El tablero seguía moviéndose.
Cada decisión de Kael provocaba millones de muertes.
Retrocedía.
Probaba otro camino.
El resultado era el mismo.
Elyon sonrió.
—Ese es el universo.
No existe una decisión perfecta.
Solo...
La menos cruel.
Kael comenzó a apretar los puños.
—Tiene que existir otra salida.
—No existe.
—La crearé.
Elyon soltó una pequeña risa.
—Eso dijeron todos los héroes antes de fracasar.
Kael cerró los ojos.
Recordó una frase de Orion.
"Cuando todos miren el camino... busca el terreno donde todavía nadie ha caminado."
Abrió los ojos.
Y sonrió.
No movió una pieza.
Le dio la vuelta al tablero.
Todas las piezas cayeron al suelo.
Elyon abrió los ojos por primera vez.
—¿Qué hiciste?
Kael respondió:
"Si las reglas obligan a elegir quién vive..."
Clavó Mors Aeterna en el tablero.
"...entonces destruiré las reglas."
El tablero explotó.
El vacío blanco desapareció.
Elyon quedó completamente inmóvil.
Y por primera vez...
Sonrió de verdad.
—Interesante...
No resolviste mi prueba.
La rompiste.