Fuego y Hielo

Capítulo 5: Parte 8

El velero se mecía apenas sobre el agua tranquila del puerto.

El leve crujido de la madera acompañaba el movimiento lento de las olas, y aquella noche el sonido parecía más solitario de lo habitual. North Harbour tenía una forma muy particular de sentirse lejos del mundo cuando caía la noche. Las luces del muelle se reflejaban sobre el mar en hilos dorados y temblorosos, y más allá, detrás de las embarcaciones dormidas, la ciudad apenas era una línea difusa de puntos amarillos suspendidos en la oscuridad.

Alex estaba sentado en la cubierta. Tenía una pierna flexionada, la espalda apoyada contra uno de los bancos laterales y la guitarra descansando sobre el muslo derecho. Una brisa suave le movía el cabello castaño mientras observaba el horizonte sin verlo realmente.

Había empezado a tocar hacía varios minutos. Y ya se había detenido tres veces. No porque le faltaran ideas. Sino porque tenía demasiadas.

Sus dedos buscaron las cuerdas otra vez. Un acorde y luego otro. Después una progresión incompleta que pareció tomar forma durante unos segundos antes de deshacerse en el aire.

Alex cerró los ojos. Negó despacio con la cabeza. Y dejó escapar una exhalación larga.

—No... —murmuró para sí.

Aquello tampoco era.

Se inclinó hacia la pequeña mesa plegable que tenía cerca del camarote y cogió una hoja llena de tachones. Leyó las dos líneas que acababa de escribir. Las sostuvo unos segundos. Intentó imaginarlas convertidas en canción. No funcionó.

Frunció el ceño. Arrugó el papel con una irritación silenciosa y lo lanzó al suelo de la cubierta. La bola de papel rodó unos centímetros antes de quedarse atrapada junto a una cuerda.

Alex volvió a apoyar las manos sobre la guitarra. Volvió a tocar. Volvió a detenerse. Y así una vez más. Y otra. Y otra. Como si cada nota estuviera obligándolo a acercarse a algo que llevaba demasiado tiempo evitando. Porque no era solo música. Era Hannah.

Todo terminaba llevándolo a ella. La forma en que lo había observado aquella mañana en el dojo. Aquella mirada que había intentado esconder demasiado tarde. La sonrisa que se le escapaba cuando hablaba de Connor, la conversación en la camioneta, la pulsera, la manera en que había pronunciado su nombre durante todos aquellos días.

Y después… La llamada.

Alex apretó ligeramente la mandíbula. Todavía podía escuchar aquella frase.

"Todavía no sé si mi estancia en North Harbour será definitiva."

Había intentado ignorarla. Convencerse de que no significaba nada. Pero seguía allí. Clavada. Como una pequeña grieta que se negaba a desaparecer.

Porque lo que realmente había escuchado no eran esas palabras. Lo que había escuchado era una posibilidad. La posibilidad de que volviera a marcharse. Otra vez.

Alex bajó la vista hacia las cuerdas. Durante unos segundos permaneció inmóvil.

El puerto siguió respirando a su alrededor, las olas, los mástiles, el viento… Todo seguía igual. Y, aun así, algo dentro de él había empezado a moverse.

Había tardado años en reconstruirse. Años en aprender a vivir con la ausencia. Años en aceptar que algunas historias simplemente terminaban.

Y ahora Hannah había regresado. Y con ella habían regresado demasiadas cosas. La esperanza, el miedo, las ganas de volver a creer.

Y eso era precisamente lo peligroso. Porque Alex siempre había soportado mejor el dolor que la posibilidad de perder algo que todavía tenía.

Se pasó una mano por la cara. Después por la nuca. Cansado, frustrado y completamente incapaz de dejar de pensar en ella.

La guitarra descansaba sobre sus piernas. Esperando. Como si también tuviera paciencia.

Alex soltó una pequeña risa sin humor.

—Esto es culpa tuya, Jones —murmuró hacia ninguna parte.

El comentario se perdió en la noche. Y, sin embargo, logró arrancarle una sonrisa breve. Muy breve. Porque la verdad era otra. La culpa no era de Hannah ni era de la música. O quizá de que ambas cosas hubieran dejado de estar separadas hacía mucho tiempo.

Durante años había evitado escribir. Durante años había evitado tocar cuando nadie lo veía. Durante años había enterrado aquella parte de sí mismo bajo trabajo, casos, guardias interminables y rutinas lo bastante ruidosas como para no escuchar lo que faltaba.

Y ahora estaba allí otra vez. Sentado sobre la cubierta con una guitarra entre las manos. Escribiendo canciones que todavía no existían. Como si tuviera diecisiete años. Como si nada hubiera terminado realmente. Como si una parte de él hubiera estado esperando todo este tiempo. Esperándola a ella.

Alex tomó aire despacio. Cerró los ojos. Y dejó que sus dedos encontraran las cuerdas una vez más. Esta vez no intentó controlar la melodía. No intentó dirigirla. Simplemente la dejó salir. Suave, lenta y dolorosamente sincera. Las notas avanzaron sobre el agua como una confesión. Como algo que llevaba demasiado tiempo encerrado. La música llenó el silencio del puerto.

Y por primera vez en muchos años Alex no la detuvo. Se quedó allí. Tocando. Mientras la noche avanzaba alrededor del barco. Mientras North Harbour dormía. Mientras una canción sin nombre comenzaba a nacer entre sus manos. Una canción hecha de despedidas que nunca terminaron. De hogares a los que siempre se vuelve. De segundas oportunidades que dan más miedo que las primeras. Y de una mujer llamada Hannah Jones.

La canción todavía no tenía título. Todavía no tenía letra. Pero ya tenía alma. Y olía exactamente a todo lo que nunca se habían dicho.

Hannah no podía dormir.

Connor llevaba horas profundamente dormido. Cuando había ido a comprobar cómo estaba por última vez, lo había encontrado atravesado sobre la cama, con una pierna fuera de las sábanas, un brazo extendido sobre la almohada y esa respiración tranquila y constante de los niños que todavía no cargan el peso del mundo sobre los hombros.

Se había quedado observándolo unos segundos. Quizá más de los necesarios. Le había colocado la sábana sobre el pecho. Le había apartado el flequillo de la frente. Y había sonreído al comprobar que, apenas un minuto después, volvía a destaparse exactamente igual. Algunas cosas nunca cambiaban.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.