Gadir "Reino de los Mares"

7. El Legado

Con la tensión del acuerdo grabado a fuego en sus memorias, la delegación menor retornó a la isla de Gadir.

Al pisar nuevamente los muelles seguros, se dirigieron sin pausa ante el trono del rey Prometeo para relatar cada detalle del descubrimiento y las estrictas condiciones impuestas por el monarca subterráneo.

Lejos de alterarse o ver la exigencia como una afrenta, el rey Prometeo comprendió la visión de largo plazo que aquel sacrificio implicaba.

De inmediato, ordenó la preparación de un nuevo contingente diplomático y estratégico, esta vez encabezado con absoluta solemnidad por su propio hermano, el príncipe Caronteo, quien viajó formalmente al reino de Tiemkush para consolidar la embajada del reino de los mares.

Pasaron los años, mudaron las estaciones y sobrevinieron las décadas.

Las dinastías se sucedieron en ambas cortes y los rostros de los pioneros se convirtieron en leyendas talladas en los libros de historia.

Sin embargo, aquel frágil acuerdo nacido en la penumbra de las catacumbas no hizo más que fortalecerse con el tiempo.

La alianza indestructible entre el reino de Gadir y el reino de Tiemkush quedó sellada para siempre, demostrando que el verdadero territorio conquistado no fue el suelo continental, sino la hermandad eterna entre dos mundos.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.