11
Artemisa
- ¿Cómo te sientes? –pregunto-.
- Un poco extraño y pesado.
- ¿pesado?
- Me siento más pesado y…grande, es extraño caminar así.
Sonrió
- es normal que te sientas extraño, tu cuerpo…ha cambiado mucho.
- Si, demasiado –susurra.
Esta perdido en sus pensamientos, y yo no sé cómo ayudarlo…
- Sé que esto es demasiado para procesar, Aleksander, pero debes recordar que sigues siendo el mismo Bobo de siempre.
El ríe…
- Eso nunca va a cambiar –sonríe- ¿Por qué no quieres decirme la verdad? ¿Por qué estabas en esa celda?
- Porque no tiene importancia…
- Estabas encerrada en una celda de máxima seguridad, y me dices que no tiene importancia. Merezco saberlo, después de todo yo te saque de ahí…
- ¿estas manipulándome?
- Creo que si –ríe-.
- Yo…pedí la pena de muerte –murmuro- yo…ya no tenía nada y…tú te habías ido para siempre…
- …
Aleksander se pone de pie, y enfoca su vista en el horizonte, sus ojos se vuelven cristalinos por la lagrimas…
- Si yo no hubiera despertado a tiempo, te abrían ejecutado…
- Pero no sucedió…
lo abrazo fuertemente por la espalda, es como abrazar a una montaña…
- Solo recuerdo voces, recuerdo a mi padre gritando mi nombre, pero ninguna de esas voces me importaba, en un momento esas voces se apagaron y solo escuchaba una, escuchaba tu voz, me llamabas, me pedias que volviera, fue tan difícil alcanzarte, el camino no me dejaba llegar a ti…corría y corría, cuando al fin logré alcanzarte había una puerta frente a mí, la rompí, resulto ser el cajón donde me habían enterrado…
- Basta…por favor…Basta…
- Cuando Salí no me percaté de nada, no me importaba nada, solo quería encontrarte, solo quería verte…
- Basta…basta…
- No lo entiendes. Yo te amo...
- Aleksander…
- Tu vida es lo más preciado que existe para mí…
- Creí que te había matado, no podía vivir así…no podía vivir…sin ti.
- ¿matarme? Tú me salvaste, me has salvado siempre, me has dado motivación y un propósito…
- Eso no es cierto…
- Claro que si…me has dado motivación desde hace mucho tiempo atrás… ¿o me equivoco Elita?
Memorias
- ¿Qué sucede con esa niña? –pregunta el jefe médico-.
- No sabemos que le sucede, no quiere comer, tampoco hablar, hemos intentado de todo.
- Es normal que no quiera hablar, seguramente tuvo una experiencia muy traumática, pero debemos hacer que coma, podría enfermarse con rapidez si no lo hace ¿sabemos su nombre?
- Había un nombre bordado en su camiseta, decía Elita…
- ¿no encontraron más información?
- Nada más…
- Bueno, entonces Elita será…
.
- Yo…pensé no me recordabas…
- Si te recuerdo, siempre recordaba a esa pequeña niña que no quería comer, en tus ojos había tanto miedo, pero también había tanta esperanza y deseos de vivir, simplemente no podía olvidar algo así.
- Eres un romántico Aleksander Andersson.
- ¿si? –ríe- deberíamos entrar al refugio ya está oscureciendo.
Su mirada es muy extraña, es intimidante…
- ¿Por qué me miras así?
- ¿así como?
- Como si quisieras comerme…
- Exactamente por eso te miro de esa forma…
- Eh eh –titubeo- estas pasando por un cambio corporal muy drástico por eso tus hormonas están algo locas…
- ¿Por qué tienes miedo, Lita?
- Porque eres un gigante ahora…
El ríe…
- ¿eso es malo?
- Muy malo para mi…
- Yo jamás de haría daño, mi cielo, probablemente no puedas caminar después, pero jamás te haría daño…
- ¡no puede ser! ¡Aleksander!
Toma mi mano suavemente y me guía al interior del refugio…
Al siguiente día
Fue una experiencia explosiva. Sentirme amada y deseada de esa forma…fue…maravilloso. Estamos en un refugio abandonado, Aleksander lo encontró, no sé cómo sabia sobre este lugar. Estoy preocupada, aún no sabemos cuáles fueron los efectos del experimento, más allá del cambio físico por supuesto. La mirada de Aleksander se encuentra algo perdida, como si quisiera entender muchas cosas, eso lo angustia, estar perdido lo asusta mucho.
- ¿Cómo te sientes? –me pregunta-.
- No muy bien, gracias a ti bruto…
- Ay no –ríe fuertemente- no fue mi intención, lo juro. Fue algo muy nuevo para mí y me entusiasme demasiado –sonríe-.
- También fue nuevo para mí, creo que…el dolor vale la pena –reímos-.