Lyra descendió al mundo.
Ocultó completamente su aura divina.
Vestía como una viajera común.
Entró en una pequeña aldea.
Los niños corrían.
Reían.
Jugaban.
Lyra sonrió.
Entonces recordó las palabras de Aion.
"Todo desaparecerá."
Una niña tomó su mano.
—¿Está llorando?
Lyra tocó su rostro.
Sí.
Había lágrimas.
La niña sonrió.
—No llore.
Mi mamá dice que mientras alguien nos recuerde...
Nunca desaparecemos.
Lyra quedó inmóvil.
Por primera vez...
Comprendió que los mortales podían enseñar algo incluso a una diosa.
Levantó la vista.
Y tomó una decisión.
Aunque tuviera que enfrentarse a los otros dioses...
No permitiría el reinicio.