G R A C E

CAPÍTULO 9: CARTAS Y DILEMAS

🍂❤🍂

                              

Milosh se había ido hacían ya cinco meses para el internado y cada vez que tenía tiempo escribía una carta a Grace y se la enviaba, al igual que Grace a él, no habían perdido comunicación, pues se pudiera decir que esta crecía más y tal vez, sólo tal vez puede ser que dentro de Grace esté creciendo se esté encendiendo la llama del  amor.      
 

Querida Grace

¿Cómo estás? Espero que estés bien, dale saludos de mi parte a nuestros amigos; ya he hecho nuevos amigos y tengo uno en especial, su nombre es Simón, es muy simpático, también ya me castigaron por golpear a un chico, pero fue porque él estaba golpeando a Simón (no se lo digas a mi padre).

El internado es un poco sombrío, pero por el momento es bueno, hay un maestro que es regordete y cuenta unos chistes sin nada de gracia y aún así me causa risa.    

Quiero que el tiempo pase rápido para poder verte, creo nunca podré acostumbrarme a no verte cada día, no te puedo mentir, mis días son buenos, pero no se comparan a los días junto a ti mi querida Grace, me haces tanta falta, le ruego al cielo que me permita volver sano y salvo a ti.

Te prometo que cuando vuelva a tu lado no me volveré a ir, mi amada Grace te amo.

 

                         Por siempre tuyo

                           Milosh Adams 

Grace había esperado ansiosa la carta de Milosh que incluso esperó al mensajero en el camino de la casa, cuando recibió la carta de Milosh no tardó en abrirla y leerla, y mientras paseaba la vista por cada palabra de sus labios surgían hermosas y resplandecientes sonrisas, luego cuando llegó a los dos últimos párrafos de aquella carta su corazón latió frenéticamente como caballos siendo perseguidos, como gacela saltarina llena de emoción, ella sintió un vuelco en su corazón como el de un águila que remontaba a las alturas gritando libertad.                    

(...)

Al terminar el día Grace tomó su libro favorito y se puso a leerlo por décima vez  acompañada de una lámpara que iluminaba toda la habitación, al otro día tenía que levantarse nuevamente para ir a la escuela. Al amanecer se dio prisa, pues se le hacía tarde y no quería ser regañada por el maestro que correspondía en la primera hora de clase.                          

Grace se está sintiendo confundida respecto a sus sentimientos, porque por un lado se encuentra Milosh y por otro lado se encuentra Evans, y no sabe que hacer con ellos, no quiere ilusionar a ningunos sin primero estar segura de que es lo que siente por ellos, no quiere herir sus sentimientos, pero tampoco quiere que la hieran y aunque es difícil de que dos seres como ellos lo hagan, mientras se está con vida todo es posible.       

Había terminado la clase por el día de hoy y Grace emprendió la marcha hacia su casa junto a Natacha y Royel, y en el camino apareció el chico que había hablado haciendo menos a la mujer en el debate y empezó a vociferarle palabras a Grace.

ㅡ¡Ea! ¡Ea! He aquí la huérfana loca que reclama libertad para las mujeres ㅡdecía él en forma de burla.  

Grace al junto de sus amigos seguían caminando mas no le prestaron atención, porque había aprendido de su amada madre que a palabras necias oídos sordos, pero éste al ver que Grace ni lo miraba, se enfureció así que caminó tras ella y la empujó, Grace cayó al suelo golpeando así su hermoso rostro contra la tierra, Royel al ver lo que había pasado le dio con el puño en la boca a aquel chico y éste cayó al suelo con el labio roto. Natacha ayudaba a Grace a recomponerse y la ayudaba a levantarse, el lado derecho del rostro de Grace se tornaba rojo próximo a un gran moratón y su rodilla sangraba, en ese instante se aproximaba Evans y al ver a Grace en ese estado se preocupó y corrió a ella.

Evans cargó a Grace en su espalda y la llevó a su casa, los empleados al ver en la condición que Grace venía buscaron hierbas y paños en agua tibia para curarla, en tanto esto pasaba Evans permanecía a su lado haciéndole compañía, después de que habían curado a Grace Evans le entrega un sobre y se marcha muy deprisa. Grace abrió aquel sobre pausadamente y se detuvo a leer el contenido de éste.

Preciosa Grace

Oh hermosa Grace, tan hermosa y radiante como un día soleado, debo este escrito, porque valor me ha faltado para confesarte el amor que dentro de mi se ha creado.

Desde el primer instante en el que te vi, noté a una hermosa creación con carácter y firmeza, y así mismo lo noté al ver tus habilidades y destrezas.

Sé que eres mi amiga y eso lo valoro, pero mi corazón grita frenéticamente y pide que tú seas su socorro.

Sé que aún somos muy jóvenes para esto, pero el amor que siento por ti es como una flor creciendo en el desierto.

                         

                       Con amor y emoción  

                         Evans E. Thompson




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