Fuego y Hielo

Capítulo 9: Parte 7

Operación Fuego y Hielo

Rumbo al colegio

La Operación Fuego y Hielo llevaba exactamente diecisiete minutos en marcha. Connor lo sabía porque lo había cronometrado. Las operaciones serias necesitaban estadísticas. Era una norma inventada por él cinco minutos antes. Pero seguía siendo una norma.

La pequeña expedición avanzaba por una de las calles principales de North Harbour. Delante caminaba Tobías, moviendo la cola con aire satisfecho. Detrás iban Connor, Chloe, Dylan y Claire.

Connor llevaba una libreta bajo el brazo. No porque la necesitara. Sino porque le hacía parecer más investigador.

—Repasemos los hechos. —anunció.

Claire soltó una carcajada.

—¿Los hechos?

—Sí.

—Connor, estamos caminando hacia un colegio.

—Precisamente. —respondió él. —Toda investigación necesita una reunión previa.

Dylan suspiró.

—Sabía que no debía haber venido.

—Mentira. —dijo Chloe. —Te encanta esto.

—No me encanta.

—Llevas una semana viniendo a todas las reuniones secretas.

—Porque alguien tiene que aportar sentido común.

—Eso es exactamente lo que diría alguien al que le encanta. —sentenció Claire.

Connor decidió ignorarlos. Los grandes líderes tenían que aprender a convivir con las distracciones.

Abrió la libreta.

—Bien. Resumen de la situación.

—Dios mío… —murmuró Dylan.

—Primero. —continuó Connor. —La comida…

—¿La comida donde tu madre y Alex se comportaron como adolescentes? —preguntó Chloe.

—Exactamente esa.

Claire sonrió.

—Mi parte favorita fue cuando Amanda abrazó a Alex.

Connor señaló a Claire con el bolígrafo.

—Correcto. Momento clave.

—Tu madre parecía querer lanzarles una silla. —añadió Chloe.

—No quería lanzar una silla. —protestó Connor.

—Solo quería que Amanda desapareciera misteriosamente.

Claire empezó a reírse.

—Es verdad.

—Y luego Alex hizo exactamente lo mismo con Ian. —continuó Connor.

—Eso también fue divertido por lo que contaste. —reconoció Chloe.

—Nunca había visto a un adulto hacer tantas preguntas sobre otro adulto.

—¿Dónde vive Ian? ¿Cuánto tiempo se queda? ¿Qué planes tiene? ¿Ha llamado últimamente? —imitó Claire. —Parecía un interrogatorio policial.

—Porque era un interrogatorio policial. —afirmó Connor. —Alex es policía.

—Connor. —dijo Dylan.

—Sí.

—Eso no cuenta.

—Yo creo que sí.

Dylan negó con la cabeza.

—No entiendo cómo podéis estar tan seguros.

Los demás se giraron hacia él.

—¿Seguros de qué? —preguntó Chloe.

—De que van a terminar juntos.

Claire soltó una risa incrédula.

—¿En serio?

—Sí.

—Dylan. —dijo Connor.

—¿Qué?

—Mi madre se puso celosa de Amanda.

—Ajá.

—Alex se puso celoso de Ian.

—Ajá.

—Se buscan constantemente.

—Ajá.

—Terminan las frases del otro.

—Ajá.

—Y parecen incapaces de pasar más de diez minutos sin discutir por algo absurdo.

—Ajá.

Connor abrió los brazos.

—¿Qué más pruebas necesitas?

Dylan permaneció pensativo unos segundos.

—No lo sé.

—Increíble. —murmuró Claire.

—Literalmente increíble.

—Yo creo que Connor tiene razón. —dijo Chloe.

—Yo también.

—Gracias. —respondió Connor.

—Por fin alguien razonable.

Dylan puso los ojos en blanco.

—No estoy diciendo que no les guste estar juntos.

—Eso ya es un avance. —dijo Claire.

—Solo digo que quizá no significa nada.

Los tres lo miraron.

—Dylan. —dijo Connor con paciencia.

—¿Sí?

—Ayer vi a mi madre mirar a Alex durante casi diez segundos seguidos.

—¿Y?

—Mi madre. —repitió Connor.

—Vale.

—Diez segundos.

Claire empezó a reírse otra vez.

—Eso sí es sospechoso.

—Muchísimo. —confirmó Chloe.

—Mi madre no mira a nadie durante diez segundos. —continuó Connor.

—Ni siquiera a mí cuando le enseño las notas.

—Eso ha sido un poco triste. —comentó Dylan.

—Lo sé.

Siguieron caminando unos metros. La conversación fue relajándose poco a poco. Pero Connor permaneció pensativo.

Porque, en realidad, había algo que llevaba horas rondándole la cabeza. Algo que había empezado después de hablar con Amanda. Y que no dejaba de crecer.

—¿Sabéis qué es lo raro? —preguntó de repente.

—¿El qué? —dijo Chloe.

—Que ya no me importa tanto quién salió con mamá.

Claire levantó una ceja.

—¿No?

Connor negó con la cabeza.

—Antes sí. —Miró la libreta. —Pensaba que estaba investigando a sus exnovios.

—¿Y ahora? —preguntó Dylan.

Connor tardó unos segundos en responder. Porque ni siquiera él lo había entendido del todo hasta ese momento.

—Ahora creo que estoy investigando otra cosa.

Los demás guardaron silencio.

—¿Qué cosa? —preguntó Claire.

Connor observó el cielo gris sobre North Harbour. Después sonrió.

—¿Por qué ninguno funcionó?

La frase hizo que el grupo se quedara callado unos segundos. Porque aquella pregunta sonaba diferente, más seria y más profunda.

Connor continuó caminando.

—Amanda dijo que Alex nunca superó del todo a mamá.

—Sí. —asintió Chloe.

—Y ahora vamos a hablar con Miles.

—Sí.

—Y quiero saber si pasó lo mismo al revés.

Claire sonrió suavemente. Porque era la primera vez que escuchaba a Connor hablar así. Ya no parecía un niño jugando a ser detective. Parecía alguien intentando comprender una historia. Su propia historia.

Tobías ladró de repente. Todos levantaron la vista. Al otro lado de la calle aparecía el colegio. Un edificio de ladrillo rojo rodeado por una verja blanca. Las clases ya habían terminado hace unas semanas. La mayoría de las ventanas estaban apagadas.

Connor cerró la libreta.

—Muy bien.

—¿Qué? —preguntó Dylan.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.