Fuego y Hielo

Capítulo 13: Parte 8.1

Operación Espía

El timbre que anunciaba el final de la jornada en el colegio de verano apenas había terminado de sonar cuando Connor salió disparado por la puerta principal con la mochila rebotándole contra la espalda.

—¡Nos vemos en el embarcadero! —gritó mientras levantaba una mano.

—¡No corras! —le respondió Chloe entre risas.

—¡Que siempre llegas antes que nosotros! —añadió Dylan.

Connor no disminuyó el paso. Sonrió sin volver la cabeza.

—¡Un capitán siempre llega el primero!

Claire negó divertida mientras ajustaba la correa de su mochila.

—Ya está otra vez...

Los cuatro conocían perfectamente aquella rutina. Desde que había comenzado el verano, el viejo embarcadero se había convertido en mucho más que un lugar junto al mar. Era su cuartel general, su base de operaciones y el sitio donde nacían todas sus aventuras.

El olor a sal y madera húmeda los recibió nada más llegar. Las viejas tablas del embarcadero crujieron bajo sus zapatillas mientras avanzaban hasta una mesa de madera desgastada que llevaba allí tantos años que nadie recordaba cuándo la habían colocado.

Desde allí se veía todo el puerto. Los pequeños barcos balanceándose con suavidad. Las gaviotas planeando sobre el agua.,El faro recortándose al fondo.,Y, un poco más allá, los mástiles de los veleros que Connor ya distinguía casi como si fueran personas.

Su mirada buscó, casi por costumbre, el velero del Capitán. No estaba atracado.,Seguramente Alex habría salido a comprobar alguna reparación o simplemente a navegar un rato.

Connor sonrió para sí.

"Cuando se recupere del todo volveremos a salir." No tenía la menor duda.,Para él ya no era una posibilidad. Era un plan.,Tan seguro como que al día siguiente volvería a salir el sol.

Dejó la mochila sobre la mesa.

—Bueno… —se frotó las manos con entusiasmo. —Hora de trabajar.

Dylan soltó una carcajada.

—Hablas igual que el tío Alex.

Connor lo miró con una sonrisa orgullosa.

—Es un buen maestro.

Abrió cuidadosamente la mochila y sacó un cuaderno de tapas azul oscuro.,La Libreta del Primer Oficial. La colocó sobre la mesa con un respeto casi solemne. Aquella libreta había empezado siendo un simple cuaderno. Ahora era mucho más. En sus páginas convivían mapas del puerto dibujados a mano, horarios de barcos, listas de aves marinas, pequeños croquis del pueblo, observaciones sobre mareas, dibujos de Tobías dormido en cubierta y notas escritas con una letra cada vez más ordenada.

También había páginas dedicadas a las aventuras vividas con Alex. "Primera salida como Primer Oficial." "Cómo hacer un nudo de as de guía." "Reglas para navegar con seguridad." "Nunca olvidar el chaleco salvavidas."

Connor pasó varias hojas hasta encontrar una completamente limpia. Sacó un lápiz perfectamente afilado. Escribió despacio, procurando que las letras quedaran rectas.

OPERACIÓN ESPÍA

Después subrayó el título dos veces. Chloe silbó con admiración.

—Cada vez parece más un cuaderno de verdad.

Connor levantó la vista.

—Lo es.

Claire se inclinó para observar las páginas anteriores.

—Lo tienes todo apuntado… Horarios, calles, dibujos… Hasta has hecho un mapa.

Connor sonrió con cierta timidez.

—Así no se me olvida nada.

Dylan hojeó otra página.

—¿Y estos símbolos?

Connor señaló un pequeño dibujo con forma de ancla.

—Ese significa "sitio seguro" —luego otro parecido a una brújula. —Ese es "cambiar de dirección" —y este… Mostró una pequeña estrella. —"Algo importante".

Chloe abrió mucho los ojos.

—¿Te los has inventado tú?

—Sí. Así escribimos más rápido.

Los tres intercambiaron una mirada de admiración. No era solo un cuaderno. Era un auténtico diario de exploración. Un lugar donde Connor guardaba todo aquello que consideraba importante aprender.

El niño levantó la cabeza y observó a sus tres amigos. Durante unos segundos no habló. Simplemente los miró. Como había visto hacer tantas veces a su madre antes de empezar una reunión en la comisaría.

Después apoyó ambas manos sobre la mesa.

—Vale. Todos estamos aquí.

Claire sonrió.

—Sí, jefe.

Connor hizo una mueca.

—No soy el jefe.

—¿Ah, no? —preguntó Dylan divertido.

Él negó convencido.

—Somos un equipo.

Aquellas palabras hicieron sonreír a Chloe. Le gustaba que Connor nunca hablara como si mandara sobre los demás. Siempre preguntaba. Siempre escuchaba. Y, cuando alguien tenía una buena idea, era el primero en reconocerlo. Quizá por eso todos terminaban siguiéndolo sin discutir. Porque nunca intentaba imponerse. Simplemente conseguía que las aventuras parecieran más emocionantes cuando las organizaba él.

Connor respiró hondo. Abrió una nueva página. Escribió la fecha. Miró otra vez a sus amigos y una sonrisa llena de ilusión apareció en su rostro.

—Hoy empieza una misión nueva.

Los otros tres se incorporaron automáticamente.Habían vivido muchas aventuras juntos. Pero la emoción que iluminaba los ojos marrones de Connor les hizo comprender que aquella sería diferente.

El viento agitó suavemente las hojas de la libreta del Primer Oficial. El mar golpeó con calma los pilares del embarcadero. Y, sin que ninguno de los cuatro pudiera imaginarlo, aquel pequeño grupo de niños estaba a punto de comenzar una investigación que, de forma inocente, reflejaría el mismo método que el Equipo Bradford utilizaba para enfrentarse a una de las organizaciones criminales más peligrosas del país.

Connor apoyó ambas manos sobre la mesa y esperó unos segundos antes de hablar. No tenía prisa. Había aprendido que una reunión importante no empezaba cuando alguien hablaba, sino cuando todos estaban preparados para escuchar.

Chloe dejó de balancear las piernas sobre el banco de madera. Dylan cerró la botella de agua que acababa de abrir. Claire guardó el bocadillo que todavía sostenía entre las manos. Los tres lo miraron.




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