Fuera de contrato

Capítulo 15: Felix

Muevo algunas cosas para hacer espacio para las de Gala. Hoy se muda oficialmente y la ansiedad no deja de acompañarme mientras reviso el departamento por enésima vez, buscando cualquier detalle que todavía pueda acomodar.

Enderezo un cuadro que ni siquiera estaba torcido, cambio una planta de lugar y vuelvo a dejarla donde estaba porque allí se ve mejor. Al final termino apoyando las manos en la cintura y recorriendo el ambiente con la vista, consciente de que llevo varios minutos fingiendo estar ocupado cuando, en realidad, solo intento distraerme.

La otra noche estuve a punto de cruzar un límite. Casi le digo que la deseo. Aunque todavía tengo demasiadas dudas, no puedo negar que ella me importa mucho más de lo que imaginé. Desde que acepté casarme con ella, ninguna otra mujer ha despertado mi interés y, por primera vez, soy capaz de admitirlo sin buscar excusas. Sin embargo, no sé si debería hacer algo al respecto.

¿Sería una locura aprovechar esta oportunidad para conquistarla? ¿Tendría alguna posibilidad?

Ella se pone nerviosa cuando estoy cerca y juraría que el otro día quiso besarme, pero interpretar a Gala es un desafío para el que no estoy preparado. Toda la experiencia que acumulé con otras mujeres pierde valor con ella.

Nunca necesité esforzarme demasiado para captar el interés de alguien; bastaba una conversación, una sonrisa o dejar que mi fama hiciera el resto. Con Gala nada de eso funciona. Ella puede sentir muchas cosas y decidir no mostrar ninguna.

Ha aprendido a protegerse de esa manera después de todo lo que le ha tocado vivir. Por eso nunca tengo la certeza de estar leyendo bien sus gestos. Tal vez solo estoy viendo lo que quiero ver.

Voy hasta la cocina en busca de un vaso con agua. Mientras espero que se llene, tamborileo los dedos sobre la mesada sin darme cuenta. Después tomo asiento en una de las banquetas, desbloqueo el celular y escribo en Google la única pregunta que se me ocurre:

¿Cómo conquistar a tu esposa en un matrimonio por contrato cuando es imposible saber si siente atracción por ti?

Aparecen decenas de resultados. Hay artículos escritos por supuestos expertos, foros llenos de personas convencidas de tener la respuesta a todos los problemas matrimoniales y hasta un video de un hombre con una sonrisa inquietantemente perfecta prometiendo salvar cualquier relación en diez pasos.

Descarto ese último de inmediato. Si alguien pudiera arreglar matrimonios en diez pasos, estaría cobrando una fortuna y no grabando videos desde un sillón beige.

Empiezo a leer lo que parece más serio. Algunas recomendaciones tienen sentido. Otras sugieren preparar cenas románticas, llenar la casa de pétalos de rosa o sorprender a la pareja con serenatas improvisadas.

Estoy bastante seguro de que, si recibiera a Gala con un mariachi en la puerta, cancelaría la mudanza y volvería a su departamento.

Después de un rato llego a la conclusión de que tengo que cambiar de estrategia. Gala valora demasiado su independencia para sentirse cómoda con un romance apresurado. Lo mejor será respetar el acuerdo al pie de la letra, darle el espacio que necesita y convertirme en alguien en quien pueda confiar cuando las cosas se compliquen. Sin presionarla, ni esperar nada a cambio. Solo prestando atención a esos pequeños gestos que suele ocultar y que, de vez en cuando, se le escapan. Si consigo que empiece a verme de otra manera, el resto tendrá que encontrar su propio camino.

El timbre interrumpe mis pensamientos.

Dejo el vaso sobre la mesada, tomo el celular por costumbre y camino hacia la puerta convencido de que no espero a nadie. Debería estar avanzando con el boceto de mi próxima pintura en lugar de perder el tiempo buscando consejos para conquistar a mi futura esposa en internet.

Cuando abro, me encuentro con Gonzalo sosteniendo un pack de cerveza en una mano y una bolsa de comida chatarra en la otra.

Enarco una ceja.

—¿Mal día en el trabajo o te peleaste con la mujer que ocupa el puesto de novia esta semana?

Él suelta una risa cansada mientras entra sin esperar invitación.

—No todos tenemos la suerte de trabajar de lo que amamos, desde casa, manejando nuestros horarios y ganando bien. Algunos seguimos siendo esclavos del sistema—entra sin más—. Y Yamila no es mi novia. Estamos... viendo qué somos.

—Eso dijiste de las últimas tres.

—Porque todavía no apareció la indicada.

—O porque ninguna sobrevivió al período de prueba.

Niega con una sonrisa mientras deja la cerveza y la bolsa sobre la mesa de la cocina.

—Qué feo es venir a buscar consuelo y encontrar violencia.

Abro la alacena para sacar un par de vasos.

—Si quisieras consuelo, habrías comprado helado. Viniste con cerveza. Eso significa que quieres que valide tus malas decisiones.

—Exactamente por eso seguimos siendo amigos.

Destapo las cervezas mientras Gonzalo abre una de las bolsas de papas fritas. Apenas estoy por servir cuando él deja de buscar algo entre los paquetes y clava la vista en mi celular.

—¿Por qué estás buscando en internet cómo conquistar a tu esposa?




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.