. Un segundo mínimo. Una grieta. Suficiente. Hannah lo leyó, como siempre lo leía todo. Giró sobre sí misma, cambió el peso y lo lanzó limpio. Alex golpeó la lona con la espalda. Silencio.
Después, una explosión de voces.

🏆 RESULTADO

-¡Punto!
Hubo aplausos, sorpresa, risas nerviosas y alguien dijo:
-Le ha ganado.
Alex se quedó mirando el techo. No estaba enfadado. No estaba frustrado. Ni siquiera pensaba en haber perdido. Solo estaba... raro, como si algo se hubiera movido dentro de él sin permiso.
Una sombra apareció sobre su cara. Hannah le tendía la mano.
-Vamos, grandullón.
Alex la miró. Le gustó que sonara divertida. Agarró su mano y se levantó. Ya era más alto que ella.
-No tienes que contenerte conmigo -dijo, sacudiéndose el polvo.
Hannah alzó una ceja.
-No lo he hecho.
Alex tardó dos segundos en entender que iba en serio. Y eso le hizo reír.
El entrenador se acercó, cruzado de brazos.
-Buen combate.
Miró a ambos.
-El primero entre vosotros.
Hizo una pausa.
-Y seguramente el último. El año que viene separarán categorías.
Ni Alex ni Hannah respondieron. Seguían mirándose, como si aquello importara más que cualquier cambio de norma.
Alex no sabía ponerle nombre a lo que sentía. Solo sabía que quería volver a pelear con ella, volver a hablar con ella, volver a verla mirarlo así. Y muchos años después entendería la verdad.
Ese fue el momento en que Alex Mallory se enamoró de Hannah Jones.




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