G R A C E

CAPÍTULO 5: COMENZAR DE CERO

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Habían pasado tres meses después que el Señor Osiris le había pedido el divorcio a la señora Emilia y no era más ni menos de lo que Osiris había dicho de que toda Umbrella sabría que clase de mujer era Emilia, por fin todo estaba en paz, se podía sentir el ambiente de armonía que reinaba en la gran casa del señor Osiris, Grace se sentía libre y empezaba a salir de la tristeza que le embargaba el alma por la pérdida a destiempo de su amada madre.

Grace cada día empezaba a amar más que nunca la naturaleza, se deleitaba al sentir el viento que no puede ser agarrado por nadie, así de libre ella quería ser, ella en este momento se encontraba sola acostada en los pastos verdes de Umbrella leyendo un libro que el señor Osiris le había regalado titulado "Cartas Literarias a una Mujer" de Gustavo Adolfo Bécquer, por la mente de Grace pasaban los pensamientos de que Adolfo estaba muy inspirado al escribir dichas cartas, le emocionaba leer las ternuras que contenía aquel libro, Grace era una amante empedernida del romanticismo y odiaba a muerte que maltratasen a las mujeres, ya ella se había entrado en acaloradas discusiones con los mayores por el tema de las mujeres, ella entendía que las mujeres podían hacer o ser quienes quisieran ser sin ningún tipo de impedimento, ella entendía que las mujeres no estaban obligadas a casarse si no había amor de por medio, ella entendía que las mujeres en ese momento eran esclavas de las denigrantes creencias y costumbres que habían, pero en su caso ella estaba siendo instruida bajo otras educaciones, pues el señor Osiris decidió seguir educando a Grace como una mujer libre que decidirá que hacer con su vida en el tiempo que lo desee como lo habría querido su madre, él entendía que una niña con tanta sabiduría como ella no podía ser sumisa de nadie y eso lo llenada de orgullo.

En aquel momento la única manera en que una mujer podía sobrevivir y tener cierto grado de libertad era al ser la señora de alguien. La mujer estaba muy por debajo de lo que es realmente libertad, el tener un trabajo, tener propiedades, tener derechos a ser lo que quisieran sólo era un deseo que estaba en su mente y corazón. A Grace le impacientaba ver que las damas no casadas se quedaban con sus padres sin poder decidir por ellas mismas  y se consideraban una "carga", algunas se iban a vivir con familiares que podían permitirse el lujo de alimentarlas y sostenerlas y otras eran obligadas a recluirse en conventos como que si fuera la única opción para ellas.  El matrimonio por amor era un tema de ficción y poesía, pero no fué una realidad hasta la revolución industrial, cuando las mujeres podían trabajar y mantenerse, y así poder finalmente ser libres para elegir a su esposo, pero no obstante esa costumbre se mantenía de que las mujeres hicieran lo que se les era dictado por sus padres.   

Grace se decidió a que cuando fuera grande sería maestra, así tendría el placer de darle otras perspetivas a las niñas y adolescentes a la que educara en cuanto a ser lo que ellas quisieran ser y a enseñarle a los varones que ellos podían ser amables y que debían respetar a las mujeres, Grace también quería ser esa alma aventurera que recorriera presencialmente todos aquellos hermosos lugares que había leído en los libros.   

Grace se había levantado del pasto e iba a casa y en el camino vio como maltrataban a una mujer y corrió en su defensa aunque aún ella no tenía el tamaño ni la fuerza con que siquiera empujar a quienes maltrataban a la mujer ella no se acobardó y siguió con ganas de ser una heroína sin capa.    
 

ㅡ¿No creen que la mujeres merecen respeto? ㅡgritó Grace mientras se aproximaba a paso veloz.

ㅡNiña no te metas y sigue tu camino   ㅡrespondió uno de los atacantes.

Grace siguió avanzando hacia ellos, la mujer yacía en el suelo sin fuerzas, sabrá Dios que le habían hecho esos hombres pensó Grace, en el camino apareció un chico de unos trece años y al ver lo que le estaba pasando a la mujer corrió en su auxilio al igual que Grace, ya cuando ambos estaban frente a los agresores observaron a la mujer que le sangraba la frente por posiblemente algún golpe que le habían dado, Grace enfureció, porque se veía en aquellos hombres que no había amor por el ser más incomparable en esta creación y de repente ambos chicos intercambian miradas  y se ponen de acuerdo en esos cortos segundos como que se conocen de toda la vida y saben lo que está pensando el otro y sucedió que Grace y el chico le propinaron una patada en sus genitales a cada atacante al mismo tiempo, estos cayeron hundidos en el desesperante dolor que les causó esto y ambos chicos tomaron de la mano a la mujer y corrieron con ella, en ese instante la mujer cobró todas las fuerzas que había perdido al junto de las esperanzas en la humanidad de que aún quedaban seres humanos de buen corazón.
 

Los chicos  habían dejado a la mujer a poca distancia de su casa y esta les había agradecido y comentado que ella venía de hacer un encargo cuando en el camino se aparecieron aquellos malvados hombres y calmó la preocupación de los niños al decirles que sólo le habían dado el golpe en la frente y que intentaron manosearla, pero que no duró mucho, porque ellos habían llegado.    

Grace y aquel niño corrían y reían al mismo tiempo por la adrenalina que habían sentido, Grace no se pudo contener más y habló.

ㅡ¡Woow! ¿No sientes eso?   ㅡdijo Grace llena de emoción.

ㅡ¡Sí lo siento! Se llama adrenalina ㅡresponde el niño.

ㅡSoy Grace, Grace Alder De Amores  ㅡse presenta Grace estrechando su mano derecha.

ㅡUn placer Grace, yo soy Evans Thompson  ㅡdijo tomando la mano de Grace y besándola en los nudillos.                

Al llegar Grace a casa le contó su pequeña aventura  al señor Osiris y a Milosh, estos por un momento se sintieron preocupados porque pudo haberle pasado algo y ninguno de ellos estaba presente en aquel lugar, pero después se contagiaron de risa al igual que ella mientras Grace les narraba cada momento de esa hazaña.




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