Fuego y Hielo

Capítulo 14: Parte 6

El descubrimiento

La gala continuaba exactamente como si nada hubiera ocurrido.

Desde el exterior, el Casino del Pueblo seguía siendo un espectáculo de lujo: luces doradas proyectándose sobre la fachada, música en directo, vehículos de alta gama entrando y saliendo y decenas de invitados moviéndose entre las mesas con sus antifaces puestos.

Pero Joe Brown ya no estaba mirando la gala. Estaba mirando una pantalla. Sentado en el interior del vehículo que utilizaba como punto de control, tenía delante varios monitores abiertos. Uno mostraba los canales de comunicación del Equipo Bradford. Otro recogía las señales que había conseguido identificar alrededor del complejo. El tercero mostraba una interfaz mucho más discreta.

Aquella última pantalla era la que le preocupaba.

Joe llevaba varios minutos observándola sin tocar nada. Había aprendido de Bradford que la información interesante no siempre era la que gritaba más fuerte. A veces era precisamente la que permanecía demasiado silenciosa.

—Vamos... —murmuró.

Movió el cursor. El sistema mostró los registros ordinarios del Casino del Pueblo. Todo perfectamente ordenado.

Joe recorrió las distintas categorías con rapidez, comprobando los horarios y las conexiones entre ellas. Nada extraño. Nada que no pudiera explicar el funcionamiento de un complejo de aquel tamaño. De hecho, era casi demasiado normal.

Joe frunció el ceño.

—Eso es lo que no me gusta —llevó una mano al auricular—. Inspectora Jones.

La respuesta llegó pocos segundos después.

—Te escucho.

De fondo se percibía todavía la música de la gala.

Joe imaginó a Hannah caminando junto a Alex entre los invitados, probablemente con la mano enlazada a la suya para mantener la cobertura.

—Estoy revisando los sistemas del casino.

—¿Algo nuevo?

—Todavía no lo sé.

Joe siguió desplazándose por la pantalla.

—Tengo todo el funcionamiento comercial perfectamente registrado. Ingresos, reservas, proveedores, personal, eventos...

—¿Y?

—Y hay algo que no encaja.

Hannah se detuvo discretamente junto a una de las mesas. Alex, que estaba a su lado, la miró. Ella no necesitó explicarle nada.

Joe continuó:

—Estoy viendo un circuito de información que no aparece en los registros normales.

Alex intervino.

—¿Está oculto?

—No exactamente.

Joe hizo una pausa.

—Eso sería demasiado fácil.

Hannah miró de reojo a Alex.

—¿Entonces qué es?

—Una segunda estructura.

Joe amplió una sección de la pantalla.

—Misma infraestructura general. Diferente nivel de acceso.

Alex permaneció atento.

—¿Qué contiene?

—Todavía no lo sé.

Joe cambió de pantalla.

Durante unos segundos, el sistema parecía resistirse. No porque hubiera una barrera evidente. Porque faltaban conexiones. Era como contemplar un mapa al que alguien hubiera retirado determinadas calles.

Joe volvió a hablar.

—Tengo dos circuitos claramente diferenciados.

—Explícanos la diferencia —pidió Hannah.

—El primero es el casino.

—¿Y el segundo?

—Todavía no puedo decirlo.

Alex observó a un camarero pasar frente a ellos.

—¿Puede ser simplemente administración interna?

—Podría ser —Joe no dudó—. También podría ser algo completamente distinto.

Hannah asintió.

—Entonces no asumimos nada.

—Exacto.

Joe volvió a la pantalla. Empezó a comparar los registros. El sistema principal utilizaba referencias fácilmente identificables. Nombres de proveedores. Facturas. Reservas. Habitaciones. Eventos. Personal.

El segundo circuito era diferente. No mostraba nombres completos. No seguía la misma clasificación. Aparecían pequeños identificadores alfanuméricos. Códigos.

Joe abrió uno. Después otro.

—Es curioso.

—¿El qué? —preguntó Alex.

—Los registros no siguen una lógica comercial.

—¿Qué lógica siguen?

—No lo sé todavía.

Joe abrió una tercera entrada. Esta vez apareció una referencia relacionada con un almacén. Después, una ruta. Luego una sociedad.

Joe se quedó quieto. No quería adelantarse. Todavía no.

Volvió a la primera pantalla. Comparó las fechas. Las operaciones normales estaban vinculadas a horarios, proveedores y eventos. El segundo circuito parecía moverse con otra lógica. No dependía de la actividad visible del casino. Era una actividad paralela.

Joe apoyó los codos sobre la mesa.

—Esto no me gusta nada.

Hannah bajó ligeramente la voz.

—¿Por qué?

—Porque no parece un sistema creado para gestionar lo que vemos.

Alex miró hacia una de las cámaras del salón.

—Sino lo que no vemos.

Joe permaneció callado. La frase había resumido exactamente lo que estaba empezando a sospechar. Pero sospechar no era demostrar algo.

—Eso es una hipótesis —dijo finalmente.

Hannah sonrió ligeramente.

—Lo sabemos.

Joe volvió a la pantalla.

—Necesito cruzar los datos antes de decir nada más.

—Hazlo.

Joe empezó a comparar los dos circuitos. Durante varios minutos no habló. Solo se escuchaban sus dedos sobre el teclado. Abrió registros, los cerró. Comparó fechas, revisó identificadores, buscó coincidencias. No estaba intentando entrar en todo el sistema. Solo quería responder una pregunta. ¿Por qué existían dos circuitos?

Entonces apareció una diferencia clara. El sistema principal tenía cientos de movimientos. El segundo, apenas unas decenas. Pero algunos registros estaban conectados entre sí.

Joe abrió uno y después otro. Volvió a reclinarse en la silla.

—Tenemos algo.

Alex y Hannah intercambiaron una mirada.

—¿Qué has encontrado? —preguntó Alex.

Joe respiró despacio antes de responder.

—No es una segunda contabilidad.

—¿Entonces?

Joe miró la pantalla una vez más.

—Creo que es un circuito logístico.

Silencio. La palabra quedó flotando en el canal.




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