«LA PUERTA HACIA NUEVA YORK»
La tarde había avanzado sin que ninguno de los cuatro se diera cuenta.
La sala de investigación estaba iluminada únicamente por las lámparas del techo y la luz azulada de las pantallas. Sobre la mesa seguían extendidos los documentos de la Operación Gala, aunque ya nadie los miraba como al principio.
Habían cambiado la manera de leerlos. Antes buscaban nombres y recorridos.
Hannah estaba de pie frente al mapa del puerto, con los brazos cruzados mientras seguía una de las rutas marcadas por Bradford. Alex permanecía a su lado, ligeramente inclinado sobre la mesa, comparando fechas y movimientos. Joe trabajaba con tres ventanas abiertas en el ordenador. Michael llevaba varios minutos en silencio. Aquello, en él, era extraño. Michael era de los que hablaban cuando tenía una idea, incluso antes de saber si la idea era buena.
Hannah terminó por mirarlo.
-¿Qué tienes?
Michael levantó la cabeza.
-No estoy seguro.
Alex sonrió de lado.
-Eso significa que tienes algo.
-Significa que todavía no sé si es algo importante.
Joe apartó la mirada de la pantalla.
-Entonces enséñalo.
Michael se levantó. Había traído una carpeta que hasta ese momento había permanecido cerrada. La colocó sobre la mesa.
-He estado tirando de algunos contactos que tengo en Nueva York.
Hannah arqueó ligeramente una ceja.
-¿Contactos policiales?
-Algunos, si. Otros no.
Alex lo observó.
-¿Legales?
Michael soltó una pequeña risa.
-No he cometido ningún delito para conseguirlo.
-Eso no responde exactamente a la pregunta.
-Sí. Todo es legal.
Joe hizo un gesto con la mano.
-Continúa.
Michael abrió la carpeta. Sacó varios documentos.
-Recordad que después de la Operación Gala nos quedamos con una serie de sociedades relacionadas con Marconi Hospitality Group. Algunas desaparecieron. Otras cambiaron de nombre. Y otras simplemente dejaron de aparecer en los registros que estábamos utilizando.
Hannah asintió.
-Pero la infraestructura permanecía.
-Exactamente.
Michael deslizó una hoja hacia ella.
-Así que decidí no seguir las sociedades. Seguí a las personas que habían aparecido relacionadas con ellas.
Alex levantó la mirada.
-Administradores.
-Administradores, asesores, representantes legales, antiguos socios...
Joe se acercó.
-¿Y encontraste algo?
Michael señaló una línea.
-Una de esas personas aparece vinculada a una sociedad que actualmente mantiene relaciones empresariales con el Casino Principal de Nueva York.
El silencio fue inmediato.
Hannah bajó la vista hacia el documento. El nombre estaba allí.
Casino Principal - Nueva York.
No era la primera vez que aquel lugar aparecía en su investigación. Pero hasta entonces había sido solamente una referencia lejana.
-¿Qué tipo de relación? -preguntó Hannah.
-Societaria indirecta.
Joe tomó la hoja.
-¿Indirecta cuánto?
-Lo suficiente para que no podamos afirmar que el casino pertenece a la misma estructura.
Alex asintió.
-Bien.
Michael lo miró.
-¿Bien?
-Sí. Porque significa que todavía estamos pensando correctamente.
Joe amplió la información en el ordenador.
-Dame los nombres de las sociedades.
Michael se los fue dictando, Joe introdujo el primero, el segundo y un tercero. El sistema comenzó a mostrar coincidencias.
Joe frunció el ceño.
-Espera.
Alex se acercó.
-¿Qué?
Joe abrió otro registro.
-Esta sociedad aparece en nuestros documentos.
Hannah se inclinó sobre la pantalla.
-¿Dónde?
Joe señaló una referencia.
-Aquí.
La fecha era anterior a la Operación Gala. Alex la leyó. Después buscó el documento original.
-¿Qué hacía?
Joe revisó los datos.
-Movimientos empresariales relacionados con una propiedad de entretenimiento.
Michael intervino:
-¿El Casino Principal?
-No directamente.
Joe negó con la cabeza.
-Otra propiedad vinculada al mismo grupo de sociedades.
Hannah respiró lentamente. No era una conexión definitiva. Pero tampoco era irrelevante.
-¿Y la ruta? -preguntó.
Alex ya estaba buscando entre los documentos.
-Dame un segundo.
Revisó una carpeta y después otra. Finalmente sacó una de las copias de las anotaciones de Bradford. La extendió sobre la mesa.
-Aquí.
Hannah se acercó. La anotación era breve. Y debajo, una referencia a un movimiento posterior.
Joe comparó las fechas.
-Espera...
Michael lo miró.
-¿Qué?
-La sociedad relacionada con el Casino Principal aparece en registros próximos a esta fecha.
Alex no respondió. Volvió a leer la anotación de Bradford. Después observó el mapa.
-¿Qué punto de la ruta?
Joe buscó.
-Todavía no puedo determinarlo con precisión.
-Entonces no lo determinemos.
Hannah lo miró. Alex señaló el documento.
-Tenemos una coincidencia temporal. Nada más.
Michael asintió.
-Pero es suficiente para investigar.
-Sí.
Hannah apoyó ambas manos sobre la mesa.
-Eso cambia nuestra prioridad.
Joe entendió inmediatamente.
-Nueva York.
Alex miró el mapa. Hasta ese momento, todas las rutas que habían reconstruido parecían regresar una y otra vez a North Harbour. Pero algunas referencias apuntaban más lejos. Y ahora una de ellas parecía conducir hacia Nueva York.
No sabían todavía si el Casino Principal era un nodo de aquella infraestructura, quién lo controlaba realmente o si las sociedades estaban conectadas entre sí por algo más que operaciones empresariales. Y mucho menos sabían si aquella ruta tenía alguna relación directa con el asesinato de Bradford.
Pero tenían algo que antes no tenían. Una dirección concreta que podían comprobar.