Full Shadow Love

Madre Joven

Julieta despierta con ropa deportiva negra ajustada puesta.

Se queda mirando el techo de la habitación por unos segundos.

Se levanta de su cama lentamente.

Estira los brazos llevándolos detrás y al frente.

Ve en el reloj que son las siete de la mañana.

Despierta a su hija tocándole los hombros suavemente.

Ambar abre los ojitos y sonríe al ver a su madre.

-Mamá -dice Ambar.

-Mi amor, es hora de que vayas al jardín. Tengo que llevarle la comida al señor Heredia -dice Julieta, cautivada y melancólica.

Ambar se levanta y bosteza.

Acomoda su pijama rosa.

-Voy a llegar y voy a jugar con mis amiguitos -dice, cansada y alegre.

-Me encanta que hagas amigos -dice Julieta.

Ambar se gira a verla.

-¿Alguna vez conoceré a los abuelos? -pregunta.

-Tus abuelos son personas muy malas, son unos demonios, mi amor -dice Julieta, melancólica.

Se visten rápidamente.

Julieta utiliza un vestido negro ajustado que llega hasta sus muslos, y se pone unas botas pequeñas.

Se pone un collar de plata con una cruz y procede a persignarse varias veces.

Ambar se viste con un pantalón largo y ancho negro, la remera del jardín, un suéter negro, unas zapatillas blancas y una campera polar rosa.

Ambar también se persigna.

En el baño, ambas se lavan los dientes.

Escupen la espuma al lavado al mismo tiempo.

Julieta le hace cosquillas con cariño a Ambar.

Ambar ríe y se tira al piso.

Julieta sigue haciéndole cosquillas.

-Eres mi mayor tesoro -dice Julieta.

En los pasillos del edificio, Julieta lleva una bolsa con sándwiches y varios dulces en una canasta.

Cierra la puerta de su departamento con llave y se guarda la llave en su bolso barato.

Julieta y Ambar salen tomadas de la mano.

Llegan al final del pasillo.

Julieta presiona un botón para llamar al ascensor.

Intentan bajar por el ascensor, pero está averiado.

-Dios, no funciona. Tendremos que bajar por las escaleras, amor -dice Julieta, frustrada.

-Yo no quiero bajar -dice Ambar.

-Te cargaré -dice Julieta.

Julieta levanta a Ambar con un brazo.

Bajan por las escaleras lentamente, escalón por escalón.

Ambar va enganchada de su madre.

Se encuentran con la vecina, que está subiendo con sus bolsas de compras.

Katy, de treinta y ocho años, mujer de pelo negro lacio, con ropa deportiva y ajustada, mira a Julieta con una sonrisa.

-Hola Julieta, ¿cómo va el trabajo? -pregunta Katy.

-Va todo bien, ganando lo justo y necesario -dice Julieta.

-¿Vos sos la que hace los mejores sándwiches de Córdoba?, sos un amor -dice Katy.

-Es un secreto. Amo cocinar -dice Julieta, sonriente.

-Si sigues así, podrías convertirte en una chef famosa -dice Katy.

-No es algo que me gustaría -dice Julieta.

Katy mira a la pequeña niña.

-¿Cómo va Ambar? -pregunta.

-Bien, el año que viene va a empezar el primario. Ya sabe escribir -dice Julieta.

-Me alegro. Te dejo, así la llevas al jardín -dice Katy.

Julieta se mueve a un costado para que Katy pase.

Procede a bajar las escaleras.

Llega a la planta baja.

Sale del edificio pasando una tarjeta.

Salen del edificio tomadas de la mano y caminan por las calles de Córdoba, hasta llegar a un mini supermercado.

El negocio de David Heredia está muy ordenado y colorido.

Julieta y Ambar entran y saludan al hombre que está detrás del mostrador.

David Heredia, de setenta años, canoso, blanco, robusto, vestido con camisa.

-¿Cómo te va, Julieta Jazmín? -dice David.

-Va todo bien, le traigo los mejores sándwiches de Córdoba, hechos por mí. También le traje chocolates, pasteles y dulces caseros para que venda -dice Julieta.

David agarra la bolsa y las cosas de la canasta.

-Eres mi mejor proveedora. Te pagaré -dice.

-Gracias, señor -dice Julieta.

David saca un dinero del cajero.

Julieta y Ambar ven un cartel de un militar joven en la pared, detrás del mostrador.

-¿Quién es ese? -pregunta Ambar.

-Soy yo cuando tenía la edad de Julieta. Recién ingresado en el ejército. Ahora tengo setenta y estoy retirado -dice David.

Julieta mira sus redes sociales mientras espera.

Diez mil seguidores con videos de recetas.

Puedo ser viral sin mostrar mi rostro o mi vida, piensa. Todo para cuidar a Ambar de ellos.

David le paga el dinero correspondiente.

Se pone recto.

-Oye, ¿no quieres que te presente a mi nieto?, tiene tu edad -dice.

-No busco una relación con alguien. Tengo que mantener a mi hijita, además usted es como mi padre, señor David -dice Julieta, incómoda.

-Entiendo, Ambar necesita mucha atención y cariño. Eres una buena madre -dice David.

Hace una pausa para toser.

-No voy a poder seguir pagándote si seguís aumentándome los precios -dice.

-No diga eso, señor David, le juro que no aumentaré más los precios. Es que la crisis es terrible -dice Julieta, preocupada.

Hace una pausa y suspira.

-Ahora tengo que llevar a Ambar al jardín -dice.

Julieta se está por ir.

Agarra de la mano a Ambar para retirarse.

David la detiene con su voz.

-Julieta -dice.

Julieta voltea.

-Cuando quieras volver a practicar las técnicas militares, me puedes hablar -dice David.

Julieta sonríe.

-Nos vemos, señor David -dice.

En las calles de Córdoba, Ambar pregunta:

-¿El señor Heredia es mi abuelito?

-El señor Heredia es un gran amigo y maestro -dice Julieta.

Ambar nunca tuvo una figura paterna, piensa Julieta.

David saluda cuando las ve retirarse.

Julieta y Ambar salen corriendo para alcanzar el autobús.

-Mami, vamos a llegar tarde -dice Ambar.

-No te preocupes, amor, no vas a llegar tarde -dice Julieta.

-Tengo que ver a mis amiguitos -dice Ambar.



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En el texto hay: crimen, paranormal, madrejovensoltera

Editado: 12.08.2026

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