La fortaleza de los Apóstoles estaba completamente en silencio.
Los diez permanecían reunidos.
Nadie hablaba.
Ragnar dio un paso al frente.
—Señor...
Necesitamos comprobar algo.
Kael levantó lentamente la mirada.
—¿Qué cosa?
Capricornio respondió.
—Que sigues siendo nuestro líder.
Toda la sala quedó en silencio.
Lyra abrió los ojos.
—¿Van a pelear entre ustedes?
Ragnar negó.
—No.
Vamos a recordar...
...por qué decidimos seguirlo.
Kael sonrió.
Una sonrisa pequeña.
Pero suficiente para hacer que todos sintieran presión.
Clavó lentamente Mors Aeterna.
—Vengan.
Los diez Apóstoles liberaron su poder.
Diez tipos distintos de muerte.
Diez presencias capaces de destruir continentes.
Kael...
No liberó ni una sola gota de oscuridad.
Solo levantó la espada.
Y dijo:
"Enséñenme..."
Silencio.
"...si alguno de ustedes ya es digno de ocupar mi lugar."
Los diez desaparecieron al mismo tiempo.