—Lo lamento me he vuelto a dormir, lo siento intentaré no dormirme nuevamente— ya llegaba a pensar que aquel chico era un caso perdido.
Desde esa vez que Dan le reveló aquella realidad en la que pensó que solo el notaba le agrado aún más, Shamall era especial, él podía notar cosas que otras personas no y eso le hacía feliz. —Está bien, se me ha quedado el pote de comida en casa— instantáneamente contó en retroceso 3... 2... 1 para que Shamall se quejara.
—Oh, estoy hambriento— y era verdad podría jurar que oía a su estómago gruñir. —Vamos a la cafetería ¿Cuánto dinero te has traído?— otra vez estaba sonriendo como un idiota. — ¿Ves? no está mal sonreír de vez en cuando— al sentir como él tomaba su muñeca llego a pensar que su corazón se saldría de lo fuerte que latía, jamás en su vida su corazón se había acelerado de aquella manera.
—Esto se ve delicioso— no habían pasado tres minutos en la cafetería para cuando las de aquel club se acercaron a él.
Hablándole en señas pero también moviendo sus labios le confundían más. —Vemos que estas solo ¿quieres sentarte con nosotras? — el solo no dejaba de seguir a Dan con su mirada, él se había apartado.
—Hola chicas, invitadnos a nosotros también— unos chicos de la facultad de ingeniería se agregaron a la charla instantáneamente comenzaron a discutir y todo ese ruido le incomodaba ya que tenía aquél auricular.
Había decidido irse, no estaba hecho para estar incluido en aquellas discusiones ya que no las podía controlar.
Sin notarlo ya se dirigía a su escondite. Pero una voz que reconoció al instante le hizo girar y verlo ahí moliendo a golpes a aquél chico de Ingeniería.