Fundador -Libro Ii: Los Dioses Del Fin

Capítulo 39 La Ciudad Sin Nombre

Semanas después...

Kael y Lyra llegaron a una ciudad escondida.

No aparecía en ningún mapa.

Era pequeña.

Pero estaba llena de vida.

Nadie sabía quién era Kael.

Y por primera vez...

Eso le gustó.

Un anciano los recibió.

—Bienvenidos.

Aquí todos trabajan.

Así que ustedes también.

Kael levantó una ceja.

—¿Trabajar?

Horas después...

El hombre que había derrotado dioses...

Estaba ayudando a construir una casa.

Los niños no dejaban de reír.

—¡Señor Kael!

—¡La pared quedó chueca!

Kael suspiró.

—Creo que destruir montañas era más fácil.

Lyra comenzó a reír.

Era una risa tan natural...

Que Kael no pudo evitar sonreír también.

Esa noche hubo una cena para todo el pueblo.

Una anciana se acercó.

—Jovencita.

Lyra respondió.

—¿Sí?

La mujer sonrió.

—Tu esposo parece muy serio.

Lyra se puso completamente roja.

—¡N-No es mi esposo!

Toda la mesa comenzó a reír.

Kael, confundido, preguntó:

—¿Qué es tan gracioso?

Lyra lo golpeó suavemente en el hombro.

—¡No preguntes!

Todos siguieron riendo.

Y por unos minutos...

No existieron dioses.

Ni guerras.

Ni destinos.

Solo personas viviendo.

Muy lejos...

Aion observaba aquella escena.

Y murmuró:

—Ahora entiendo por qué el universo le teme...

Porque les recuerda lo que significa ser humano.




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