Fundador -Libro Ii: Los Dioses Del Fin

Capítulo 43 El Segundo Sonido del Réquiem

Kael regresó al bosque.

Lyra corrió hacia él.

—¡Kael!

Habían pasado apenas unos segundos para ella.

Pero Kael sentía que habían sido semanas.

Umbra apareció inmediatamente.

—¿Qué pasó?

Kael respondió.

—No lo derroté.

Solo...

Lo convencí.

Umbra permaneció en silencio.

—Eso es peor.

En ese instante...

La enorme puerta del Réquiem apareció detrás de Kael.

No porque él quisiera.

Sino porque...

Había evolucionado.

¡¡CRAAAAAAAAACK!!

Un tercer cerrojo se rompió.

La puerta comenzó a abrirse lentamente.

30 %.

Toda la oscuridad del universo respondió.

Las estrellas comenzaron a apagarse durante unos segundos.

Los océanos se elevaron.

Los dioses sintieron un escalofrío.

El Arquitecto abrió lentamente los ojos.

—Treinta por ciento...

No puede ser...

Umbra gritó:

—¡¡KAEL!!

Kael cayó de rodillas.

Un dolor insoportable atravesó su mente.

Miles de recuerdos comenzaron a romperse.

Vio los rostros de sus Apóstoles.

Uno...

Dos...

Tres...

Los nombres comenzaron a desaparecer.

Miró a Ragnar.

Sabía que era importante.

Pero...

Ya no recordaba por qué.

Ragnar sonrió con tristeza.

—No importa, señor.

Yo seguiré recordándolo por usted.

Kael bajó la cabeza.

Sintió rabia.

No por perder poder.

Sino porque estaba perdiendo a su familia.

Entonces...

Levantó lentamente el rostro.

Y sonrió.

Pero...

No era la sonrisa cálida de antes.

Era esa sonrisa...

Retorcida.

Maquiavélica.

La sonrisa que hacía temblar a los dioses.

Sus ojos se volvieron completamente negros.

La oscuridad salió de su cuerpo como un océano.

Umbra dio un paso atrás.

—No...

El Instinto del Réquiem...

No...

Kael comenzó a reír.

Primero bajo.

Después más fuerte.

"Je..."

"Jejeje..."

"JAJAJAJAJAJAJAJA..."

La tierra se partía con cada carcajada.

Los Apóstoles quedaron paralizados.

Lyra sintió auténtico terror.

No porque fuera a atacarlos.

Sino porque...

Por un instante...

Kael dejó de parecer humano.

Él levantó lentamente Mors Aeterna.

Miró al cielo.

Y susurró con una expresión tan fría que incluso el viento dejó de soplar.

"¿Dónde está..."

Silencio.

Su sonrisa se hizo todavía más grande.

"...el más fuerte?"

En ese mismo instante...

Muy lejos del planeta...

Los Cuatro Ejecutores sintieron esa presencia.

Elyon cerró los ojos.

Y dijo una sola frase.

"El depredador... acaba de despertar."




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