Fuego y Hielo

Capítulo 10: Parte 9

La noche había caído sobre North Harbour, pero la pequeña cancha de baloncesto del parque seguía iluminada por los viejos focos que llevaban décadas presenciando partidos improvisados, discusiones absurdas y reconciliaciones silenciosas.

El pavimento aún conservaba el calor acumulado durante el día.

El sonido del balón rebotando contra el suelo rompía el silencio del barrio mientras las redes de las canastas crujían cada vez que alguien anotaba.

-¡Venga, Mallory! -gritó Garreth, recogiendo el balón después de una canasta-. ¿Piensas defender o estás decorando la pista?

Alex soltó una risa distraída.

-Estoy dejándoos creer que tenéis alguna posibilidad.

-Sí, claro -respondió Michael mientras le lanzaba el balón-. Igual que hace cinco minutos, cuando fallaste una canasta completamente solo.

Alex atrapó la pelota casi por reflejo.

-Fue una estrategia.

-Una estrategia malísima -contestó Garreth entre carcajadas.

Los tres volvieron a colocarse.

A pesar de los años, seguían jugando igual que cuando eran adolescentes. Competían. Se picaban. Se insultaban con un cariño que solo existía entre amigos de toda la vida.

Alex botó el balón, fintó hacia la izquierda y consiguió superar a Michael. Entró hacia la canasta con decisión. Saltó. Y, completamente solo, lanzó demasiado fuerte. El balón golpeó el aro y salió despedido.

Garreth se echó las manos a la cabeza con exageración.

-¡No puede ser!

Michael comenzó a reír.

-Eso ya no tiene explicación.

Alex recogió el balón y negó con la cabeza.

-No era mi mejor lanzamiento.

-No -dijo Garreth con una sonrisa maliciosa-. Tampoco era tu mejor concentración.

Alex arqueó una ceja.

-¿Ah, no?

-No.

Garreth señaló su frente con un dedo.

-Tú estás aquí... -después señaló hacia el puerto. -...pero tu cabeza lleva toda la tarde en otro sitio.

Michael cruzó los brazos.

-Y creo que los dos sabemos exactamente dónde.

Alex dejó escapar una pequeña sonrisa mientras hacía girar el balón entre las manos.

-Qué imaginativos sois.

-Nada de imaginativos -replicó Michael-. Evidentes.

Garreth se acercó unos pasos.

-Llevamos jugando media hora. Has perdido balones. Has fallado tres tiros fáciles. Y llevas sonriendo solo desde que has llegado. Eso solo puede significar dos cosas.

Alex levantó la vista.

-¿Cuáles?

-O te ha tocado la lotería... -hizo una pausa teatral. -...o estás pensando en Hannah.

Michael soltó una carcajada.

Alex resopló divertido.

-No exageréis.

-¿Ah, no? -preguntó Michael.

Alex botó el balón una vez antes de responder.

-Simplemente tengo muchas cosas en la cabeza.

-Entre ellas una inspectora jefe que es preciosa.

-Y muy cabezota -añadió Garreth.

Alex no pudo evitar sonreír.

-Eso también.

Los tres permanecieron unos segundos en silencio.

Michael aprovechó para lanzar desde la línea de tres. Encestó limpiamente.

-¡Por fin alguien sabe jugar! -celebró Garreth.

Alex negó con la cabeza.

-No vuelvas a repetir ese tiro en tu vida. Ha sido suerte.

-Claro, claro...

Michael recogió el balón y volvió a acercarse. Entonces cambió ligeramente el tono.

-¿Cómo llevas lo de mañana?

Alex entendió inmediatamente a qué se refería.

-¿La salida en barco?

-También. Pero antes... La comida con Ian.

El humor desapareció poco a poco del rostro de Alex. Se quedó unos instantes mirando el balón antes de hacerlo girar lentamente entre las manos.

-No me gusta.

Garreth asintió despacio.

-Ya lo imaginábamos.

-No por Hannah.

Los dos levantaron la vista.

Alex habló con calma.

-En ella confío completamente. No tengo ninguna duda de lo que siente. Ni de por qué va a verlo.

Michael sonrió con discreción.

-Entonces... ¿qué te preocupa?

Alex tardó unos segundos en responder. Recordó la conversación en el velero. La manera en que Ian medía cada palabra. Cómo parecía observar cada reacción. Cómo había mencionado a Connor con una aparente naturalidad que, en realidad, no le había parecido casual.

-Ian.

Garreth frunció el ceño.

-¿Sigues dándole vueltas a lo que hablasteis?

-Sí.

Michael apoyó las manos en las caderas.

-¿Crees que puede intentar recuperarla?

Alex negó lentamente.

-No. No creo que Hannah vaya a cambiar de opinión. Eso no me preocupa. Lo que me inquieta es él.,No consigo leer cuáles son sus verdaderas intenciones. Y cuando alguien me produce esa sensación... Normalmente es por algo.

Michael observó a su amigo durante unos segundos. Después sonrió con tranquilidad.

-¿Sabes cuál es la diferencia entre hace unas semanas y ahora?

Alex levantó la vista.

-¿Cuál?

-Antes habrías confundido ese miedo con desconfianza. Ahora no. Confías en Hannah.,Simplemente no te fías de Ian.

Alex permaneció unos segundos en silencio. Después terminó asintiendo.

-Supongo que sí.

Garreth dio un par de botes al balón antes de sonreír.

-Eso significa que por fin estás aprendiendo.

-Milagro.

-No te acostumbres.

Los tres rieron. La tensión desapareció casi tan rápido como había llegado.

Michael volvió a sacar otro tema.

-Por cierto... Cada vez veo más a Connor detrás de ti.

Alex sonrió automáticamente.

-Es un buen compañero.

-Compañero, dice... -Garreth soltó una carcajada. -Ese niño te adora. Y tú a él.

Alex bajó la mirada, incapaz de ocultar la sonrisa.

-Es fácil cogerle cariño. Tiene una curiosidad increíble. Y hace preguntas que ni siquiera a nosotros se nos ocurren.

-Además -añadió Michael- mañana parece emocionado con salir en barco.

Alex soltó una risa sincera.

-Eso no es verdad.

-¿Seguro?

-Segurísimo. Aunque... -hizo una pequeña pausa. -Yo también hacía muchos años que no esperaba un día con tantas ganas.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.